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Estas tecnologías construyen edificios contra desastres

Disipadores sísmicos, pilotes, nuevos tipos de cementos... estos desarrollos brindan mayores índices de seguridad y cada vez más a un mejor precio.
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edificio-sismo - (Foto: iStock by Getty Images)

En el mercado existen nuevas tecnologías aplicadas para la cimentación de inmuebles y la fabricación de materiales de construcción capaces de resistir el impacto de fenómenos naturales, como un huracán o un terremoto del tipo que sacudió al centro del país el pasado 19 de septiembre de magnitud 7.1.

Gustavo Arballo, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), explica que industrialmente se han desarrollado materiales más ligeros, resistentes, con mayores índices de seguridad y a un mejor precio.

En materia de cimentación, las tecnologías más usadas son los pilotes de punta y los de fricción o adherencia, que son elementos estructurales con diversas geometrías —circulares, cuadrangulares o en forma de H— hechos de acero o concreto, colocados a nivel subterráneo de donde se construye un edificio y que sirven para sostener su carga.

Asimismo, la función de estos pilotes es la de transmitir el peso a niveles no superficiales del suelo, explica en entrevista Fernando Guadarrama, coordinador de Ingenierías del Instituto Tecnológico de la Construcción (ITC).

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Asunto de costos

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Otra tecnología no tan nueva es la de disipadores sísmicos, elementos en forma de cruz que se construyen ex profeso para colocarse en la cimentación y estructura del edificio.

Su función consiste en minimizar los efectos de un temblor en el inmueble y actualmente existen varios tipos, dependiendo de su ubicación.

Asimismo, Guadarrama refiere que los pistones hidráulicos tienen una función similar, solo que se ubican en los marcos estructurales —generalmente en la cimentación de los primeros pisos—, por lo que no son perceptibles.

Las nuevas tecnologías de cimentación ya están al alcance del mercado mexicano. Carlos de Icaza, gerente de la empresa IcazaMex, refiere que los recursos disponibles en el país son suficientes para resistir los sismos.

Sin embargo, aclara que generalmente estas tecnologías se colocan en edificios muy altos para que sean costeables, pues "son muy caras para instalarlas en edificios pequeños".

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Cementos más ligeros y resistentes

En lo que se refiere a materiales, uno de los más estudiados es el cemento, cuyas nuevas mezclas han demostrado su fortaleza.

La CMIC identifica seis tipos distintos llamados Portland, que cumplen con el Reglamento de Construcciones de México.

Este cemento es una mezcla de caliza y arcilla que al fraguarse se parece a la piedra cantera de Portland —de ahí su nombre—, pero cada una de sus variedades tiene características específicas: unos son resistentes a la salinidad, sulfatos y distintos químicos del suelo; otros sirven para elaborar material prefabricado y solo uno de esos cementos se usa en trabajos de albañilería.

Los Portland también sirven para elaborar concretos más ligeros, pero con una resistencia mayor, que llegan a soportar una carga de 210 kilogramos por centímetro cuadrado como mínimo.

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Eduardo Sánchez Anaya, presidente de la asociación civil Unidad Nacional de Asociaciones de Ingenieros, explica en entrevista que el colado de estos concretos se hace con una bomba, lo que permite que se obtenga la mezcla exacta con la fortaleza que se requiere.

"Luego los albañiles usan mucha agua y eso impide que se logre la resistencia que se espera", asegura Sánchez Anaya.

Plásticos, fibras de carbono y de vidrio

Asimismo, el cemento y los bloques elaborados a partir de PET, polipropileno y polietileno son una alternativa en la construcción de edificios y viviendas, ya que además de ser sustentables, son mucho más ligeros y su mantenimiento es mucho más bajo, comenta Fernando Guadarrama.

Otro material que se aplica en la actualidad es una aleación de aluminio y tungsteno que se utiliza para fabricar estructuras de construcción con distintas formas, gracias a su maleabilidad y ligereza.

Sánchez Anaya recuerda que este tipo de estructuras se utilizarán en el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), para conformar columnas en forma parecida a la de un cono, que permitirán captar el agua de lluvia.

Las láminas de fibras de carbono y de vidrio también se utilizan en la reparación de edificios dañados por sismos, porque pueden resistir hasta 15,000 kilogramos por centímetro cuadrado. Dichas láminas se colocan en las estructuras dañadas como un refuerzo de los muros, explica Gustavo Arballo.

Un producto de reciente introducción a la industria de la construcción son los ladrillos antisísmicos, que fabrica la empresa española Tribopress, y que se embonan como piezas de Lego al momento de construir muros, refiere Carlos de Icaza.

Al igual que en otras partes del mundo, los materiales prefabricados —como la tablaroca— son otra opción para la edificación de inmuebles en el país.

"Los materiales prefabricados no son de mala calidad, su funcionamiento adecuado dependerá de cómo se haga el proyecto", refiere en entrevista Eduardo Reinoso Ángulo, miembro de la Coordinación de Ingeniería Sismológica del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Luego del sismo ocurrido el 19 de septiembre en el centro del país, los especialistas consultados aseguran que se tendrá que hacer un análisis de los materiales utilizados en los edificios derrumbados, para evaluar si es preciso impulsar cambios en los métodos de construcción del país y también para obligar a las empresas constructoras a conocer las innovaciones.

 

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