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Los ladrillos sustentables de cannabis enfrentan el reto de la legalización

La fibra de cáñamo es el nuevo aliado de la construcción sustentable, al poder producir con ella un ladrillo ecológico que capta el CO2.
ladrillos de cáñamo
El regreso a productos de origen vegetal ha catapultado el cáñamo para experimentar con este material.

Nota del editor: Este contenido se publicó originalmente en la edición La nueva era arquitectónica de la revista Obras en su edición 556, correspondiente a julio de 2019.

El sector de la construcción no es ajeno al debate en torno al impacto medioambiental que generan sus actividades. Según el informe Global Status Report 2018, publicado por el Programa Medioambiental de las Naciones Unidas, esta industria consume 36% de la energía global y es responsable de 40% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en todo el mundo. En los próximos 40 años se construirán 230,000 millones de m², por eso cobra fuerza una nueva tendencia global de regresar a materiales de origen vegetal.

Uno de los que más expectación genera es la fibra de cáñamo, que proviene de la planta de cannabis o marihuna, y que habitualmente se mezcla con cal o arcilla para obtener un material similar al ladrillo, denominado hempcrete (la unión abreviada en inglés de hemp −cáñamo− y concrete −concreto−).

En Francia, pionero desde la década de 1990, se emplean unas 5,000 toneladas en el sector de la construcción, según narra Monika Brümmer, fundadora de Cannabric, que fabrica y comercializa este tipo de ladrillos, en el texto Hemp Concrete: A high performance material for green-building and retrofitting.

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En España, existen unas 300 propiedades edificadas, dos de las cuales son obra del arquitecto Ricardo Higueras, autor de una vivienda unifamiliar en Madrid y de la vivienda autosuficiente Impluvium, en Segovia, cuyos ladrillos de cáñamo son de Cannabric. "Es un sistema constructivo que aporta valor añadido por su aislamiento e inercia térmica".

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Además, cuenta con una resistencia estructural de unos 30 o 40 kilos por m2, que, contrario a otros materiales como el acero, con 1,700 kilos por m2, se ajusta mejor a la energía primaria necesaria para edificar una vivienda, que requiere unos 50 kilos por m2, por ejemplo.

En otros países, como Estados Unidos, la consideración del cáñamo (cannabis con menos de 0.3% de THC, el compuesto psicotrópico de la planta) como una "sustancia controlada" había supuesto un obstáculo para su despegue porque era necesario importar la materia prima.

Ladrillos de cáñamo
Gracias a su ligereza y baja densidad, el ladrillo de cáñamo produce ahorros de hasta 25% al reducir, drásticamente, las cargas muertas.

American Lime Technology es responsable de la mitad de los 50 proyectos construidos con este material en ese país.

"Empezamos importando las fibras de la planta en 2009 de una compañía hermanbritánica, Lime Tech UK, pero eso incrementó tanto el costo como las emisiones de CO2", relata Tai Olson, director de operaciones de la empresa.

Más información: Estudiantes crean máquina para fabricar ladrillos de fibra de bambú

Pero desde el 20 de diciembre, con la firma de la 2018 US Farm Bill, por parte del presidente Donald Trump, se legalizó la producción de cáñamo con fines industriales en Estados Unidos.

Para Olson, otros países con una industria desarrollada son Nueva Zelanda y Australia. En el caso de México, país del que han recibido peticiones para importar este material, considera que tendría que contar con proveedores locales que siembren la materia prima, así como de plantas donde procesar la fibra.

El Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno mexicano plantea la intención de levantar la prohibición a drogas consideradas ilícitas, entre éstas, a la marihuana.

A escala global, el mercado del cáñamo industrial tendrá un valor de 10,600 millones de dólares en 2025 y registrará un crecimiento anual de 14% entre 2018 y 2025, de acuerdo con un reporte de la consultora Grand View Research.

Los beneficios

  • Capta más dióxido de carbono que otros materiales naturales, como la madera, convirtiendo los edificios en CO2 neutros o negativos.
  • Posee partículas porosas de hasta 70%, lo que permite mejorar las cualidades termales, hidrotermales y acústicas de los edificios y, por tanto, ahorrar en el consumo energético.
  • Cuenta con una conductividad térmica 17 veces mayor que la de un ladrillo convencional, lo que deriva en un mayor aislamiento del frío y el calor exteriores.
  • Una hectárea de cáñamo produce tanta fibra útil como cuatro hectáreas de árboles.

Fuente: Cannabric

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