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El arquitecto que diseña casas que se adaptan al cambio climático

El arquitecto alemán Peter Ruge diseña viviendas pasivas y ciudades que producen su propia energía.
Peter Ruge
"Las necesidades de las personas y las condiciones en las que se encuentran han cambiado, por eso hay que entender cuál es la identidad local y utilizar la mentalidad de un arquitecto para traducirlo en algo nuevo y visionario".

NOTA DEL EDITOR. Este contenido se publicó originalmente en la edición El largo camino hacia el Tren Maya de la revista Obras, correspondiente a diciembre de 2018.

CIUDAD DE MÉXICO. "Sabemos cómo llegar a la luna, pero aún no sabemos cómo hacer bien un edificio", dice el arquitecto alemán Peter Ruge.

Sentado en el patio del Museo de Antropología se admira de toda la naturaleza que rodea el lugar. Ha construido edificios y desarrollos urbanos enteros durante los últimos 20 años, tiene obras en Europa y Asia, da clases en tres universidades y creó su propia firma de diseño urbano y arquitectura, pero no deja de sorprenderse de que todavía no encontremos la fórmula para habitar el planeta de forma sostenible.

Hoy, Ruge es un diseñador de casas pasivas certificado y cuenta con tres proyectos de arquitectura sostenible reconocidos. Su despacho, Peter Ruge Architekten, es conocido por su amplia gama de propuestas sobre optimización de portafolios, desarrollos residenciales y planificación de ciudad. Pero cuando empezó, no tenía ni idea de lo que era sostenibilidad, dice a Obras.

Edificio
La fachada del Centro de Congresos de Hangzhou, en China, simula las formas del cultivo del té y las redes de siembra.

"Es una idea muy alemana, que parte del bosque de nuestro país, en el sentido de que si quitas tantos árboles, tienes que plantar la misma cantidad de árboles para que las futuras generaciones todavía tengan la posibilidad de disfrutar ese mismo bosque. Esa es, en un sentido amplio, la idea de sostenibilidad; pero hoy sabemos que esta palabra está sobreexplotada. En verdad, quitamos más árboles de los que plantamos”, expresa.

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"En el despacho siempre hubo una visión de cómo debían ser la arquitectura y el urbanismo utópicos. Esa visión es la que me atrapó y es lo que he estado haciendo durante los últimos 20 años".

En México, Ruge presentó G-Road, un proyecto que busca conectar desarrollos que estén trabajando con una visión verde y saludable alrededor del mundo.

Bajo esta idea diseñó el prototipo de la Green Health City, en Boao Lecheng, que conecta la tradición de la medicina china con la nueva infraestructura sanitaria vinculada al ambiente que la rodea.

El diseño prioriza el uso del suelo natural, y la ciudad produce 70% de la energía renovable que necesita con turbinas eólicas, biogás, células fotovoltaicas, sistemas hidráulicos y dispositivos de ahorro de energía de redes inteligentes para generar un espacio 100% neutro en CO2.

De hecho, al tratarse de una ciudad hospitalaria, todos los vehículos privados y de combustible fósil permanecerán afuera. Todo el diseño está pensado para hacer más saludable el entorno en el que se encuentran: desde el acceso, que está planificado a través de e-car y bicicletas, hasta un circuito general de red magnética de ferrocarril, que utiliza la energía operada por una batería recargable y sin emisiones.

Edificio Peter Ruge
CIUDAD HOSPITALARIA. La Green Health City en Boao Lecheng conecta la tradición de la medicina china con la nueva infraestructura sanitaria.

Los cinco pensamientos de la arquitectura verde, según Ruge
1. Buscar la identidad local.
2. Acercamiento social para detectar cuál es el impacto y la influencia que la obra tendrá sobre la comunidad.
3. La economía lo es todo. No puedes hacer edificios que no sean sostenibles en la forma en que se construyen y diseñan.
4. La técnica debe incorporar más eficiencia energética.
5. Todo confluye en cómo la gente lo usa y lo habita con condiciones sostenibles a lo largo del tiempo.

Identidad sostenible

Cuando le preguntan a Peter si en esos casos prevalece la identidad del lugar o la del arquitecto, responde rápido, como si nunca le hubieran dado la oportunidad de decir lo que piensa al respecto: "Me encanta esa pregunta porque mucha gente piensa que sólo estamos duplicando la arquitectura local, copiando lo que ya está alrededor, pero no es así", dice.

"El edificio siempre significa algo más, aunque preserve su historia, que se combina con el presente. Pero la necesidad de la gente, lo que demanda, y todas las condiciones en las que se encuentra han cambiado, por eso hay que entender cuál es la identidad local y utilizar la mentalidad de un arquitecto para traducirlo en algo nuevo y visionario”.

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Para Ruge, eso es lo que lo diferencia con la modernidad de la arquitectura, que busca ser universal. "Lo que yo busco es la arquitectura local bajo la sostenibilidad original, con lo que eso significa para los próximos años de desarrollo".

En 2014, diseñó Bruck House, en el sur de China, un prototipo de vivienda pasiva certificado por el German Passivhaus Institut con 95% de ahorro energético.

Con ella, pretendía establecer nuevos parámetros para adaptarse al cambio climático en zonas de altos contrastes de temperaturas. Por ejemplo, las ventanas tienen un triple acristalamiento y cuentan con elementos de protección solar para blindar la fachada del calor, mientras que las áreas cerradas aíslan la cubierta del edificio.

Edificio peter
PROTOTIPO. El diseño de la Ópera de Busan, en Corea, buscaba reproducir las ondas del sonido.

Tomar perspectiva

Si hay dos soluciones, Ruge siempre prefiere la más sencilla. Si hay dos opciones, elige la más sostenible. Su pensamiento se guía por tres principios: simplicidad, sostenibilidad y pensar en las personas, dice. Ruge somete su creatividad a una evaluación sobre si el proyecto que está planteando va a durar dos años o 50, y siempre busca que la opción responda a lo segundo.

"Todo confluye en cómo la gente usa el edificio y lo habita con condiciones sostenibles en el tiempo", afirma.

Eso es lo que define al Centro de Congresos de Hangzhou, en China. "En la parte superior del edificio no encontrará una cúpula de oro, sino un parque sobre la estructura de acero", señala Melia Robinson en Business Insider, que catalogó el diseño de Ruge como uno de los 12 edificios modernos más bonitos de China, junto al Galaxy SOHO, de Zaha Hadid, y el estadio de Ai Weiwei para los Juegos Olímpicos.

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Parece irónico que un arquitecto hable de tomar perspectiva, pero para Ruge los grandes errores de la construcción contemporánea suceden cuando no se mira con los ojos de quien los va a habitar.

Por eso le gusta México: "Hay mucho potencial, un gran futuro para desarrollar. Los sismos removieron todo y ahora no sólo hay torres en medio de la Ciudad de México, hay muchos arquitectos pensando en otros sitios desde diferentes aproximaciones sobre cómo construir y resolver las necesidades".

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