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Torre Manacar revolucionó el espacio; es Obra del Año en Edificación

El complejo de usos mixtos de la firma Pulso Inmobiliario en el sur de la Ciudad de México conjuga desarrollo tecnológico, sustentable, arquitectónico y estructural.
Torre Manacar
Su geometría vestida de cristal juega con la luz solar, confiriendo un color blanco o gris, conforme pasa el día.

Nota del editor: Este texto fue publicado originalmente en la revista Obras, en la edición Obra del Año 2018, correspondiente a agosto de 2018.

Cuando en 2012, Pulso Inmobiliario se planteó construir una torre tenía claro que debía tratarse de una obra icónica, que devolviera al sur de la Ciudad de México una versión modernizada del emblemático complejo de usos mixtos que el arquitecto Enrique Carral había creado en la misma zona.

Con esa idea en mente, la empresa acudió al arquitecto Teodoro González de León (1926-2016), artífice de edificios de referencia como Reforma 222, Torre Arcos Bosques Corporativo (conocido como 'El Pantalón') o la remodelación del Auditorio Nacional.

"Lo escogimos porque era el mejor exponente de la arquitectura mexicana contemporánea y queríamos un edificio que cambiara la cara del sur de la ciudad", dice Enrique Villanueva, director de Desarrollo de Pulso Inmobiliario.

González de León diseñó una compleja figura triangular que se asoma hacia la glorieta del eje que conforman las avenidas Insurgentes Sur y Río Mixcoac y que, a la vez, parece descansar sobre su costado o desdoblarse en él, según el ángulo en que se mire.

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Su geometría vestida de cristal juega con la luz solar, confiriendo un color blanco o gris, conforme pasa el día. En la parte posterior destaca el domo en forma oval, traído desde Manchester, Inglaterra, que inunda de luz los seis pisos del centro comercial, y en el que se instaló la primera pantalla gigante de 360 grados. Su ubicación la hace visible a larga distancia.

"Trabajar con el arquitecto González fue increíble", comenta Villanueva. "Era escultor e hizo más de 130 maquetitas de la torre y las puso sobre una repisa. Yo casi no veía la diferencia, pero él iba diciendo cuál le gustaba más y por qué".

En la construcción intervinieron 30 empresas, entre ellas FTA Design Studio, de Fernando Teruya, para el interior del centro comercial, y la londinense Arup como responsable de la estructura. Con este equipo de alto nivel, los desarrolladores se enfrentaron a su primer gran reto: comprar los 16 predios que integran la manzana sobre los que se asienta Torre Manacar, labor que les tomó dos años.

El domo de Torre Manacar
El domo al interior del inmueble fue traído desde Manchester, Inglaterra.

El esqueleto

La Torre Manacar tiene 32 niveles y 12 pisos subterráneos soportados por acero y concreto. Al escarbarlos se generó tanta tierra que Villanueva estima que si se alinearan los camiones que se usaron para sacarla, la fila llegaría al centro de Querétaro.

"Muchos vecinos estaban molestos por el ruido y el polvo, a pesar de que cubríamos los camiones y lavábamos las llantas. Pero ahora, tener la torre al lado elevará la plusvalía de sus casas entre 25% y 30%", asegura.

Arup diseñó un núcleo de concreto que se levanta a lo largo de la estructura, y conecta el armazón metálico, permitiendo plantas con claros de 15 metros. "Estamos en una zona de la ciudad más resistente, aun así se hicieron pilas estructurales y toda la excavación con concreto lanzado para soportar sismos de gran magnitud y vientos de huracanes categoría dos", explica Villanueva.

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Villanueva detalla que la altura –de 144 metros– se determinó por la distancia que había entre la propiedad y la otra esquina.

"Su fachada triangular y esbelta pierde la vertical en los primeros metros para inclinarse de forma gradual sobre la plaza hasta cubrir con su sombra la glorieta –ubicada en el cruce–, cuyo diseño original fue también autoría de Teodoro González".

Plano Torre Manacar
La Torre Manacar tiene 32 niveles y 12 pisos subterráneos soportados por acero y concreto.

En la fachada se usaron 35,000 metros cuadrados de vidrio. "Fueron 3,500 piezas de diferentes tamaños por lo difícil del diseño. Son vidrios diferentes, por lo que ninguna planta es igual", explica. Una fuente adorna la entrada principal de la torre y se conecta en cascada con el lobby, al interior del inmueble.

Ahí está el mural Los danzantes, del pintor guatemalteco Carlos Mérida, que sirvió de telón en el cine Manacar y, tras su restauración, fue colocado a 30 metros de altura en el nuevo edificio. El complejo cuenta con 2,700 cajones de estacionamiento, con salida a calles aledañas para evitar congestionamientos y tiene la certificación LEED Silver.

Torre Manacar, Obra del Año 2018 en categoría Edificación

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