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Opacidad al asignar el diseño, la construcción y la operación del NAICM

OPINIÓN: La Auditoría recomendó al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México fortalecer su estructura orgánica e informar de sus operaciones a la Cuenta Pública.
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525_Celina - (Foto: Especial)

Nota del editor: Esta columna se publicó originalmente en la  edición 525 de la revista Obras , ' Obra del Año ', correspondiente a septiembre de 2016. 

(CIUDAD DE MÉXICO) – En diciembre de 2015, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) alertó sobre la falta de transparencia en la estrategia del gobierno federal para asignar el diseño, construcción y operación por 50 años del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM).

La institución detalla que la estructura orgánica operativa de esa entidad es "insuficiente para satisfacer la complejidad y naturaleza" del proyecto valuado en 169,000 millones de pesos (mdp).

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Desde que iniciaron los estudios de preinversión, proyectos ejecutivos y obras iniciales a cargo de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, entre 2011 y 2014, hasta la entrega de la concesión al GACM, se ocuparon recursos del fideicomiso 1936, manejado por Banobras, donde se hizo una excepción al proceso de aprobación, presupuesto, ejercicio, control, contabilidad y rendición de cuentas del gasto público federal.

El tema empeoró en 2015 cuando el GACM tomó las riendas del NAICM, cuya estructura orgánica parecía un negocio entre amigos, al integrarse por un director general y cuatro corporativos, amén de que la contratación de personal eventual, renovable cada tres meses, según el reporte de la ASF, inhibe contratar personal con el perfil idóneo para el desarrollo de la obra.

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La ASF detalló que para construir el NAICM, la autoridad utilizó la figura de una concesión a una entidad que no contaba con recursos, y para que ésta tuviera patrimonio requirió presupuesto federal, a partir de un financiamiento estructurado, donde la entidad Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y el GACM cedieron a un fideicomiso privado, manejado por Nafin, a título oneroso, los derechos del cobro de la Tarifa de Uso Aeroportuario.

La ASF cuenta que Nafin se negó a transparentar el manejo del fideicomiso bajo el argumento de que "es un negocio privado que no administra ni ha recibido por ningún concepto recursos públicos federales, por lo que no puede ser una entidad fiscalizada". La Auditoría recomendó al GACM fortalecer su estructura orgánica e informar de sus operaciones a la Cuenta Pública.

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Por si fuera poco, un estudio de México Evalúa, publicado en julio pasado, reveló que el presupuesto total estimado para este megaproyecto se incrementó 73% entre 2015 y 2016, al pasar de 104,000 a 180,000 mdp.

Además, señala que 50% del monto contratado hasta julio en 149 obras por 5,272 mdp, se adjudicó con discreción, 15% por invitación restringida y 35% por licitación pública abierta.

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En contratos de adquisiciones, servicios y arrendamientos, 81% del monto total fue a discreción, 17%, invitación restringida, y 2%, licitación.

El gobierno federal no hizo nada ilegal al asignar al GACM la construcción del aeropuerto, sólo se cercioró de dejar fuera las mejores prácticas y estándares internacionales de transparencia y eficiencia, que recomiendan organismos como el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en materia de contrataciones públicas. ¡Al fin y al cabo, ningún mexicano chista!

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* Desde 1997 cubre los sectores de infraestructura y transporte en diferentes medios de comunicación.

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