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La vivienda pública de primera generación de Singapur que necesitamos en México

Necesitamos un modelo de vivienda efectivo como el de Singapur, y no uno progresivo en el que las casas crecen, pero el patrimonio de las personas no, dice Fernando Soto-Hay.
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No es adecuado que las casas se expandan según la disponibilidad de dinero de las familias, opina Fernando Soto-Hay.

(Expansión) - Estamos acostumbrados al concepto de vivienda pública de baja calidad y, en efecto, así era en Singapur en 1960: Había una grave crisis en la que mucha gente habitaba asentamientos ilegales no regulados, antihigiénicos y sobrepoblados.

El gobierno entrante de la época exigió acciones y rapidez para darle solución. Así comenzó su proyecto de vivienda y, en solo tres años construyeron más de 20,000 departamentos. Para 1965, ya eran 51,000 unidades donde reubicaron a 400,000 personas, o sea, la cuarta parte de su población.

Aunque al principio la meta singapurense fue construir casas de alquiler para los más pobres, la estrategia (y el éxito) evolucionó en políticas públicas que promocionaron la compra de vivienda en sentido amplio.

Las autoridades complementaron esto con planes de ahorro obligatorio para la ciudadanía y se destinaron esos fondos a ayudarlos a convertirse en dueños de sus departamentos, auténticos hogares con un diseño de excelencia, sostenibles y centrados en generar comunidad.

Hoy Singapur es uno de los pocos países en el mundo que ha logrado casi la totalidad de propiedad de vivienda: 80% de sus residentes habita viviendas públicas construidas por el gobierno y la mayoría son propietarios. El porcentaje de personas que reside en viviendas construidas con recursos y bajo los programas públicos creció de 9% en 1960 a 82% en 2016.

La vivienda pública en México basada en el crecimiento progresivo

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México hoy enfrenta una fuerte crisis de vivienda que no se ha logrado resolver en décadas, y no vamos en la dirección correcta cuando se fomenta el ‘desarrollo progresivo’ al establecer los “Criterios técnicos para una vivienda adecuada” que parten del propósito de ir haciendo “crecer” la vivienda con el optimista principio de las varillas protegidas por envases de refrescos.

Si bien generalmente las casas se expanden según la disponibilidad de dinero de las familias, esa no es la forma adecuada de mejorar la calidad del parque habitacional de bajos ingresos, ni el proceso de formación y consolidación de clases medias

La vivienda progresiva no es el mecanismo apropiado para formar patrimonio, es un error pensar que si añades más niveles estás logrando ese fin, esas extensiones hechas a través de lo que conocemos como autoconstrucción, en la mayoría de los casos, implica que lo construido no exista legalmente y, por lo tanto, no valga nada.

Necesitamos un modelo de vivienda efectivo como el de Singapur, no uno progresivo en el que las casas crecen, pero el patrimonio de las personas no.

Lee: La resiliencia solo requiere medidas simples, dice experta de Berkeley

La escalera de la vivienda, clave para un modelo de vivienda formador de patrimonio

A diferencia de muchos países, la vivienda pública de Singapur no es solo para los pobres, en realidad, abastece todos los niveles socioeconómicos que la requieren. Su gente puede comprar desde departamentos básicos, hasta unidades de lujo con amenidades.

En México debemos entender que los procesos de formación de patrimonio son distintos, pero nunca excluyentes si se ejecutan bien. Se deben generar proyectos específicos para atender las necesidades de los sectores bajo y medio.

El concepto de vivienda de Singapur tiene mucho que ver con las llamadas starter homes o casas de arranque. Esas viviendas pequeñas (de una sola recámara y una alcoba a precios bajos) son las que compran las personas para vivir ahí cierta etapa de su vida.

Al evolucionar, venden y compran una casa más grande en un proceso de reciclaje de vivienda en el que el dueño anterior avanza dejando su inmueble a alguien que ahora vive las mismas condiciones que él tuvo cuando la compró originalmente.

A eso se le llama formación de clases medias a través de la Escalera de la Vivienda, un modelo que genera verdadero valor en el tiempo a todos los niveles socioeconómicos.

La vivienda tiene que ser un factor de crecimiento patrimonial de las familias para generar clases medias porque éstas hacen que los países crezcan y haya mejores oportunidades para las nuevas generaciones.

¿Cómo implementarlo en México?

Se deberían de generar proyectos planeados usando el suelo intraurbano que hoy está muy mal catalogado, habilitarlo para que su vocación sea el desarrollo de “departamentos de arranque” (de una sola recámara incluso) y departamentos de dos recámaras para quienes las requieran según su etapa de vida.

Todos los departamentos tendrían el mismo tamaño, serían como viviendas en serie porque finalmente cubrirían necesidades específicas, la diferencia del costo entre ellas serían los acabados y la ubicación.

Para estimular a los desarrolladores a invertir en los sectores más bajos y medios y que éstos compren su primera casa, sería necesario ofrecer ciertos incentivos, como licencias y permisos ágiles y a bajo costo; impuesto predial menor; gastos de adquisición y escrituración más baratos.

Nota del editor: Fernando Soto-Hay es fundador y director general de Tu Hipoteca Fácil y cofundador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Síguelo en Twitter o contáctalo al correo fernando@tuhipotecafacil.com . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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