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Energías limpias, ¿hasta cuándo?

OPINIÓN: México enfrentará en los próximos 15 años el reto de producir 44,000 MW de energía eléctrica adicional, lo que requiere fuertes inversiones.
Columna Celina Yamashiro (NUEVO)
Columna Celina Yamashiro (NUEVO) - (Foto: Archivo Obras)

A los ojos del mundo y de los mexicanos parece que la reforma energética sólo se enfocará en el desarrollo de infraestructura para producir petróleo, hidrocarburos, almacenamiento y distribución de gas, pero se nos olvida que la electricidad y las energías limpias forman parte del sector energético y también reclaman una transformación.

Basta leer el discurso de los partidos políticos, cuyo acuerdo en el Pacto por México sintetiza que de aprobarse la reforma energética se espera un programa agresivo para convertir a Pemex en una empresa productiva de patrimonio y control estatal, que pueda asociarse con el sector privado para tener capacidad tecnológica, de ejecución y de riesgo financiero.

Hasta ahora nos han vendido la idea de la reforma, dado el deterioro en la producción de crudo y de reservas probadas de petróleo y gas que en los últimos 12 años han derivado en la importación de más de 50% de la gasolina, así como de gas natural y licuado, y que en los próximos tres años México duplicará la importación de gas natural de Estados Unidos, según un análisis de la organización Inteligencia Stratfor. 

Lo que no dicen es que el gran consumidor de gas es la Comisión Federal de Electricidad, la protagonista que hasta ahora no es parte ni aparece en el discurso de la reforma energética y que según la Prospectiva del Sector Eléctrico 2012-2026, que es emitida por la Secretaría de Energía, para el año 2026 únicamente las plantas de ciclo combinado de la CFE que funcionan con gas natural representarán 49.3% de su operación total. 

¿Sobra tiempo para reformar el sector eléctrico e invertir en infraestructura de energías limpias? ¡No! México enfrentará en los próximos 15 años el reto de añadir 44,000 MW de energía eléctrica en todo el país, lo que arrojará fuertes presiones de financiamiento canalizado hacia la construcción de infraestructura para generar, transmitir y distribuir electricidad.

Para lograr el objetivo urge cambiar las reglas del juego, pues los actuales esquemas de operación, subsidios, recompra a productores independientes de electricidad, entre otros factores, limitan el desarrollo del sector y resultan más caros para el gobierno federal porque asumen todos los riesgos económicos bajo la apariencia de salvaguardar la soberanía.

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Parece que ni a la autoridad ni a los legisladores les importa que la Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica (EPIA) coloque a México como uno de los tres países con mejores condiciones para desarrollar una industria fotovoltaica robusta, junto con China y Singapur.

La realidad es que nuestro país está lejos de tener un futuro prometedor en este sector, pues la Sener revela que para 2026 se espera una capacidad instalada de 0.8% o 748 MW de energía fotovoltaica en el Sistema Eléctrico Nacional.

En tanto, China tiene la meta de instalar este año 35,000 MW y, en 2020, 50,000 MW –casi todo el sector eléctrico mexicano público y privado–, con una inversión de alrededor de 40,000 millones de dólares. La clave está en el nivel de claridad y capacidad de ejecución de los tomadores de decisiones.

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* Desde 1997 cubre los sectores de infraestructura y transporte en diferentes medios de comunicación.

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