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Vehículos autónomos, compartidos y conectados dominarán las calles en el futuro

Las empresas maduras en conectividad tendrán en cuenta las preferencias del cliente, datos de tráfico y otras circunstancias para llegar al sistema de movilidad más conveniente, dice Alberto Torrijos.
autonomo hong kong
China alista vehículos con tecnología 5G, mientras la industria planea que el servicio de transporte en el futuro incluya planificación de rutas, reservas y pagos a través de múltiples modelos de movilidad.

Movilidad compartida, conectividad, autonomía vehicular, contenidos y servicios intrínsecos en la experiencia del conductor, todos ellos representan escenarios presentes y futuros asentándose en la apuesta de ser adoptados a mayor velocidad y en forma masiva por los principales jugadores tecnológicos y armadoras en el mundo.

En los próximos 20 o 25 años, la movilidad vehicular aumentará significativamente. En el estudio Future of Mobility-What’s next? de Deloitte, se calcula un crecimiento continuo en el total de kilómetros recorridos, es decir, ya sean vehículos autónomos o compartidos, estos representarán aproximadamente el 80% de los kilómetros totales conducidos (en un país como Estados Unidos como referencia) para 2040.

En este sentido, vemos que a medida que los proveedores mejoran la implementación de infraestructura con tecnologías probadas y para optimizar la experiencia en el vehículo, surgirán otros que conectarán a los vehículos autónomos con otras formas de tránsito. De igual forma, las empresas de transporte junto con las armadoras automotrices, continuarán en la persecución de un conjunto integrado de opciones y servicios de movilidad.

La visión para la movilidad compartida del futuro consiste en que las empresas maduras en conectividad sean las que permitan una experiencia de transporte intermodal sin interrupciones, asegurando un fácil flujo de la movilidad, y en tránsito una buena experiencia, ya que habrá reducción del mismo, una forma de pago fácil y en general mejor satisfacción al cliente.

Además, estas empresas serán las que tendrán en cuenta las preferencias del cliente, los datos de tráfico y otras circunstancias para llegar al sistema de movilidad más conveniente, incluso si esto implica un coche compartido, un tren, una bicicleta o todos los anteriores. Para ello, se recopilarán datos comerciales del consumidor, por ejemplo, información de lugares e información de las actividades que permitan trabajar con las empresas encargadas de la movilidad y el consumidor final.

Las redes mejorarán aún más la experiencia del usuario sugiriendo las preferencias del consumidor para dar forma al viaje, los proveedores de navegación buscarán optimizar rutas utilizando datos del entorno, del camino o información meteorológica.

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Lee: Uber abrirá sus datos para la movilidad

Un ejemplo de esta implementación la tiene GM, que ha invertido 500 millones en Lyft y adquirió Maven, una plataforma de carsharing. Asímismo, en abril de 2016, Ford lanzó FordPass, una plataforma que apunta a ser una aplicación de movilidad integral que abarca el control del uso compartido del vehículo, las reservas de estacionamiento, las opciones de entretenimiento en el vehículo e incluso chats en vivo con asistentes.

Uber también nos muestra que es una empresa de movilidad que ha avanzado a pasos agigantados en este modelo y su siguiente movimiento es expandir sus conexiones con prestamistas, proveedores de pagos y compañías de tarjetas de crédito, apostando a invertir en capacidades de mapeo para integrarse con las principales aplicaciones de software empresarial.

Dentro de esta transformación, se creará una especie de ambición de las compañías por crear una red de "productos interoperables creados para agencias de tránsito, desarrolladores de aplicaciones y consumidores finales”. Daimler de Moovel es el mejor ejemplo en este escenario, ya que permite la planificación de rutas, reservas y pagos a través de múltiples modelos de movilidad.

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Interactuaremos más, tendremos una experiencia personalizada que se basará en la capacidad del asistente de movilidad para ejecutar la planificación del viaje, se ajustarán nuestras rutas para evitar el tráfico y las interrupciones.

Sin duda, la movilidad compartida será clave, ya que será un recurso que nos hará más eficientes, usuarios más conectados al ecosistema de movilidad y más económicos en el uso de las múltiples opciones de Smart mobility; además, ampliará la gama de posibilidades de conexión y nos llevará a vivir nuevas experiencias.

Nota del editor: Alberto Torrijos es Socio Líder de Industria Automotriz en Consultoría Deloitte México.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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