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Taller de Confitería lleva el estilo de Soho a Chihuahua

Un loft para la degustación, inspirado en el diseño industrial, suma algunos toques del metro neoyorquino con un acento extraterrestre.
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Soho_3 - (Foto: Cortes�a Valeria de Le�n )

"Quiero que la gente que entre a La Cocinería sienta que está en un restaurante del Soho". Deseo del propietario y chef  Óscar Cortázar, cumplido por el despacho Taller de Confitería, de la arquitecta Valeria de León Gamboa, quien afirma: "Me basé en ese deseo para diseñar el restaurante", donde el acomodo del ladrillo y el mosaico es protagonista.

Cortázar comparte con Obras: "Quería un restaurante que incluyera buena comida, buen servicio y buen diseño". Proyectó un ambiente de restaurantes y bares en las áreas de Soho, Chelsea y The Village, en Nueva York. En el diseño "se trató de plasmar los warehouses (edificios comerciales para almacenar mercancías), y los lofts de esas áreas". Todo, como parte de la idea que el chef presentó como proyecto final de un diplomado que estudió en el French Culinary Institute de Nueva York.  

A partir de ese proyecto y con una inversión de 1.5 millones de pesos,  La Cocinería inició en septiembre de 2012 y finalizó en marzo de 2013.  

Cortázar comenta que se inclinó al ambiente tipo Soho "por la buena vibra y la energía que se siente en esa zona de Nueva York. Quería que al entrar al restaurante éste diera la sensación de no estar en Chihuahua, sino en otro lado". 

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Cortesía Valeria de León

El chef confió el proyecto interior al despacho Taller de Confitería por "el buen gusto y la visión de la arquitectura y el interiorismo” de la arquitecta  Valeria de León, a quien conoció en París. Para Cortázar el resultado superó sus expectativas, pues “la arquitecta pudo traer a la realidad el concepto; los renders son casi idénticos al resultado final".

Además de mucha creatividad el proyecto requirió –asegura de León– "de muy buena comunicación, ya que el despacho se localiza en Monterrey. Fue un reto a vencer que se logró hablando diariamente con el cliente y el contratista, y viajando a Chihuahua para supervisar la obra (casi cada mes). Mi cliente también vino a Monterrey tres veces a las revisiones más importantes del proyecto".  

Como el metro de NY

La Cocinería ocupa 133 m2, y tiene capacidad para 50 comensales.  La planta baja mide 45 m2, la alta 40 m2 y la terraza 48 m2 (espacio para 36 comensales más). El lugar fusiona y combina la tendencia industrial, a la que se sumaron toques parisinos y neoyorquino. 

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La Cocinería es así una fábrica de cocina contemporánea internacional, inspirada en las gastronomías italiana, francesa, vasca y mexicana.  

Su diseño interior es resultado del gusto de su propietario por el Soho y de la experiencia adquirida por la arquitecta De León Gamboa en París, trabajando en el despacho del arquitecto francés Dominique Perrault, quien cuenta entre sus obras más importantes a la Biblioteca François Mitterrand.

Cortesía Valeria de León

De León Gamboa  quiso evocar la vida "simple y romántica" de París en La Cocinería, "para vivir una experiencia más íntima y satisfactoria", relata a Obras

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Se combinaron materiales industriales como "hierro forjado, concreto pulido en pisos, madera con acabados desgastados, espejos antiguos combinados con materiales más actuales como mármol de Carrara; candiles dorados, ladrillo blanco, elementos de hoja de oro en muros, mosaicos subway tile y luces de neón, para dar el toque chic", dice De León.

La arquitecta explica que el acomodo del ladrillo y el mosaico son protagonistas en el diseño de La Cocinería.

En cuanto al mosaico explica que usaron el subway tile "por su modulación, en específico de 3 x 6 pulgadas, y porque es similar al usado en el metro de Nueva York, y esa fue la intención que quise dar al espacio".

El mosaico de Classic Tile se trajo de Brooklyn. Se usaron 190m2 (33.7 dólares por m2).

¡Salud!

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El área de bar ocupa 12 m2 en la planta baja. "Fue importante, tenía que ser atractiva, iluminada y que invitara a tomar un trago a gusto", dice De León.

La estructura del espacio es de bloque, el top o cubierta es de mármol de Carrara, igual que los de varias mesas. Como recubrimiento se usó el subway tile con orillas boleadas,  pues los mosaicos mexicanos tenían otras dimensiones y no tienen terminado boleado.

"El reto que implicó usar este tipo de mosaicos fue que justo cuando hicimos el pedido llegó el huracán Sandy a Nueva York; el pedido se retrasó muchísimo". Además del bar, los mosaicos también se usaron en el baño. 

Para cubrir todo el muro que está al fondo del bar y parte de otro entrando a La Cocinería, se usaron 80 m2 de ladrillo, "al que le dimos un acabado blanco desgastado, similar a los lofts de Nueva York". 

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Cortesía Valeria de León

La arquitecta diseñó un acomodo de ladrillos con una hilera en vertical y otra  horizontal. "Le da un toque diferente", dice. "El diseño del descansa pies da mucha vista al bar. Se usó hierro forjado negro y varilla del mismo diámetro que los tubos (1"),  los que llegan hasta la losa que divide la planta baja de la planta alta; y se instaló manguera led en el perímetro de todo el bar, lo que da mucha luz y vida", afirma De León Gamboa. 

Los toques neoyorquinos "están en el uso de materiales como el ladrillo blanco desgastado, el subway tile y los candiles vintage industriales; mientras los toques parisinos se hallan en el mármol de Carrara  para los tops de las mesas y la distribución de éstas, con el espacio necesario entre mesa y mesa, de la misma manera que se encuentran en las cervecerías de París", dice la arquitecta. 

Otras mesas son de Anthropologie y hay unas circulares que fueron diseñadas por la arquitecta, a la medida. Los booths también fueron hechos a la medida, con piel de León, Guanajuato. 

Inteligente distribución

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En la planta baja están los booths. Es el área más flexible, ya que se pueden juntar mesas y servir a más personas. 

En la planta alta están las mesas más solicitadas, junto a un mueble que abarca todo el muro, y que tiene la función de contener objetos, "como si fuera un almacén, desde tasas, libros, cubiertos gigantes y hasta diferentes tipos de mostazas y condimentos", menciona  De León.

Arriba está el mezzanine, donde están las mesas más discretas, con vista al bar. 

En la terraza hay mesas altas diseñadas de manera especial para el lugar y mesas para cuatro y hasta ocho personas.  

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Cortesía Valeria de León

Los muebles, en especial los de carpintería, son de grandes proporciones "para crear un ambiente sólido, estable", comenta la diseñadora. Las puertas de los baños y la cocina son recicladas y restauradas. 

Las escaleras "crean un juego de elementos verticales visualmente muy atractivo". La arquitecta diseñó una celosía de tubos de herrería que contrastan con el muro dorado y azul que está detrás. 

Con la distribución del espacio, expone la arquitecta, "se lograron varios tipos de ambientes; el área de los booths para compartir; el mezzanine crea un ambiente privado junto con elementos característicos como el letrero de focos industriales con neón, que se ve desde cualquier área". 

La arquitecta también diseñó un sistema para aprovechar al máximo la luz natural.  Se trata de sensores, especie dimmer, que dependen de la luz para activarse. Conforme llega la noche y hay menos luz los dimmers se activan y regulan la cantidad de luz según se requiera. Estos son de Varilight, de V Pro Intelligent Dimmer Series.

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Muchas sensaciones se crean, dice la experta Valeria de León, "a través de la iluminación, el diseño y la distribución del espacio, creando diferentes ambientes íntimos en cada mesa". 

El chef Óscar Cortázar asegura que el lugar "le ha encantado a la gente; la decoración hace que sea muy agradable y acogedor, gracias igual a la música y a la iluminación". La Cocinería está en avenida La Empresa, Plaza Loreto, Chihuahua, México. 

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