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Después de los sismos

OPINIÓN: Somos los ciudadanos quienes debemos aportar nuestra experiencia y conocimientos para la construcción de ciudades sólidas.
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549_Franco - (Foto: ESPECIAL/FOTO: Cuartoscuro)

Nota del editor: Esta columna se publicó originalmente en la edición 549 de la revista Obras, 'Deportivos + hospitales, Infraesructura para la salud' , correspondiente a octubre de 2018.

(CIUDAD DE MÉXICO) – Septiembre nos recuerda la vulnerabilidad de nuestras ciudades. Los sismos de 1985 y de 2017 han mostrado a los mexicanos la fragilidad de su ciudades que no cuentan con infraestructura y medidas para prevenir o mitigar desastres naturales.

He estado atento a las opiniones que en diversos medios han presentado numerosos profesionistas dedicados a la edificación, al urbanismo o a la administración pública, la mayoría enfocadas en las responsabilidades no atendidas: regulación incompleta, directores responsables de obra no aptos, corrupción de servidores públicos y particulares para facilitar la obtención de permisos de construcción, o la voracidad de algunos desarrolladores o constructores que privilegian sus intereses antes que los de sus clientes.

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El común denominador es señalar a otros como responsables, sin presentar propuestas viables para que nuestras ciudades efectivamente cuenten con espacios urbanos y edificaciones seguras y durables. Opiniones que constituyen 'buenos deseos' para que otros los efectúen.

Respecto de la regulación, que ya es obsoleta, lo sabemos, igualmente lo es la falta de conocimiento de la norma vigente por parte de proyectistas, constructores, supervisores, responsables de obra, catedráticos y alumnos, lo que magnifica su incumplimiento e inconciencia para su revisión y actualización. Esta misma ignorancia prevalece en lo referente a técnicas, procedimientos, materiales y productos destinados a la construcción.

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Debemos implementar en universidades una materia sobre regulación y normatividad desde los primeros semestres de las carreras de ingeniería civil y arquitectura, así como fortalecer el conocimiento de los materiales y procedimientos constructivos a través de pruebas en laboratorios.

En las escuelas de arquitectura y algunas de ingeniería no se conocen los servicios que proporcionan esos laboratorios, lo que agudiza el desconocimiento de las normas de calidad que deben satisfacer los insumos para la construcción.

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La mayoría de los reglamentos para las construcciones establecen la obligatoriedad para los directores responsables y corresponsables de obra de asegurar la pertinencia de los materiales y procedimientos de construcción a través de pruebas en laboratorios, inspección de obra, señalamiento en los planos constructivos y asentando lo correspondiente en las bitácoras de obra.

Estas regulaciones cumplen su cometido y otorgan la confianza y la responsabilidad a los profesionistas, lo que se ignora en la gran mayoría de las obras.

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Para confirmarlo, bastaría solicitar esta documentación en la mayoría de los edificios siniestrados recientemente, la que con toda seguridad es inexistente.

Sostengo que somos los ciudadanos quienes debemos aportar nuestra experiencia y conocimientos para la construcción de ciudades sólidas, ya sea en forma individual o asociada; por ejemplo, en mi carácter de DRO y C colaboro con colegios en cursos de actualización profesional como conferenciante o como participante. Aún tenemos, todos, mucho que dar.

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* Arquitecto, perito, DRO, consultor en normas, regulaciones y capacitación para la construcción. Director de CORPICO.

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