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Artesanos ven apresurado el plazo fijado para reconstruir Notre Dame

Para los gremios constructores formados en técnicas de la Edad Media hay manos capacitadas para restaurar la catedral de Notre Dame, pero dicen que la tarea requiere estudio y precisión.
Notre Dame
Cinco años es el tiempo que necesita un joven carpintero, vidriero, cerrajero, techista o ebanista para dar su llamado tour de Francia, una gira de ciudad en ciudad, dedicada a perfeccionar sus técnicas con otros maestros constructores expertos en la Edad Media.

PARÍS, Francia. Para los Compañeros del Deber y el Tour (vuelta) de Francia, obreros artesanos fieles a las técnicas de construcción de la Edad Media, la restauración de la catedral Notre Dame de París impone reflexión y precisión.

Para ellos, el tiempo de las catedrales es incompatible con las agendas políticas.

El plazo de cinco años para la reconstrucción, prometido por el presidente francés Emmanuel Macron al día siguiente del incendio que destruyó el techo y provocó enormes daños en la catedral, es exactamente el tiempo que necesita un joven carpintero, vidriero, cerrajero, techista o ebanista para dar su tour (vuelta) de Francia, una gira de ciudad en ciudad, dedicada a perfeccionar sus técnicas con otros maestros.

Esta tradición tiene sus raíces en la Edad Media. Es una herencia de las corporaciones de los siglos XII y XIII, cuando los artesanos se formaban en las obras de las catedrales y cambiaban regularmente de región, cada nueve meses aproximadamente, para dominar técnicas de construcción diferentes, recuerda Patrice Bernard, delegado general de la Federación de Capacitación.

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Esta federación de peculiar espíritu, que en 2010 fue inscrita en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, concierne a unas 45,000 personas.

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Intimidad

"Trabajar, avanzar, ayudarse... este espíritu no lo perdimos", sonríe Bernard. Y este legado crea una forma de intimidad con Notre Dame.

Pero la precipitación con la que todos dan su opinión, sugerir técnicas y plazos sorprende a Bernard. "La prioridad es evaluar con precisión los daños", indicaba el pasado 18 de abril.

"El agua como el fuego dañaron las piedras, los empalmes que hay que inspeccionar, puede haber malas sorpresas".

Pero el incendio provocó una gran emoción entre los Compañeros del Deber. "El lunes por la noche mi teléfono no dejó de sonar, recibí muchos mensajes de compañeros proponiendo ayuda".

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"Pero hay que esperar, darse el tiempo de inspeccionar el estado de la superestructura del monumento, dejar tiempo a los expertos antes de decidir para qué lado ir".

Jean-Luc Rouyer, presidente de la Unión de Capacitación, otra organización de los Compañeros del Deber --en total son tres gremios junto con la Asociación Obrera de los Compañeros del Deber-- da cuenta de su "inmensa consternación, seguida de un sentimiento de incredulidad, y del desánimo frente a la potencia de las mangueras de agua y una verdadera tristeza" por la catástrofe.

Pero también, emocionado, insistió en la "admiración" que lo domina desde que visitó el año pasado el llamado 'bosque' de Notre Dame, los 1,500 robles de 800 años ensamblados como vigas para formar la armadura del techo, que llevan la marca de los Compañeros del Deber, destruidos por el incendio.

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"Borrarse y respetar"

"Frente a este trabajo debemos ser modestos, borrarse y respetarlo", estima. "El trabajo más importante es la armadura y el techo y cómo se consolidará la estructura". "Cinco años, es un objetivo ambicioso sin que nada se haya definido".

Para Rouyer la mano de obra calificada está disponible, en particular para la armadura, "un equipo, es un jefe y sus operarios, el tema es saber más bien cómo se lo empleará", en qué tipo de proyecto.

"No hay que apresurarse", resume Jonathan Proudowsky, de 30 años, que recién terminó su tour de Francia de carpintero. "Todo el mundo habla sin saber, estamos en lo afectivo... Dicen cualquier cosa".

"Tenemos formaciones competentes. Pero no hay que creer que se puede reconstruir en cinco años cuando se necesitan 50 años para sacar un roble. Incluso si utilizamos la técnica del laminado encolado -que consiste en pegar planchas de 27 mm hasta obtener el tamaño buscado- hay un enorme trabajo antes. Limpiar todo lo que se quemó, lo que se cayó, enrasar los muros dañados. Estamos frente a un edificio que tiene su historia, no se puede hacer cualquier cosa".

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