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Construir tu propio hogar

La bioconstrucción se puede convertir en una alternativa real con materiales como la pajarcilla y el adobe. El objetivo es un hogar de elementos naturales.
Bioconstruccion2
Bioconstruccion2 - (Foto: TierraAmor)

1. Una granja de adobe en Michoacán

El alemán Holger Hieronimi vive desde hace 10 años en el municipio de Eronguarícaro, en Michoacán, en una granja familiar de 2,500 m2 y desde hace 30 desarrolla y habita casas construidas con materiales naturales, como el adobe o la pajarcilla.

“El cemento no es malo, hay que apreciarlo y ponerlo en cosas esenciales. Los cuartos donde dormimos y estamos la mayor parte del tiempo son de pajarcilla y adobe, porque encontramos buenos constructores y fue fácil inclinarse por esta técnica. En los baños utilizamos ladrillo y concreto”, explica Hieronimi.

 

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Tomado de Tierramor.org

A principio de los noventa, el alemán participó en el diseño y el desarrollo de la ecoaldea española de Matavenero, en la comarca leonesa de El Bierzo, que más de 20 años después continúa dando vida a la zona.

Nota: Cero desperdicio. La construcción esbelta permite disminuir las pérdidas durante la obra

"Optamos por las técnicas antiguas, tenemos muros macizos de 45 cm de diámetro y usamos adobe atravesado en la parte de abajo, porque es muy sólido. Y tenemos ventanas muy amplias", explica Hieronimi. En su casa hay un estudio, tres dormitorios, un almacén de alimentos con enfriamiento natural, así como un cuarto para ropa. Además, cuenta con sistema de captación de agua, que ayuda en la siembra de hortalizas y árboles frutales.

"Estas casas tienen la mejor climatización natural que existe. Cuando hace frío guardan calor, cuando llueve, el clima no es húmedo porque la pared lo absorbe", agrega este pionero de la autoconstrucción con materiales naturales.

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Eso sí, los celulares no funcionan dentro de la vivienda precisamente por el grosos y las características de los materiales.

Lo bueno y lo malo

"Hay muchas formas de construir, según el material y la zona donde estás. La bioconstrucción depende de contexto, el clima, la biorregión, no hay soluciones estandarizadas. Es un desafío mental porque a nuestros arquitectos no les enseñan a buscar la mejor forma y solución", afirma.

Tomada de Tierramor.org

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A Hieronimi construir su casa hace 10 años le costó 1,800 pesos por metro cuadrado. "Un metro cuadrado en casa de Infonavit costaba entonces entre 2,500 y 3,000 pesos y mi casa es mucho más sana", defiende.  

Nota: Piedras en la construcción

La dificultad reside en encontrar gente capacitada y en hacer parte del trabajo uno mismo para ahorrar costos. "La bioconstrucción es más intensiva en mano de obra y menos en términos de material. En vez de pagar a la fábrica de cemento le pagas a la gente por trabajar el barro. El costo depende de ti", concluye.

 

2. Una casa diferente

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Antonio Blanco, ingeniero en sistemas y habitante de Apizaco, Tlaxcala, lleva más de 10 años viviendo con su familia en una casa construida con materiales locales: adobe, pacas de pajas y pajarcilla. "Es un concepto completo porque no sólo hicimos la construcción, sino que lo completamos con energía solar y eólica, con tratamiento de aguas negras y con producción de alimentos", explica.

Junto a su esposa, que es alemana y tenía inquietudes sobre el tema, buscaron alternativas para el que sería su hogar. "No es una decisión sencilla, uno está acostumbrado a lo tradicional, a que la casa te vaya a durar cientos de años y cuando entramos a estos temas vimos que son materiales más frágiles y perecederos. Pero pronto nos dimos cuenta de que era una alternativa no sólo recomendable sino muy extendida en muchos lugares, como Alemania o en Arizona, donde hay incluso legislación y criterios para construir con pacas de paja". 

Lo bueno y lo malo

La vivienda tiene elementos térmicos naturales, por lo que ahorra en calefacción en una región donde suelen registrarse bajas termperaturas. "Mientras que las casas tradicionales con block son muy frías, la nuestra es muy agradable", señala.

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Cortesía de José Blanco

La desventaja, para Blanco, es que requiere más mantenimiento. Por ello, han tenido que pintar el cuarto de los niños dos veces en 10 años, utilizando pintura natural hecha con una mezcla de baba de nopal, cal y colorantes naturales. 

En cuanto al precio, el ingeniero en sistemas reconoce que puede resultar caro. "La gente pensaría que por hablar de paja, adobe o pinturas no comerciales es más barato, pero no, y esto tiene que ver con la mano de obra que es más cara y especializada". 

Sin embargo, apunta rápidamente que merece la pena "porque se vive muy bien, la casa es apacible, tiene formas agradables a la vista, es acogedera y muy diferente a una casa tradicional". 

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