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La ruta regulatoria hacia la sustentabilidad

OPINIÓN: La sustentabilidad no debe manejarse como un concepto que está de moda, sino como un cambio fundamental en los modelos.
Azotea verde
Azotea verde - (Foto: Getty Images)

La regulación de la sustentabilidad es un tema que ha sido abordado desde muchas perspectivas en los últimos años en países desarrollados que usan complejos códigos de edificación y sistemas regulatorios prescriptivos. El problema principal ha sido la falta de líneas base para medir qué tan sustentable puede ser un producto, sistema o un edificio como un conjunto completo.

Una de las soluciones, y quizás la mejor manera de comenzar a medir la sustentabilidad de la edificación ha sido el uso de sistemas de puntaje. Estos sistemas ya gozan de un prestigio y una reputación muy aceptables dentro de la industria de la edificación en el mundo. A estas alturas, las conocidas marcas LEED (Estados Unidos) y BREEAM (Gran Bretaña), así como CASBEE (Japón), LEEDS (Canadá) y el Green Global Rating System (Estados Unidos), son sistemas ampliamente usados como parámetros de sustentabilidad en edificaciones comerciales. Poco a poco estos sistemas de puntaje están siendo también usados para evaluar la sustentabilidad en la vivienda.

Sin embargo, dentro del ámbito de las regulaciones, especialmente en códigos de construcción prescriptivos, las cosas han ido avanzando más lentamente. Algunos aspectos básicos dentro del amplio espectro que hace una edificación sustentable han estado ya considerados en las regulaciones de la construcción en países como Estados Unidos. Los temas del agua y el ahorro de energía tienen un amplio historial en el ámbito regulatorio, pues los códigos de instalaciones hidráulicas y sanitarias y de conservación de la energía tienen muchos años de existencia, motivo por el que la construcción de edificios en países desarrollados ha sido por algún tiempo en cierta manera ‘sustentable’.

Aun así, los debates para establecer parámetros aceptables como sustentables no fueron pocos. En foros como el que se dio en el seno de la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte (CCA) hace algunos años en las ciudades de Seattle, Vancouver y de México, no se encontraba un acuerdo en las líneas base que fueran funcionales para la toda la región, siendo la disparidad en las regulaciones el motivo principal.

En consecuencia, los sistemas de puntaje han sido, por su carácter voluntario, la opción a seguir en esta región, al igual que en otras partes del mundo. El US Green Building Council (USGBC), creador y administrador del sistema LEED, advierte que su sistema de puntaje rebasa los mínimos establecidos en los códigos de construcción locales, los cuales contienen una medida de sustentabilidad como se indica anteriormente.

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Sin embargo, la creación de nuevos códigos y normas sustentables para la industria de la edificación ha venido a reafirmar lo que se había criticado como una tendencia o moda y está ayudando a establecer los parámetros y las líneas base que habían sido debatidos por varios años. La aceptación de estas nuevas normas y códigos viene a ayudar a estabilizar el mercado, y a crear un mejor balance entre industria y consumidores, al agregar un valor más real a la propiedad y de paso dejar una conciencia más tranquila, pues contribuye al ahorro de recursos.

El USGBC advierte también que el uso de regulaciones más precisas viene a fortalecer el mercado de los sistemas de puntaje, ya que los gobiernos locales, al adoptar medidas más específicas entre lo que es y no es sustentable, contribuye a mejorar el impacto al medio ambiente y crea una mayor confianza en el consumidor, pues hasta ahora hasta los edificios más sustentables contienen un impacto negativo.

Por su parte, en las disposiciones del IgCC o Código de Construcción Verde de Estados Unidos, el cual es el primer código de construcción verde que no se basa en un sistema de puntaje, se especifican las regulaciones que son consideradas sustentables dentro de la variedad de temas que lo conforman (análisis de ciclo de vida, usos efectivos del agua, de la energía, del suelo, de los recursos  materiales, la reducción de emisiones, 'comisionamiento'  o commissioning, operación y mantenimiento de la propiedad, entre otros). Estas regulaciones fueron desarrolladas en consenso entre las organizaciones que promueven los sistemas de puntaje, especialistas, e industria. Lo remarcable de este importante paso es que no sólo se logra establecer las necesarias líneas base, pues también se hace sin que se sacrifique el confort y el ambiente interior de las edificaciones

La industria de la refrigeración y aire acondicionado de Estados Unidos, a través de la organización ASHRAE, desarrolló una alternativa regulatoria sustentable (ASHRAE Standard 189.1) publicada en conjunto con el IgCC para ofrecerla a los gobiernos locales como modelo normativo. Debe considerarse que este documento regulatorio, IgCC y ASHRAE Standard 189.1, sólo funciona si existen las regulaciones básicas de construcción, pues es una medida adicional a los requerimientos mínimos de seguridad y de ahorro de agua y energía que están incluidos en los códigos de construcción vigentes en países con un sistema regulatorio bien definido.

El camino hacia la sustentabilidad es largo y sinuoso. Sin un marco normativo efectivo y bien organizado, la sustentabilidad puede ser un espejo encantado y encantador que puede engañar hasta al conductor más experimentado. Al entender y aceptar que la sustentabilidad no es una moda pasajera sino parte de un nuevo paradigma constructivo, se tendrá que aceptar igualmente que el camino no es fácil y que se tiene que comenzar en algún lugar. El viaje ya ha comenzado en México. El desarrollo de las normas NMX  y NOM de diferentes productos sustentables, destacando la NOM-008, NOM-018 y NOM-020 de la Secretaría de Energía, entre otras, el capítulo 25 del Código de Edificación de Vivienda (CEV) que elaboró la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi),  y el uso de sistemas de puntaje, son pasos importantes que ya se han dado en dirección a un país más sustentable. Si las políticas del sector público ya han tomado la ruta hacia la sustentabilidad desde pasadas administraciones, quizás sea el momento adecuado para que la industria, en conjunto con los gobiernos locales, comience a trabajar en los detalles como el desarrollo de la normatividad necesaria, para llenar los vacíos regulatorios existentes y de ahí partir hacia una sustentabilidad real y efectiva en la edificación.

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** Lic. Alberto Herrera es consultor independiente en códigos y normas, y miembro honorario de CASEDI, A.C.

* El ONNCCE es una sociedad civil reconocida a nivel nacional dedicada al desarrollo de las actividades de normalización y certificación, que tiene como propósito contribuir a la mejora de la calidad de los productos, procesos, servicios y sistemas.

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