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La clave del combate a la corrupción

OPINIÓN: En la corrupción derivada de la ignorancia se licitan o se encargan trabajos de obra sin especificar alcances, opina Bucio.
Columna Franco Bucio (NUEVO)
Columna Franco Bucio (NUEVO) - (Foto: Archivo Obras)

El reto de acabar con la corrupción en todos los niveles de gobierno, que pasa por las licitaciones públicas, el combate a la delincuencia, los permisos para construir, el manejo de los recursos hasta la atención en la ventanilla única y la ‘mordida’, es una de las banderas de las administraciones de gobierno que recientemente han tomado posesión.

Nos han comunicado fusiones y nuevas dependencias para hacerle frente y a los funcionarios responsables de las principales líneas de acción anticorrupción. Pero falta que nos informen los procedimientos escritos y la periodicidad de los reportes para que la sociedad compruebe la efectividad, de lo contrario no servirán de mucho, ya lo hemos visto con los ensayos fallidos para agilizar diversos trámites y los destinados a conocer la confiabilidad de algunos servidores públicos.

Pero existe otra corrupción, la derivada de la ignorancia, cuando, por ejemplo, se licitan o se encargan trabajos de obra pública sin especificar alcances, acabados y características con parámetros objetivos, ya sea a sabiendas o porque los licitadores son personas que carecen de conocimientos, experiencia y competencia para el cargo conferido. Así tenemos que una importante fuga de recursos se encuentra en la pequeña obra pública, esa que se destina a pavimentar, construir o reparar banquetas, cambiar o ampliar tuberías o a proporcionar mantenimiento al mobiliario y al equipamiento urbano.

En este tipo de obras, si bien se anuncia la cantidad, el volumen, la longitud o las ‘acciones’, nunca se desglosan las partidas y su costo y, menos aún, las normas y especificaciones de construcción para valorar la calidad objetiva de lo que se contrata.

En estas ocasiones, los encargados de la licitación, asignación, supervisión y recepción, tampoco se encuentran suficientemente calificados ni sujetos a estudios de confianza. El resultado de estas circunstancias son pavimentos, banquetas y guarniciones tercermundistas que ya traen incluidos baches, grietas, chipotes y que no sobrepasan la primera temporada de lluvias; luminarias que nadie sabe cuántas y en dónde fueron colocadas y mobiliario urbano deficiente y poco durable.

En la industria de la construcción, la corrupción se ha enquistado por varias generaciones y administraciones, desde otorgar contratos por precio y no por calidad, hasta condicionar la entrega de porcentajes por asignaciones de órdenes de trabajo.

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Esto, sin olvidar que el constructor se ha convertido en el ‘probador’ de los materiales de construcción que compra, pagando fuertes sumas a laboratorios de pruebas para verificar que el proveedor entregue lo que debe, en lugar de exigirle a éste que cumpla con su responsabilidad de apegarse a los estándares correspondientes.

Insisto, es inaplazable que las personas que integrarán las nuevas administraciones de gobierno y que responderán por el manejo de nuestros  recursos demuestren solvencia moral y técnica.

*Arquitecto, Perito, DRO, Consultor en normas, regulaciones y capacitación para la construcción. Director de CORPICO.

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