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Michael Young, la antítesis del diseñador egocéntrico

Su estilo minimalista, elegante y sofisticado, llamó la atención de la industria, sobre todo por sus primeras obras de acero trenzado, que fueron adquiridas por organismos públicos como el Centro Pompidou y el museo del Louvre.
Michael Young
Michael Young - (Foto: Cortes�a Michael Young)

El aspecto y la personalidad de Michael Young parece de un rockstar. Luce media melena y barba desenfadada. Es alto, educado y le gustan las entrevistas espontáneas. 

El diseñador industrial se encuentra con Ointeriores en el lobby de su hotel boutique situado en el Soho de Londres. Aparece puntual y elegante, con una chaqueta de ante color salmón. “Nunca he visitado México, pero me encanta que tiene una cultura ligada a la artesanía, están en contacto con la tierra y sus raíces”, dice Young, quien ha vivido en Londres, Islandia, Bruselas y Hong Kong.

Nace una estrella

Michael Young conoció la fama desde joven. Estudió diseño de mobiliario y producto en la Universidad de Kingston. Tras graduarse, trabajó junto a Tom Dixon, y en los siguientes años fundó el Michael Young Studio.

Su estilo minimalista, elegante y sofisticado, llamó la atención de la industria, sobre todo por sus primeras obras de acero trenzado, que fueron adquiridas por organismos públicos como el Centro Pompidou y el museo del Louvre. 

“A los 20 años debía parecer extremadamente arrogante. A mí el diseño no me importaba en absoluto porque cuando yo era joven el diseño como tal no existía; por aquel entonces debía haber 10 diseñadores en Londres”, confiesa.

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En esa época Young cenaba en los mejores restaurantes, se hospedaba en los hoteles más lujosos y era catalogado como fenómeno de una época que rendía culto al ‘britpop’. “Me encontraba en una burbuja, hasta que alguien me comentó que ‘un diseñador no puede diseñar hasta que ha desplegado sus alas’, y esta frase me hizo reflexionar”, confiesa Young. 

Su visión del diseño actual

El diseñador traza una línea entre su generación y los jóvenes actuales, a los que califica como 'generación Facebook'. “Hay diseñadores que se anteponen a ellos mismos antes que a su trabajo, esto lo comenzaron los jóvenes actuales con una actitud agresiva en la que prima el instante. ¿Cómo puedes racionalizar la información si lo haces todo tan rápido?”. 

Sobre si existe un boom de diseñadores, afirma que sí, que todo el mundo tiene derecho a ser creativo, pero cree que esta masificación actual es peligrosa porque el mercado no tiene la capacidad para absorber el volumen actual de objetos.

Cortesía Michael Young

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Sobre el precio que se paga por el alto nivel de diseño que, por ejemplo, él realiza, lo justifica afirmando que este exclusivismo se explica por el nivel de costo de toda la cadena. “Si queremos una mente que diseñe, que se utilicen buenos materiales y que se cuide la producción…todo eso tiene un precio”. Sin embargo, afirma que la mitad del diseño no tiene sentido y confiesa que él colecciona ciertos objetos como automóviles, fotografía y diseño escandinavo. “Yo invierto en todo esto porque son objetos que me acompañan en el día a día…y que acabo por amar”, concluye

Su método para crear

Young afirma que él no pasa por el proceso de briefing habitual y que el cliente, a pesar de darle varias indicaciones, al final obtiene lo que él quiere: “Creo que soy bastante bueno leyendo las emociones de la gente; al fin y al cabo un diseñador tiene que ser intuitivo”, explica el diseñador. A pesar de esta afirmación, admite que modera más o menos el tono de sus diseños según los deseos del cliente, “no voy a hacer que una compañía pierda dinero por mi culpa”, admite. Como ejemplo, muestra el reloj Hacker que lleva puesto. Un modelo creado en 2011 para O.D.M. Cuenta con una esfera cóncava que protege a las manecillas de golpes y ralladuras. La pulsera es ergonómica y denota la influencia de Young hacia proyectos que requieren cierta ingeniería.

El británico es bastante atípico a la hora de comenzar a diseñar: “Al ser disléxico, no suelo empezar por los bocetos, mi dislexia me forzó a dilucidar un proceso diferente. Para sobrevivir me baso en la objetividad y en los materiales”, admite, y agrega que realiza pequeños dibujos que usa como notas mentales. 

Para Young la tecnología resulta un apoyo fundamental, pues el diseño se basa en la innovación. “Cuando estaba en la universidad, únicamente utilizaba una escuadra y un cartabón; todos mi trabajos tenían las esquinas redondeadas”, afirma entre risas, y confiesa que su evolución se produjo con el desarrollo tecnológico que ha experimentado la industria. 

Su estrategia para mantenerse a la vanguardia fue abrir su estudio en Hong Kong en el año 2006: “Mudarme allí me permite estar a la cabeza de los avances que se producen en este campo”, explica. En este sentido, una de sus innovaciones más celebradas fue el primer altavoz recargable para iPhone, que utiliza tecnología bluetooth: el Moshi Moshi 04i, creado en 2009 para Native Union.

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Cortesía Michael Young

El día a día de Young

En su estudio trabajan siete personas. Cuatro diseñadores industriales, un responsable de proyectos y un arquitecto. Cuenta también con un colaborador que realiza en París un trabajo de investigación constante sobre materiales “sin un propósito predeterminado, es una rutina que nos mantiene fértiles”, dice. 

Define su oficina como extraña, fruto de la movilidad global que experimentan a diario. 

Anteriormente manejó estudios en Bruselas e Islandia, y califica de excepcional a esta última. “Por aquel entonces trabajaba en Tokio, una ciudad y un periodo que se define como artificial. Estaba rodeado por un ambiente pop que rozaba el hiperrealismo, mientras que en Islandia vivía en una especie de sueño, una desconexión de todo aquello”, explica. 

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Cortesía Michael Young

Hong Kong es para él su casa, aunque a veces le tienta venderlo todo y mudarse a la campiña inglesa. A pesar de sentirse cómodo en la intensidad que ofrecen las grandes ciudades, confiesa que una de las primeras cosas que hace cuando empieza a trabajar en un proyecto es alquilar una villa en un lugar remoto –cita Australia- desde donde trabaja con su computadora portátil mientras disfruta de espectaculares vistas al mar.

Sobre sus proyectos actuales resalta dos: los lavabos que diseña en la plaza de Tiananmen, en Pekín, cuya función es actualizar la falta de letrinas en los antiguos hutongs, cuyas habitaciones dan a un patio cuadrado y cuentan con un baño comunitario.

 

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Cortesía Michael Young

El segundo se refiere al diseño del interior del restaurante en París, Le Petit Sergent. Este proyecto se une al de los hermanos Campana en el museo de Orsay y a dos más diseñados por Tom Dixon y Jasper Morrison, que pretenden cambiar lo que comer en París significa, es decir, un bistró que sirve vino y un entrecot. Este proyecto le apasiona a Young por la idea de reinventar una cultura.  

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