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Hermanos Campana, los autores del diseño 'favela pop'

FOTOGALERÍA: Su línea de trabajo actual se basa en materiales de origen natural como éste, el ladrillo o la paja originaria de su país y muy empleada por los indígenas. Con ella han creado la línea de joyas Dangerous Luxury junto con Fabio Salini.
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Reconocidos internacionalmente como los padres del diseño brasileño, los hermanos Humberto (1953) y Fernando (1961) Campana no cumplen con los estereotipos asociados con su profesión.

Para empezar, Humberto es abogado, pero pronto nació su interés por la artesanía y empezó a realizar cursos de diseño de esculturas. Fernando es arquitecto. 

Tampoco visten de forma vistosa. Ambos se presentan discretos y formales: camisa azul, pantalones de color neutro y cortes cabello rasurados. Parecerían gemelos en este aspecto si no fuera por las diferencias físicas que existen entre ambos: Fernando es algo más alto y corpulento. Humberto es más bajito y canoso. 

Su método colaborativo se asemeja al “yin-yang”, polos opuestos que se complementan.  “Yo necesito trabajar con una idea nueva cada día, para mí es como una terapia”, relata Humberto con entusiasmo.

A partir del material

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Si su elección de vestuario es discreta, su diseño es una explosión de texturas y color. A medio camino entre el arte que celebra lo mundano, su punto de partida es el material, a través del cual visualizan el concepto final. Fernando lo explica: “Nos gusta experimentar para encontrar el potencial y las limitaciones de los materiales hasta que obtenemos un objeto  que nos satisfaga”.

La comunión de los hermanos con los materiales viene de sus inicios en 1983. “Paseábamos por los mercados de Sao Paulo buscando novedades. Luego los probábamos, variando su función original”, confiesan los brasileños a Obras

Esta es su forma de retratar la realidad brasileña, a través de materiales cotidianos como los pedazos de madera sacados de las cajas de fruta y que utilizan en la silla Favela (1991), evocando el espíritu de estas barriadas brasileñas que para subsistir, transforman  y reciclan lo que tienen. 

Para respetar este espíritu, la marca italiana Edra, fundamental en la carrera de los diseñadores, manufacturó  la silla excepcionalmente en Brasil y no en Italia, cumpliendo los deseos de los hermanos de transmitir la idea de sostenibilidad y reciclaje relacionada con esta pieza de mobiliario.

Otro caso similar es Leather Works (2007), una silla realizada con trozos de cuero negro creada tras una visita de Fernando y Humberto a una fábrica que manufactura este material y que acaba de sufrir un incendio.

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Los restos de cuero completamente ennegrecidos por el fuego y desparramados por la fábrica inspiraron la creación de esta silla. “Nos gusta contar historias a través de nuestros diseños”, declaran los hermanos para aclarar que no existe arbitrariedad en su trabajo.

Cuestionados sobre qué material les ha puesto en apuros, Humberto contesta sin dudar: “¡el bambú!”. “Es un material fascinante y extremadamente ligero pero difícil de manipular, ya que sus propiedades cambian según la temperatura”.

“Además –añade Fernando- representa el futuro en términos de producción porque crece rápido y es sustentable”. De este material se compone la lámpara Luminária bambú (1995), que combina el material con acero inoxidable.

Su línea de trabajo actual se basa en materiales de origen natural como éste, el ladrillo o la paja originaria de su país y muy empleada por los indígenas. Con ella han creado la línea de joyas Dangerous Luxury junto con Fabio Salini o una instalación para el museo de arte contemporáneo Maxxi en Roma.

En los últimos años, los hermanos Campana han ampliado su trabajo al campo del diseño de interiores. Así, en 2011 completaron el hotel New en Atenas, cubriendo las paredes con partes del antiguo mobiliario del hotel original construido en 1958 y decorándolo con sus propias creaciones. Para realizar el proyecto, trabajaron con un grupo de estudiantes locales que les asistieron en la labor de comprender mejor la cultura local.

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En 2013 se inauguró en Phuket, Tailandia, Iniala Beach House, un resort cuyos interiores están firmados por los brasileños, inspirados, según relatan, “en las sensaciones que nos transmitieron los templos del país” plasmada en los trozos porcelana de cubren los muros del resort y que les llevó seis meses terminar.

Para unos diseñadores acostumbrados a expresarse a partir de los materiales, confiesan que el diseño de interiores es “transportar la dimensión de un objeto a una escala arquitectónica”.

El material continúa siendo el eje aportando “textura, diálogo y funcionalidad”, especifican. Admiten la complicación de la empresa con un ejemplo gráfico: “si erras en el diseño de una silla la puedes destruir, en cambio, la arquitectura es testimonio de un trabajo exitoso o de un fracaso rotundo”, aseguran.

100% brasileños con conexiones italianas

Reconocidos internacionalmente “gracias a la globalización que despierta la curiosidad por lo que se hace en otras partes del mundo”, relata Humberto. Otra de las piedras angulares de trabajo, además de uso de los materiales, es el reflejo a través de sus trabajos de un carácter auténticamente brasileño.

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A su trabajo se le ha etiquetado en ocasiones como “favela pop”, definición del reciclaje colorista que emplean y que refleja la creatividad local vista, por ejemplo, en los carnavales, la fiesta brasileña por excelencia y en la que los disfraces se crean a partir de la yuxtaposición de varios objetos cotidianos.

Los hermanos Campana tienen su estudio en Santa Cecilia, Sao Paulo, una ciudad que definen como “caótica, vibrante e inspiradora”.

Trece personas forman su equipo. Un área esencial es donde realizan las labores más artesanales, que les gusta definir como “una escuela de artesanía sofisticada” y que es donde investigan nuevos usos de los materiales.

“Constantemente hay gente soldando, cosiendo…¡le confiere un aire muy peculiar al estudio!”, exclaman. “En Brasil todavía se mantienen las artesanías tradicionales, lo cual es un lujo”,  detallan.

Este detalle lo relacionan con México, país que han visitado dos veces. A pesar de no conocer de primera mano a los nombres del diseño mexicano, revelan que les apasiona “el diseño anónimo presente en ferias y en la calle por lo colorido” y porque comparte una calidad artesanal presente en su país.

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Confiesan que la evolución tecnológica vivida en el sector les ha ayudado en su trabajo, sobre todo en el tema de la visualización de sus diseños. “Ahora podemos crear objetos en 3D, lo cual es muy importante”.

Aún así, de esta parte se encargan dos arquitectos que trabajan en su estudio, mientras que ellos prefieren relacionarse físicamente con sus creaciones para explorar sus posibilidades.

Sobre el diseño que se realiza en su país, los hermanos opinan que “es libre, orgánico y flexible” gracias a que no está sujeto al “peso de la historia”. “Desde que hemos nacido, Brasil ha sufrido un estado de crisis permanente, lo que obliga a una continua reinvención”, reflexionan.

Algunos de sus colaboradores han iniciado carreras en solitario tras una fase de aprendizaje ellos. “Hemos abierto muchas puertas a los jóvenes”, opinan.

“Antes, el diseño brasileño se miraba en el espejo de movimientos como la Bauhaus, pero nosotros no somos europeos, somos brasileños, por eso nuestro interés reside en explorar nuestras raíces.”

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La carrera de Fernando y Humberto contó con un padrino de excepción: Massimo Morozzi, director creativo Edra y fallecido el pasado mes de abril. Morozzi descubrió a unos desconocidos Campana en 1997, cuando vio una versión de su silla Vermelha (1993), que consiste en 500 metros de cuerda roja anudada en una estructura de acero y aluminio, un ejemplo de la deconstrucción y posterior construcción llevada a cabo por los hermanos.

“Antes de que Massimo se fijara en nuestra silla –Edra la empezó a producir en 1998- sólo habíamos vendido cinco ejemplares de la misma. A partir de entonces nuestro destino cambió”, recuerdan.

Desde entonces, el vínculo con la marca se ha estrechado hasta tal punto que son los italianos los que comercializan la mayoría de sus diseños, amparados por la capacidad tecnológica de la compañía italiana para hacerlos realidad.

Su vinculo con Italia hizo que en su momento se plantearan mudarse al país, algo que Morozzi les desaconsejo por el peligro de que perdieran su esencia brasileña. Aún así, viajan a menudo al país –sobre todo Humberto-, donde realizan a cabo proyectos con materiales actualmente en desuso como el bronce.

“Estoy enamorado de Roma”, confiesa Humberto. “Me fascina esa mezcla entre lo sagrado y profano y periodos de su historia como el Imperio Romano”.

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Parte su trabajo se encuentra expuesto de forma permanente en los principales museos de arte contemporáneo del mundo como el MoMA en Nueva York, algo que consideran como un “honor”.

En la actualidad, los hermanos forman parte de un ambicioso proyecto  denominado A Jeune rue, una inversión del millonario local Cédric Naudon que ha comprado la calle del mismo nombre en el parisino distrito de Marais y ha encargado la remodelación de negocios locales relacionados con la gastronomía a diseñadores como Tom Dixon, Patricia Urquiola o Jasper Morrison.

Nota:  Estrellas del diseño crean la nueva zona gastronómica de París

Los Campana harán lo propio con un bar y un restaurante especializado en pescado. Se espera que estos negocios  abran sus puertas en otoño.

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