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Mama Shelter, un concepto vibrante y sin reglas

El original diseño del resturante, bar y hotel remite a un bazar o la plaza de un pueblo, con una amplia gama de ambientes donde, lo fundamental es la libertad que se ofrece a los visitantes.
Mama Shelter
Mama Shelter - (Foto: Cortes�a Francis Amiand)

Vibrante, eufórico y sin reglas, son algunas de las particularidades de la cadena Mama Shelter.

Este concepto de restaurante, bar y hotel, basado en la hospitalidad y el confort fue fundado en París en 2008 por Philippe Starck, en sociedad con el arquitecto Roland Castro, fundador del Club Med; el empresario Serge Trigano y el urbanista Cyril Aouizerate.

Durante este tiempo, el proyecto ha extendido su nombre por Francia y parte de Turquía. Tiene presencia en Estambul, París, Marsella, Lyon y a finales de 2013 inauguraron en Burdeos.

Su original diseño remite a un bazar o la plaza de un pueblo, con una amplia gama de ambientes donde, de acuerdo con Starck, lo fundamental es la libertad que
se ofrece a los visitantes.

Aquí los comensales pueden escribir o dibujar en las paredes del restaurante, tocar los instrumentos que se encuentran en el display a manera de escenario e interactuar con las máscaras de personajes animados que están colocadas por todo el lugar.

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Cortesía Francis Amiand

El lugar es chispeante, con objetos que sorprenden por su descontextualización, como los inflables colocados en las lámparas de neón, los troncos de madera metalizados que funcionan como bancos, los sombreros de Napoleón Bonaparte y las pantallas que proyectan fotografías que se toman los huéspedes y comensales en un photo boot.

Otro de los elementos decorativos que utilizó Starck es la caligrafía que, como el lenguaje, está en constante movimiento, pues los empleados ‘grafitean’ con crayones de cera los espejos del lugar con la cartelera del día y las recomendaciones de actividades.

Cortesía Francis Amiand

En el lugar se conjugan los conceptos de residencia urbana, centro cultural y resort, todo un proyecto iconoclasta en el que Philippe Stark utilizó sus famosas sillas fantasma, réplicas de sillas de Charles Eames.

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Los sillones son de Ikea, pero han sido personalizados con diseños propios. La iluminación corre a cargo del diseñador industrial Tom Dixon y el resto del mobiliario es bocetado por Stark, la marca creativa que realiza sus proyectos.

 Cortesía Francis Amiand

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