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El costo de los errores y la ignorancia de los funcionarios

OPINIÓN: Parece indicar que el 'control de la calidad' brilla por su ausencia y que es regularmente sustituido por una 'supervisión externa' incapaz de coordinar a todos los actores.
Columna Franco Bucio (NUEVO)
Columna Franco Bucio (NUEVO) - (Foto: Archivo Obras)

En estos últimos meses se siguen acumulando los señalamientos de obras construidas con recursos públicos -nuestros recursos-. La más reciente es la suspensión de la línea 12 del metro de la Ciudad de México.

En estos casos siempre nos enteramos por los 'deslindes', ya sean de los contratistas o de los servidores públicos encargados de asignar, vigilar, recibir, supervisar, planear u operar dichas obras.

Pero estos deslindes no tienen reconocimiento legal y sirven para distraer a la ciudadanía y a los contratantes, y dejar correr los plazos legales destinados a exigir el cumplimiento de las garantías, las cuales regularmente no alcanzan a cubrir los daños, omisiones o vicios ocultos. 

La autopista del Sol, la Estela de Luz, la Biblioteca Vasconcelos, los segundos pisos, el nuevo edificio del Senado y otras obras podrían llenar páginas. Estas construcciones tienen en común que fueron encargadas por políticos y funcionarios cuya responsabilidad descansa en su nombramiento, pero no en su solvencia técnica o moral, quienes han utilizado en forma indiscriminada los recursos que debieran ser empleados con profesionalismo y mesura. 

Todo proyecto, público o privado, debe seguir un protocolo enmarcado en aspectos legales, financieros y técnicos, a fin de garantizar la calidad, la durabilidad, la certeza jurídica y el buen uso de los recursos, premisa que parece ser olvidada constantemente por los distintos involucrados en los proyectos. 

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En esta columna hemos insistido en que las obras de arquitectura y de ingeniería requieren contar siempre con profesioanles conocimientos actualizados y constatados para la toma de todo tipo de decisiones, por lo que éstas deben ser una condición insoslayable para la selección de los representantes del inversionista, que en muchas ocasiones es el propio sector público, y de los diversos proveedores de bienes y servicios. 

Todo parece indicar que el denominado 'control técnico' o 'control de la calidad' es el rubro que brilla por su ausencia y que es regularmente sustituido por una 'supervisión externa' o una 'gerencia de proyecto' incapaz de coordinar a todos los actores de un proyecto con la oportunidad que se precisa.

Los ejemplos citados anteriormente tienen como común denominador las quejas de los usuarios, los vicios ocultos, el encarecimiento, los plazos rebasados, la insuficiencia de las garantías y el 'deslinde' de los propios involucrados, sin olvidar los caprichos de último momento; todo lo que confirma una falta de planeación y de autoridad técnica. El ámbito privado no es muy distinto, sólo recordemos los daños a las viviendas populares e institucionales que evidenciaron las recientes tormentas Ingrid y Manuel, ocurridas el año pasado.

La actualización de las leyes de Obra Pública y Servicios Relacionados con las Mismas de los diferentes niveles de gobierno debieran pugnar por incrementar las garantías y su vigencia, al igual que el fortalecimiento de los controles técnicos para asegurar la calidad en su más amplio concepto. 

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Arquitecto; perito; DRO; consultor en normas, regulaciones y capacitación para la construcción. Director de CORPICO.

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