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Parque La Mexicana: así se construyó

La Mexicana, la Obra del Año 2018, es un proyecto cuyo modelo de desarrollo logró asociar a vecinos, promotores, técnicos y expertos para configurar un plan urbano-arquitectónico. El proyecto participó en la categoría Obras Urbanas.
La Mexicana
La Mexicana - (Foto: Cortesía del despacho.)

El parque La Mexicana, al poniente de la Ciudad de México, se construyó sobre un terreno producto de excavaciones pasadas para la explotación de grava y arena. Ahí se produjo un enorme socavón, de geología inestable y de topografía irregular. Ésos fueron los retos de la obra, los cuales fueron vencidos gracias al ingenio mexicano.

El parque fue designado como la Obra del Año 2018 la noche del 8 de agosto durante el evento anual de reconocimientos a lo mejor de la construcción mexicana, organizado por Obras.

En semanas previas los suscriptores de Obras pudieron votar por su obra favorita de entre un total de 31 proyectos, a través de un micrositio de votación cerrado, al cual pudieron acceder vía contraseña, facilitada previamente por Obras.

La obra estuvo bajo el diseño de despachos GDU y VMA, de los arquitectos Mario Schjetnan y Víctor Márquez, de manera respectiva, en coordinación con Itziar de Luisa, presidenta de la Asocación de Colonos de Santa Fe y principal promotora del proyecto. 

Cuando terminó el periodo extractivo en el predio, la zona de 42 hectáreas pasó a manos de la Ciudad de México. Luego de varias iniciativas para transformarla en un parque y ante la falta de recursos, el gobierno capitalino optó por destinar 70% del predio para parque, y el 30% restante para vialidades y desarrollos habitacionales de usos mixtos.

Entérate: El parque La Mexicana es la Obra del Año 2018 de Obras

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Dentro de su condición de terreno minero, el espacio final es de 28 hectáreas, tres veces la Alameda Central. Cuenta con 210,000 metros cuadrados de áreas verdes, 2,000 árboles, dos lagos y tres humedales con una extensión de 12,500 metros cuadrados.

El modelo de desarrollo atípico e inédito representó otro reto independiente. Solo a través de la asociación de vecinos, promotores, técnicos y expertos, se logró configurar un plan urbano-arquitectónico.

 

El parque presenta humedales que fomentan ecosistemas propios, zanjas de infiltración que devuelven aguas pluviales a los mantos y sistemas de recolección de agua de lluvia que abastecen al parque.

El proyecto tiene por prioridad las mejores instalaciones posibles, zonas especiales para mascotas, juegos y actividades para niños y jóvenes.

Cuenta con skatepark, ciclopista, zonas de estar y de picnic, miradores y lugares de meditación, plazas con fuentes interactivas, anfiteatro al aire libre y zonas arboladas y sombreadas destinadas al descanso y el ocio.

El parque incluye restaurantes, kioskos, merenderos, cafeterías, sanitarios, estacionamientos, oficinas de administración y un supermercado subterráneo.

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El impresionante trabajo de iluminación a base de energía solar también hace del parque un lugar nocturno, resguardado por las cámaras de seguridad conectadas directamente al C5. En ese sentido, los diseñadores crearon los espacios más abiertos posibles, evitando así puntos ciegos.

FOTOS: Cortesía del participante

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