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Agua en México, la última oportunidad

La gestión del suministro de agua está en un punto crítico. Se requiere 100% más infraestructura y la definición de una política pública que permita garantizar acceso y saneamiento a largo plazo.
agua
Hay grandes pendientes en modernización y conservación de infraestructura, financiamiento, marco regulatorio e institucional, calidad del agua y administración del líquido.

Nota del editor: Este contenido se publicó originalmente en la edición Carreteras Imposibles de la Revista Obras, correspondiente a mayo de 2019.

Como un apocalipsis, la psicosis se esparció por la Ciudad de México hacia finales de octubre de 2018. La sola idea de que faltaría agua durante una semana por las obras de mantenimiento en el sistema Cutzamala se tradujo en la compra de miles de contenedores para almacenar agua y sufrir, lo menos posible, la escasez anunciada.

La obra tardó más de lo esperado y fue fallida. Al final, el suministro de agua regresó. Pero el plan de contar con redundacia en las dos líneas de abastecimiento del sistema que surte al Valle de México quedó en el aire, y con éste, la garantía de abastecimiento ininterrumpido.

A finales de febrero pasado, la jefa del gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, reconocía: "Tenemos problemas graves que tienen que ver con el mantenimiento de las grandes obras que se hicieron hace muchos años. (...) Desde el mantenimiento indispensable que requiere el sistema Cutzamala hasta el mantenimiento profundo de la zona metropolitana".

Aun cuando se tienen aciertos, como que nuestro país posee la mayor capacidad instalada para el tratamiento de aguas residuales municipales de América Latina (181.15 m3/s) o que 95.3% de la población tiene acceso a agua entubada, hay grandes pendientes en modernización y conservación de infraestructura, financiamiento, marco regulatorio e institucional, calidad del agua y administración del líquido, entre otros temas.

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Los retos se agravan si se considera que dos terceras partes del territorio son consideradas áridas o semiáridas y que 80% de la población se concentra en zonas con apenas 33% del agua renovable.

Al cierre de esta edición, y previo al anuncio del Plan Nacional de Desarrollo —y que podría modificar las obras enlistadas—, en el sitio Proyectos México se contaban tan solo 10 obras en materia de agua y medioambiente, tres en ejecución y siete en preinversión. En ejecución están: la planta desalinizadora Playas de Rosarito, el acueducto Zapotillo y la planta desalinizadora de Guaymas y Empalme, Sonora.

Estos pocos proyectos no responden a la urgencia en puerta. Según la ONU, estamos a nueve años de que el llamado 'día cero' en materia de agua llegue, para empezar, a la Ciudad de México. Ese día es aquel en el que el suministro a libre demanda se sustituye por un racionamiento diario.

Según las Estadísticas del Agua en México (edición 2018), de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el Valle de México presenta un grado de presión sobre los recursos hídricos "muy alto" (141.4%). Tan solo en la última década, la distribución de agua por tandeo en la capital del país creció 120% y hasta 40% del agua que se transporta se pierde en fugas.

Al respecto, José Eduardo Mestre, especialista en gestión de recursos hídricos, explica en su documento Reingeniería. El agua en México: Lineamientos propuestos para el periodo 2018-2024, que "la gestión gubernamental del agua está rezagada: hay desorden en concesiones y asignaciones, es deficiente la medición del agua y el conocimiento de la disponibilidad; se aplica la Ley de Aguas Nacionales sin un reglamento actualizado y hay lagunas de información".

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100% más infraestructura

En materia de infraestructura, los especialistas coinciden en que, para 2050, nuestro país requiere tener más infraestructura hidráulica que la realizada en toda su historia, por lo que el desarrollo tiene que comenzar ya. La inversión en infraestructura debería corresponder al menos a 5% del Producto Interno Bruto (PIB); sin embargo, se invierte menos de 2 por ciento. Para el sexenio 2018-2024,

Mestre calcula la inversión de 324.1 millones de pesos (mdp) adicionales a lo que ya se destina al sector.

El Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019 a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), dependencia a la que está adscrita la Conagua, asigna 26,520 mdp, esto es 32% menos que en 2018. Algunos de los programas más afectados son el de agua, alcantarillado y saneamiento, con 36% menos recursos.

VIDEO. Así funciona el Sistema Cutzamala, que da de beber al Valle de México

"Esta propuesta da continuidad a los brutales recortes de Enrique Peña Nieto", señala Miguel Ángel Montoya, consultor en gestión integral del agua.

De 2000 a 2017, la inversión per cápita en términos reales apenas representó casi la mitad de lo invertido en la década de 1980. En 2018, el presupuesto asignado al sector fue de 11,223 mdp, equivalentes a 29% del presupuesto de 1993 en términos reales.

De acuerdo con Mestre, algunas de las acciones más urgentes en infraestructura hídrica son la modernización de la obra de riego, cuyo rezago tiene impactos negativos no solo en el uso del agua, sino también en la productividad del sector agrícola, enriquecer la cartera de estudios de preinversión, y mejorar las obras de conducción y las redes de distribución de agua.

Para lograr una mayor inversión, por un lado, se tiene que incrementar la recaudación de derechos por el consumo, y por otro, incentivar la participación de la iniciativa privada. "Necesitamos acudir a que participen muchas empresas privadas y necesitamos hacer atractivo un proyecto para que un inversionista quiera venir a hacer la obra", señala Eduardo Ramírez Leal, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

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Participación privada, ¿sí o no?

La inversión privada en agua y servicios sanitarios en el país ha sido limitada. En 2015, última cifra disponible, fue de 1,425 millones de dólares (mdd), de acuerdo con el Proceso Regional de las Américas. Documento México, presentado en el 8º Foro Mundial del Agua en 2018, celebrado en Brasil. Esta cifra récord, desde 1993, fue 36% mayor que la registrada en 2014, pero 910.6% superior comparada con 2013.

Roberto Olivares, exdirector general de la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento (ANEAS), identifica que entre las causas de la baja participación privada está "la falta de condiciones para atraer capital privado de manera estable y sostenible, y que, usualmente, está vinculada a grandes proyectos".

Datos de Conagua muestran que, de 1992 a 2010, se ejecutaron tan solo 33 contratos de participación privada, 70% de tipo CPOT (construir, poseer, operar y transferir). El debate sobre la participación privada en el sector hídrico está sobre la mesa a raíz de la propuesta de reforma a la Ley de Aguas Nacionales, presentada por el senador Martí Batres, actual presidente de la Cámara alta.

Lee más: El agua como derecho humano es la premisa para su gestión: expertos

"Es facultad exclusiva del Estado en sus tres niveles de gobierno el suministro de agua potable, ya que, al ser considerado como un derecho humano, éste solamente debe de ser prestado por el Estado, y no así por particulares que buscan lograr un lucro por la explotación, administración y comercialización del agua potable", señala el legislador en su iniciativa.

Por el contrario, Víctor Lichtinger, presidente del Consejo Consultivo del Agua, considera que prohibir tajantemente la participación privada solo llevará a tener un desabasto de agua y un problema mucho más grave de contaminación. En su opinión, lo que se requiere es mejorar la regulación para evitar que se presenten abusos en los cobros.

La participación del sector privado en la materia inició en 1992 con la promulgación de la actual Ley de Aguas Nacionales, por medio de concesiones.

Última llamada

El país está a tiempo de implementar acciones para asegurar la sustentabilidad del agua y, con ello, del país en un contexto en el que las crisis generadas por escasezde agua ya es uno de los cinco principales riesgos globales con mayor impacto durante la próxima década, según el Global Risks Report 2018, que elabora el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

Para revertir el rezago en materia hídrica es indispensable contar con directrices sólidas que permitan el diseño de herramientas y estrategias innovadoras. “Las políticas públicas erradas afectan el derrotero del agua con repercusiones en su gestión como recurso”, señala Mestre, también consultor de la Corporación Financiera Internacional (en inglés, IFC).

En materia institucional, una prioridad debe ser la descentralización; fortalecer el rol de los estados y recuperar la colaboración horizontal a nivel federal. De acuerdo con Mestre, la centralización ha resultado costosa e ineficiente, desaprovecha el conocimiento de los estados de la realidad regional y se traduce en una frágil gobernabilidad que propicia conflictos entre usuarios.

El marco institucional también precisa de la expedición del Reglamento de la Ley de Aguas Nacionales, que permita su adecuada aplicación. El actual no atiende a lasreformas de 2004; es obsoleto. Otro aspecto que debe considerar la política pública es la gestión de la demanda, pues se ha enfocado en poner mayor cantidad de agua para los usuarios.

Pero ahora se debe apostar por aumentar los volúmenes de tratamiento de aguas y su reutilización; y mejorar el uso, elevar la eficiencia y sancionar el desperdicio.

La cuenta regresiva para el 'día cero', no solo para la Ciudad de México sino para la mayor parte del país, está en manos de la política pública que ahora se decida.

La inversión requerida

(Millones de pesos)

El sector hídrico necesita una inversión adicional de 314,150 millones de pesos (mdp) para 2018-2024. Algunos de los rubros son:

  • 12,000 en proyectos de inversión pública.
  • 2,000 para administración del agua de forma moderna, descentralizada y sustentable.
  • 50,000 para tratamiento de aguas residuales.
  • 5,000 para investigación y desarrollo (I+D).

Fuente: Reingeniería. El agua en México: lineamientos propuestos para el periodo 2018-2014. José Eduardo Mestre Rodríguez.

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