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El MoMA de Nueva York reabre más grande y más conectado con la ciudad

Diller Scofidio + Renfro realizó las obras de ampliación que permitirán al recinto exhibir 1,000 obras más y que la urbe y el visitante interactúen de manera distinta con el espacio y con el arte.
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Una vista de la ciudad de Nueva York y la galería al aire libre del MoMa, durante la reapertura del recinto a prensa. El 21 de octubre abrirá al público.

NUEVA YORK. El próximo 21 de octubre el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) abrirá sus puertas al público tras una renovación artística y arquitectónica, realizada por los arquitectos Diller Scofidio + Renfro, en colaboración con Gensler, con el objetivo de ofrecer más espacio y una nueva manera de acercarse al arte.

La renovación del recinto, que ha estado cerrado desde junio para realizar las obras, consistió en una ampliación de más de 3,700 metros cuadrados de nuevas galerías y la inclusión de un estudio para programar arte en vivo y un Laboratorio de Creatividad con fines educativos.

El proyecto arquitectónico busca "aumentar el espacio de la galería y permitir que el museo exhiba significativamente más de su diversa colección en formas más profundas e interdisciplinarias, para brindar a los visitantes una experiencia más acogedora y cómoda, y para conectar mejor el museo con el tejido urbano del centro de Manhattan", explica el despacho Diller Scofidio + Renfro en su página oficial.

"El diseño optimiza los espacios actuales para que sean más flexibles y tecnológicamente sofisticados, y crea más áreas para que los visitantes se detengan y reflexionen", agrega.

Lee: Diller Scofidio + Renfro y Gensler amplían el MoMA de Nueva York

"Las mejoras harán que la experiencia del visitante sea más intuitiva y alivie la congestión, mientras que una nueva red de circulación unirá los espacios de expansión con los vestíbulos, los teatros y el Jardín de Esculturas para crear un reino público gratuito y contiguo que une calle a calle y Arte a la ciudad", explica Elizabeth Diller, socia fundadora del despacho.

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Una persona observa la obra de la artista Rivane Neuenschwander titulada Work of Days. Las obras de ampliación el museo agregaron

Un diálogo entre artistas

Planteado así, el visitante podrá encontrar, dos cuadros de Pablo Picasso junto a una escultura de Constantin Brancusi; o una fotografía de Germaine Krull y un ajedrez de Man Ray para mostrar el París de los años 20. Esto es solo un ejemplo del mestizaje artístico del renovado MoMa, que abrirá además volcado a la calle, a través de un amplio y luminoso vestíbulo de bienvenida.

"Cuando entras en una de las galerías del museo te das cuenta de que hay obras de artistas de muchos periodos, de muchos países, todos trabajando en muy diferentes campos que se están mezclando unos con otros", dijo Ann Temkin, comisaria jefa de pintura y escultura en el museo, para explicar la nueva aproximación interdisciplinaria.

Temkin cuenta que "en lugar de hacer las cosas como se solían hacer, clasificando los trabajos por país, por movimiento o por medio y mantenerlos en cajas separadas", con la nueva ampliación se pretende "generar conversaciones, una especie de pimpón entre todos estos tipos de obras diferentes, de artistas diferentes de tiempos y espacios diferentes".

"Para nosotros es más excitante que contar una sola historia", concluye.

Explica como en la sala París, 1920 el visitante se asoma al arte de la capital francesa de aquella década, tanto a través de lienzos, como de esculturas, fotografías o trabajos de diseño.

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Hasta 1,000 obras más en exhibición

Otro ejemplo de la nueva política, apunta, se da en la sala dedicada a Henri Matisse, donde junto a cuadros y esculturas del artista galo se presentan dos lienzos de su amigo André Deran, con quien trabajó en 1905 y 1906, así como otra obra de la artista norteamericana Alma Thomas que trabajó en Washington en los años 60 y que se vio inspirada por el artista.

"Queremos mostrar como la herencia que dejó Matisse fue más allá de su propio tiempo", agrega la curadora del MoMa.

El director del museo, Glenn Lowry, mostró a la prensa su "excitación" por el nuevo MoMa, que abrió sus puertas por primera vez en 1939 y que ha sido ampliado sucesivamente en 1964, 1980, 2004 y ahora en 2019.

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Un miembro de los medios de comunicación recorre una de las galerías durante la apertura a prensa del museo.

Lowry declaró que con la nueva ampliación se podrán exponer hasta un millar de obras más y destacó, junto a la socia fundadora del estudio de arquitectura encargado de la ampliación, Elizabeth Diller, que se había conseguido mantener el espíritu de su creación.

El directivo cuenta que cada sala ofrecerá con una breve explicación en dos párrafos dirigida a todos los públicos, para que el que quiera profundizar, lo haga a través de la web o la información que provee el museo.

"Hemos hecho un esfuerzo, no para bajar el nivel intelectual de los textos, sino para hablar como si lo hiciéramos a un grupo de amigos que están interesados pero no saben mucho de arte", agregó el director del remozado MoMa, cuyas exposiciones se renovarán a partir de ahora, progresivamente, cada seis meses para mostrar una visión totalmente diferente cada dos años.

En interacción con la ciudad

"El museo se inauguró sobre el terreno, con el objetivo de ser parte del paisaje urbano de la ciudad, en el que la gente fluyera con normalidad como en un restaurante o en el trabajo", dijo Glenn Lowry, antes de destacar que el estudio Diller Sofidio + Renfro había conseguido esto.

"Pedimos al equipo que se aseguraran de mantener la conexión entre el museo y el centro de Manhattan, que es tan vibrante y explosivo, y que la energía de la calle entrara en el museo y lo animara", comentó el director antes de concluir: "Y lo hicieron de muchas maneras".

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Una persona recorre una de las galerías.

Sobre todo, a través de las grandes cristaleras que desde el hall y las nuevas escaleras y salas se abren a la calle 53, donde luce una renovada fachada en cuya entrada destaca un gran alero que parece levitar como "un ala de mariposa" a pesar de sus toneladas de peso.

Diller destacó también que se había puesto el acento en la interacción entre la ciudad y el museo para "democratizarlo".

Así, explica, la planta baja, donde hay varias salas de exposición, visibles también desde el exterior, "son gratis y visible desde todas partes".

Con la ampliación, las salas superiores permiten un amplio recorrido circular, pero también cuentan con más accesos que permiten al público tener más opciones "de entrar a la colección por diferentes puntos".

Con información de EFE

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