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En espera de la abundancia

EDITORIAL: ¿Las constructoras tendrán que preocuparse por administrar la abundancia o por cambiar sus planes por otros más mesurados?
Editorial 487
Editorial 487 - (Foto: Archivo Obras )

Hace unas semanas los editores de Obras nos reunimos con un grupo de banqueros especializados en financiamiento a la infraestructura para conocer de primera mano sus impresiones en torno a los primeros meses de la actual administración pública federal. "No sólo confiamos, sino que entre bancos hemos platicado que nos tenemos que coordinar para poder darnos abasto con toda la inversión que está por venir", comentó uno de ellos.

El entusiasmo también es compartido por los líderes de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción (CMIC) que, tras meses de cabildeo, están seguros de que sus propuestas de inversión para el periodo 2013-2018 se reflejarán en los proyectos y los presupuestos puntuales del Plan Nacional de Infraestructura. 

Y es que, prácticamente desde que Enrique Peña Nieto estaba en campaña para ocupar la Presidencia de México, el sindicato de constructores propuso un estudio para elevar la participación de la inversión pública en infraestructura del equivalente de 4.6% del PIB en 2012, a 8.2% en 2018. 

En términos de dinero, esto significaría pasar de 759,000 millones de pesos de inversión pública y 1.77 billones de pesos (bdp) en inversión privada en 2013, a que en el último año de la gestión peñanietista el gobierno ejerza 1.9 bdp y detone en inversión privada casi 2.93 bdp para la industria de la construcción. 

Aunque al cierre de esta edición el Plan Nacional de Infraestructura aún no se presentaba, lo que sí estaba presente eran las protestas de líderes empresariales que demandaban al ejecutivo ejercer el gasto público para sacar de la parálisis la actividad económica del país. Organismos como el Consejo Coordinador Empresarial se apoyaban en un análisis de Banorte-Ixe en el que se evidenció que en este primer trimestre del año, en el inicio de una administración, el subejercicio del gasto público de Peña Nieto había caído en 10.4%, la peor caída desde 1995. 

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De acuerdo con el análisis de Banorte-Ixe, la discontinuidad actual en la erogación del presupuesto triplicó el subejercicio del inicio de sexenio de Vicente Fox (-2.8%) y casi duplicó el arranque del gobierno de Felipe Calderón (-5.5%).

Quizá presionado por ello, el presidente Peña y sus secretarios de Estado comenzaron a difundir algunas de las cifras. Ante la propia CMIC, el jefe del ejecutivo anunció que al término de 2013 se ejercerán más de 310,000 millones de pesos en infraestructura. 

Para decepción de los constructores, esta cifra quedaría por debajo del 50% de la expectativa de la CMIC.

Por ahora habrá que esperar a que el Plan Nacional de Infraestructura clarifique las expectativas y ponga en su justa medida las cifras. De esta manera sabremos si nos tendremos que preocupar por cómo administrar la abundancia o si de plano las empresas de construcción y su cadena de proveeduría ajustan sus planes en pos de crecimientos más mesurados.

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