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5 pasos y otros consejos para renovar tu espacio comercial

Darle personalidad a un espacio para que cuente una historia, no necesariamente implica invertir miles de pesos. Hay técnicas simples para renovarlo y hacerlo lucir.
interiorismo

Nota del editor: Este contenido se publicó originalmente en el suplemento Valor Inmobiliario de la revista Expansión, correspodiente a la Primeravera 2019.

Generalmente los desarrolladores e inversionistas solicitan makeovers a los inmuebles con fines comerciales, entonces el reto es sacar el mayor provecho posible de espacios reducidos o reciclados y hacerlos rentables. Esto es, mejorarlos, dejarlos funcionales y dotarlos de personalidad sin que la inversión sea muy alta.

Pensemos en hoteles boutique, propiedades en rentas temporales, retail (tiendas, restaurantes) e incluso, viviendas. Estos espacios deben ser atractivos por su diseño para distinguirse de la competencia. Deben tener una temática, contar una historia. Y a partir de este concepto generador, tomar las decisiones adecuadas para materializar la idea. A continuación algunas opciones ideales para darle nueva vida a un espacio, sin destinar demasiado presupuesto.

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Usa color, pero con sabiduría. Es cierto que aplicar color en un muro automáticamente hace que el espacio se perciba más lleno y sea más atractivo en primera instancia. Pero antes de elegir el color de moda o el del año, se deben tomar en cuenta los siguientes aspectos:

1) Psicología del color, qué sensaciones se quieren evocar

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2) Para quién se está diseñando. ¿El público meta busca colores atrevidos o es más
conservador? ¿Se busca complacerlos o desafiarlos?

3) Estilo general del espacio. El color y el resto del diseño deben planearse en conjunto, ser aliados, no contraponerse. Que el color cumpla con su función de diseño. Si el sitio es pequeño y se quiere agrandar, probablemente un color oscuro en el plafón no es lo más adecuado. O bien, si la idea es que un espacio sea acogedor, lo menos indicado es un espacio completamente blanco. Usa texturas en distintas aplicaciones: papel tapiz, cortinas, ropa de cama, mobiliario. Estas visten muchísimo y no son caras. Por ejemplo, puede ser menos caro un papel tapiz en un muro ciego que colgar arte en él.

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Objetos de artistas y artesanos locales. Primero, si se usa algo local, difícilmente los usuarios lo habrán visto en otras partes, y segundo, se ahorra en fletes e importaciones. Consumir local siempre añade valor y existen opciones de todos los precios y todos los estilos.

Personaliza cuando sea posible. Existen marcas que permiten personalizar diseños. Esto da un sello distintivo, que es lo opuesto a usar productos de línea. Aunque hay excepciones, toma en cuenta que personalizar o mandar a hacer es más caro.

Conserva los elementos existentes que valgan la pena. Si se trata de un inmueble con valor patrimonial es necesario asesorarse con un experto en restauración y conservación, pues los edificios catalogados tienen muchas restricciones y es importante proceder con conocimiento de causa. Pero los edificios sin valor arquitectónico o artístico también pueden tener elementos reciclables que al final del día ahorran dinero. Puede ser desde la herrería de las ventanas, la madera en closets y puertas, árboles o las texturas en los muros. Muchas veces la intención es partir de cero, sobre todo cuando el presupuesto lo permite; pero en general, si algo sirve y puede rescatarse, ¿por qué no hacerlo? Al final, todo lo que conforma a un edificio, cuenta parte de la historia del mismo. Y por otro lado, es más sustentable aprovechar un material que simplemente tirarlo.

Hazlos confortables. Realiza las adecuaciones necesarias para que el espacio sea cómodo en términos lumínicos, acústicos, térmicos y antropométricos. En otras palabras, cada detalle para generar una sensación holística de bienestar.

Tendencias en interiorismo

1. Upcycle. Más allá de reciclar, existe un proceso de transformación para dar nueva vida a algo. Mientras más auténtica se vea la pieza, mejor. A veces ni es necesaria la ‘manita de gato’.

2. Junglas urbanas. Plantas, plantas y más plantas en interiores. El único secreto es una correcta asesoría para colocar la planta indicada en el lugar indicado. Existen varias soluciones de mantenimiento como la lluvia sólida.

3. Materiales naturales. La presencia de madera en su forma más natural, sin tintes, e incluso, con formas irregulares, es lo de hoy. Asimismo, está el uso de mármol y otras piedras, como la volcánica.

4. Fácil mantenimiento. Algunos elementos high tech solían relacionarse con estacionamientos, pero hoy día están presentes en interiores residenciales, comerciales y corporativos. Algunos de estos son: concreto pulido en pisos, concreto aparente en muros, vigas de acero expuestas. La razón es que resulta más económico que usar recubrimientos y son de muy bajo mantenimiento.

5. Acentos. La sobriedad es la base del diseño atemporal, pero una tendencia importante es contrarrestarla con acentos, que van desde un toque de color en algún muro o en accesorios, hasta un cambio de piso, como los tapetes hechos con mosaico artesanal o cerámicas con diseños del tipo.

6. Terrazo. Este material que recuerda a las casas de los años 50 y 60, es lo último en diseño. Pueden encontrarse aplicaciones de terrazo en pisos, muebles y accesorios decorativos como lámparas. Incluir este material en la decoración otorga un toque de sofisticación y modernidad.

7. Walk-in closets. La generación millennial está optando por no tener hijos, por esto, las familias DINK (double income, no kids) prefieren destinar recámaras completas a closets caminables súper cómodos, en lugar de tener armarios dentro del dormitorio. Ya no se necesita una residencia de múltiples cuartos para darse este lujo de orden y confort.

8. Espacios abiertos. Tiene tiempo que vemos más espacios tipo loft, prácticamente sin muros divisorios. Esto tiene grandes ventajas, entre ellas, sacar más provecho al layout, tener zonas de usos múltiples y reducir inversión en las distintas particiones.

9. Iluminación natural. Grandes ventanas, patios de iluminación, domos y tragaluces. Todo esto es altamente valorado hoy en día los usuarios. Los espacios cerrados, sin conexión con el exterior y aire viciado, son historia pasada.

10. Multisensorialidad. Este concepto de generar una experiencia 360 está presente en prácticamente todas las tipologías. Se refiere a las cosas que perciben los sentidos y que de una forma casi inexplicable, dotan de magia a los espacios: qué escuchas, qué hueles, cómo se siente el piso cuando lo caminas, cómo cambian las texturas mientras recorres un espacio. No existe una fórmula concreta, se trata de imaginar y experimentar.

Mantén el prespuesto bajo control

1. Nunca te ahorres el proyecto ejecutivo, más allá de ser una propuesta de diseño, te permite tener mayor control:

A. Posibilita cuantificar materiales de forma más certera (pese a que siempre hay errores u omisiones).
B. Especifica acabados y materiales con marca, modelo y costo, de modo que ya se sabe de antemano qué se está eligiendo y si está dentro de presupuesto.
C. Evita errores y complicaciones en obra, pues las trayectorias y cruces de instalaciones se analizan de primera mano, así como temas estructurales.

2. Evita hacer modificaciones al proyecto o a las especificaciones de materiales de construcción y acabados una vez que está cerrado el proyecto.

3. Especifica muy bien, y bajo contrato, los alcances y entregables, de modo que no hayan sobrecostos por mano de obra o mercancía.

4. Al realizar la cotización, destina un porcentaje (15-20%) a extraordinarios, esas cosas imprevistas que suceden al momento de ejecutar una obra. Algunos ejemplos son: omisiones de conceptos, alza inesperada de costos –como pasa con el acero–, retiro de cascajo –que es muy difícil de calcular en volumen–, adaptaciones al proyecto por causas ajenas, necesidad de cambiar de material o proveedor, vicios ocultos.

5. Si está en tus posibilidades, contrata el sistema de trabajo Building Information Modeling (BIM). Es hasta ahora, la forma más exacta de cuantificar un proyecto y entregar obra en tiempo y forma. Representa una inversión extra, pero lo vale.

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