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El interiorismo de yates despierta de su letargo

Los interiores diseñados para los yates ahora son más versátiles y pragmáticos, a diferencia del lujo desmesurado de antaño.
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Yate_3 - (Foto: Cortes�a Barracuda Yacht Design)

Para el propietario de la empresa española de diseño interior de yates Barracuda, Íñigo Toledo, quien está acostumbrado a lidiar con clientes de las más altas esferas, hoy "los clientes son más conscientes del estilo y existe menos ostentación" en este sector.

Uno de sus más recientes trabajos es el Akalam, un yate de 32 metros de eslora para el que crearon ventanas panorámicas de 95 x 65cm que aprovechan al máximo la luz natural, factor muy demandado en la línea de interiores más ligeros e iluminados. Esto les valió una nominación para los premios World Superyacht 2012, los Oscar del sector. Su equipo, de ocho personas, maneja alrededor de cinco proyectos anuales que oscilan entre 8 y 13 millones de dólares (mdd) cada uno.

Durante dos años, entre 1998 y 2000, Íñigo Toledo se encargó de dirigir el diseño interior del Fortuna, el yate que le regaló al rey Juan Carlos un grupo de 25 empresarios de la isla de Mallorca.

Por ello, con toda autoridad, comenta que hoy "la tendencia es crear interiores espectaculares, donde todo cabe, desde obras de arte, mobiliario y otros complementos más propios de una casa". El cliente busca en altamar lo que tiene en tierra, y ello implica la creación de espacios y ambientes.

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Peter Brown, de la firma Burgess Yacht Charter & Brokerage of Luxury Yachts, opina que "la tendencia indica un gusto por lo contemporáneo; interiores limpios y líneas elegantes. Recién estuve con Remi Tessier en Italia, y sus diseños parecen acaparar mucha atención. Diseñadores de exteriores como Michael Leach y Tim Heywood son los grandes nombres del momento. Y el diseñador Philippe Starck define las fronteras del aspecto que un yate debe o no tener".

The Studio, el servicio exclusivo que ofrecen los almacenes ingleses Harrods a sus clientes más selectos, colabora con la compañía británica Oyster Marine proporcionando glamour a los interiores de sus embarcaciones amarradas en el muelle St. Katharine, en Londres.

Sara Cosgrove, responsable del servicio en The Studio, nombra el yate Fendi –una colaboración entre la firma de moda italiana y Benetti, diseñadores de yates de lujo– como su preferido, por el uso elegante de texturas, como el cuero que imita la piel de cocodrilo, una iluminación tenue e indirecta y tonalidades crema y beige en sofás y paredes. Además del uso de múltiples espejos que dan sensación de amplitud.

Se terminaron las cabinas cargadas, pesadas y barrocas que se estilaba hace unos años, dice Cosgrove, los suelos de teca barnizada prácticamente han desaparecido en favor de laminados y moquetas.

También se demanda versatilidad; los salones son ahora espacios de usos múltiples, igual se utilizan como comedor que como mesa de trabajo, para realizar teleconferencias gracias a la tecnología de punta que garantiza buenas conexiones a internet en altamar. El biombo es un recurso cada vez más presente que permite cerrar o abrir los espacios, según convenga.

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Las demandas actuales abandonan el estilo tradicional; donde predominaban las molduras, la madera de teca, elementos redondos o literas para invitados, cuentan en Barracuda, ahora hay formas 'retromodernas', exteriores con apariencia clásica, de barca de pescador, e interiores extremadamente modernos.

El rey del mercado
Si hay una potencia mundial en el diseño de yates, es Holanda. De hecho, la palabra 'yate' proviene del flamenco jagen, que significa 'caza'. En el siglo XVII, esta embarcación era la preferida por exploradores, por ser ligeras, rápidas y pequeñas, pero amplias para almacenar alimentos. Fue después de que Carlos II de Inglaterra eligiera un yate para regresar a Gran Bretaña desde Holanda, que  comenzaron a utilizarse para llevar a personas importantes.

Guido de Groot, holandés y propietario de la empresa del mismo nombre, establecida en Leiden, y que cuenta con una cartera de clientes procedentes de Turquía, Rusia, China e Italia, sitúa las preferencias del cliente como eje del diseño, y expresa su satisfacción por trabajar con materiales de vanguardia, como maderas reconstruidas y acabados de metal líquido.

Estas innovaciones y la creatividad, comenta De Groot, son una respuesta a la crisis que también padece el sector, no inmune al actual clima económico. Como apunte positivo, la situación actual ha aumentado la calidad y la exigencia de los diseños.

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Una petición recurrente es la de estar más cerca, si es posible, del mar. Balcones plegables y terrazas extensibles están cambiando la apariencia de los yates y, según De Groot, definirán los diseños del futuro. Uno de sus proyectos más exigentes, por el corto plazo de realización, fue un yate de 33 metros de eslora, diseñado para el astillero ruso Timmerman, que logró completar en tan sólo 11 meses, "un récord mundial", según él.

Yates ¿a vela o a motor?
La longitud de la eslora determina el material que se utiliza para el exterior de los yates. El tamaño de estos generalmente varía entre 10 y 100 m. Los de lujo de menos de 12 m son llamados 'cruisers'. Un 'megayate' es de más de 30 m y un 'superyate', de más de 60 m.

Federico Molina, ingeniero naval, explica que para  yates a vela se usa fibra de vidrio y aluminio. A partir de 30 m, en yates a motor, se utiliza fibra de vidrio, el aluminio, en esloras intermedias, y el acero, en grandes esloras, a partir de los 40 metros.

Además de la estética exterior, no es lo mismo planificar un diseño interior para un yate a motor  que  uno para vela. "La principal diferencia es el espacio", cuenta Sara Cosgrove. "En un yate a motor puedes emplear más tipos de acabados; son más de recreo. Los que funcionan a vela, más deportivos, son estéticamente más simples".

Guido de Groot añade que "diseñar yates a vela supone un reto más grande porque tienen más restricciones debido a su carácter más funcional". Los clientes que quieren un yate a vela, dice, generalmente buscan una estética más propia de los yates a motor.

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Sostenibilidad a bordo
El cuidado al medio ambiente y la eficiencia energética también forman parte de la tendencia. "Los clientes son más conscientes de tener yates más eficientes en términos de costos y combustible", dicen en Barracuda. El diseño también puede ayudar en esta empresa: "Cada vez se proyectan cascos más eficientes, con un mínimo agarre, y que usen el menos combustible posible".

En yates a motor, la tecnología híbrida, que combina energía eléctrica y diésel, está cada vez más presente; reduce las emisiones al tiempo que genera electricidad a bordo. Otro elemento son los purificadores de agua de sentina; extraen el petróleo del agua de mar que entra a los motores antes de devolverla al océano.

Los paneles fotovoltaicos son cada vez más comunes en los yates. La tecnología actual permite colocar paneles plegables que tienen un efecto más estético y  pueden desplegarse en las horas de máxima radiación solar.

El mercado de lujo
Peter Brown, de la correduría de yates de lujo, comenta que "el panorama económico ha provocado atractivas oportunidades de compra". Y precisa que los mercados tradicionales  de yates de lujo son Europa, Estados Unidos  y Medio Oriente, "pero en los últimos 10 años hemos visto un crecimiento en Europa del Este (especialmente en Rusia) y Latinoamérica. Todos tenemos un ojo puesto en Asia, especialmente en China, aunque la opinión general es que ese mercado está todavía muy tierno y llevará tiempo que se desarrolle".

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El experto aclaró que "no hay un perfil de cliente 'tipo'; son mujeres y hombres de negocios, familias de millonarios y jefes de Estado o realeza".

De acuerdo con Brown, los yates de lujo tienen un valor de entre 10 y 200 mdd, "por lo que hablamos de una minoría dentro de las grandes fortunas".

Según el reporte trimestral de Burgess, a septiembre de 2012 (el más reciente), las ventas bajaron en agosto, cerca de 13%, pero repuntaron en coincidencia con las ferias de Mónaco y Cannes, dos de las más importantes del sector. 

El Z-Boat de Zaha
Comisionada por el coleccionista estadounidense de arte Kenny Schachter, la arquitecta anglo-iraní Zaha Hadid ha creado ocho modelos y cuatro prototipos del llamado Z-Boat, una lancha completamente negra que será llevada a la realidad por la empresa francesa Shoreteam este año.

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Según la arquitecta, "el diseño asimétrico es escultural en apariencia, pero también tiene un factor práctico, ya que permite mayor superficie para los asientos".

El Z-Boat tiene capacidad para transportar a ocho personas y tendrá un precio de 457,000 dólares.

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