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Reforma 27, un proyecto con solidez en suelo blando

La resistencia sísmica, en un terreno blando como el del centro del DF, se garantizó por medio de pilas de 43 metros de profundidad.
Solidez en suelo blanco_2
Solidez en suelo blanco_2 - (Foto: Cortes�a ICA)

El reto que implica edificar 25 pisos en el centro de la Ciudad de México, una zona de alta sismicidad, se resuelve con tecnología y cálculo estructural. Eso demuestra el conjunto de departamentos Reforma 27, en la colonia Tabacalera.

Se trata de una obra construida por ICA entre 2008 y 2011, bajo el diseño del arquitecto Alberto Kalach y la gerencia de proyecto de Piero Arienzo, director técnico de ICA Desarrollo Inmobiliario. 

Se compone de dos torres con 280 departamentos, cinco niveles subterráneos
de estacionamiento, y una zona comercial, entre otras amenidades.

De acuerdo con el ingeniero Arienzo, la proyección de la obra se realizó mediante el sistema Building Information Modeling (BIM),  de Revit Autodesk, para maximizar la eficacia a la hora de la construcción.

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Cortesía ICA

“El sistema BIM es como construir virtualmente el edificio. Lo planteamos, empezamos a cargar el modelo con los armados, las secciones de todos los elementos estructurales, las instalaciones de todo tipo, los acabados; podemos incluso generar los volúmenes de obra de cada uno de los conceptos del presupuesto”, explica a Obras Arienzo.

La solidez y la seguridad de la obra se garantizaron a través de un cálculo estructural preciso, obligatorio para cualquier construcción, pero vital para terrenos blandos y de alta sensibilidad a los sismos.

El estudio Los suelos lacustres de la Ciudad de México del ingeniero Jorge Díaz de la UNAM, precisa que el subsuelo del DF tiene “propiedades únicas”: más de 400% de agua, 300% de plasticidad y 10 puntos de compresión.

Además, de las tres zonas sísmicas en que se divide el Valle de México, la III, donde se ubica Reforma 27, es la de mayor impacto sísmico, debido a que está localizada en regiones donde antiguamente se encontraban lagos y donde existe mayor amplificación de ondas sísmicas.

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Cortesía ICA

“El suelo por sí solo no puede soportar una estructura como la que se construyó. Por eso se tienen que buscar estratos duros más profundos, que reciban la carga de esa estructura y esto es a través de las pilas, y el muro Milán, que no nada más contiene, sino que también transmite cargas al subsuelo”, afirma Arienzo.

Así, la resistencia sísmica se garantiza con pilas de 43 metros de profundidad.

Al respecto, Óscar Cruz, profesor investigador del Instituto Politécnico Nacional precisa que “debieron de haberse percatado de que el suelo no resistía, entonces se hace un sistema de cimentación de pilas, que usualmente es de concreto. Si la cimentación va a 43 metros es porque en esa zona se encontró un estrato que soporta la edificación”.

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Cortesía IC

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