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6 arquitectos diseñan un restaurante que vivirá solo 3 días

El evento de alta gastronomía Millesime México 2018 reta a los arquitectos a diseñar los espacios que albergarán la celebración. Este año participan firmas como Ábaka Interiores y Vieyra Arquitectos.
Restaurante Mole
El restaurante Mole, diseñado por el despacho poblano Dos Veintinueve.

CIUDAD DE MÉXICO. La noche del martes no durmieron y el miércoles Griselda Arteaga y Adolfo Lara, arquitectos del despacho poblano Dos Veintinueve, estaban apuntalando los últimos detalles del restaurante Mole, que solo durará tres días, hasta este viernes. Como cada año, Millesime México plantea un reto a los arquitectos para que diseñen los espacios que albergarán la alta gastronomía que se presenta en dicho evento. Este año la propuesta era la tecnología y el mundo digital, pero cada uno de los seis arquitectos que participó le dio una interpretación diferente.

Por ejemplo, el restaurante Alquimia Comedor Sagrado, a cargo de la diseñadora Penélope de la Madrid, de Ábaka Interiores, busca recuperar la idea de que la comida es un ritual, a través de instalaciones de video mapping y música chamánica.

"Es un súper reto que no se sienta como algo efímero, sino que estás entrando en un restaurante en cualquier parte del mundo y no que lo montaste en dos días para que dure tres días. Los cinco sentidos tienen que ponerse de acuerdo para recibir un mensaje", explica su autora, para quien la tendencia "es hacer sentir con los espacios, más que diseñar interiores. Diseñar sensaciones va todavía mucho más allá".

En el evento gastronómico Millesime México 2018, empresas líderes invitan a sus clientes VIP a disfrutar de experiencias culinarias, así como degustaciones de vinos y licores. El evento se realiza del 21 al 23 de noviembre en el Centro CitiBanamex de la Ciudad de México.

Restaurante Mole
Dos Veintinueve diseñó Mole, inspirado en un comentario del chef Enrique Olvera.

"Es un súper reto que no se sienta como algo efímero, sino que estás entrando en un restaurante en cualquier parte del mundo y no que lo montaste en dos días para que dure tres días. Los cinco sentidos tienen que ponerse de acuerdo para recibir un mensaje", explica su autora, para quien la tendencia "es hacer sentir con los espacios, más que diseñar interiores. Diseñar sensaciones va todavía mucho más allá".

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La misma idea de potenciar los sentidos tenía Lorena Vieyra, de Vieyra Arquitectos, cuando diseñó La inmersión de Heráclito, bajo un cielo de cuadros del artista Guillermo Roel. Vieyra explica que su idea fue sacar del contexto las piezas de arte, normalmente puestas de forma aislada en una galería o en un museo, y pensadas para ser observadas más que experimentadas. "Es como llevar el museo al restaurante o el restaurante al museo; cambia la apreciación de la obra de arte".

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Para Verónica González Zavala, a cargo del despacho VGZ Arquitectura y Diseño, la interpretación de la tecnología y la arquitectura le permitió concebir Entre Planos, un espacio en el que todo es reciclado. "Lo que más nos preocupaba era hacer algo efímero que no se fuera a la basura. Por eso, buscamos cosas que ya teníamos para darles un uso distinto". El lambrín es piso de madera que sobró de otras obras, y los tubos de acero suspendidos sobre las mesas se utilizaron como parte del paisaje en Design House.

Cuando termine la muestra gastronómica, González planea donar las maderas a una fundación para que funcionen como aulas de lectura en escuelas.
Lara también planea reutilizar los materiales que empleó para levantar Mole, que van desde el concreto en la pared de la entrada, hasta una caja de madera que acoge dos de las mesas en el interior. "Nos gustó ese nombre (Mole) por una frase de Enrique Olvera, que dice que el mole sabe a mole y no a la suma de sus ingredientes. Cuando escuchamos eso, creíamos que nos hacía todo el sentido con el proyecto que estábamos haciendo. Puedes encontrar algo como el concreto aparente, pero cuando entras te sorprende una caja de madera natural. Entonces, es esta mezcla de materiales que parece no combinar, como chocolate y chile".

Restaurante Mole
Mole fue diseñado para Millesime México 2018, un evento gastronómico donde empresas líderes invitan a sus clientes VIP a disfrutar de experiencias culinarias así como degustaciones de vinos y licores.

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El espacio lo completan una lámina dorada en la que se refleja el concreto, un mueble con piezas volcánicas, y otros detalles, como la fecha de 1685 difuminada con la luz, en referencia al nacimiento del mole. "Una amiga dice que el futuro está hecho a mano, y la parte tecnológica es justamente darle este valor a estos materiales que podrían pasar desapercibidos", cuenta Lara, para quien los materiales que incorporaron al restaurante buscan traen recuerdos.

Entre los arquitectos participantes también se encuentran Adán Cárabes, con un espacio de luces neón y un grafiti de ingredientes realizado por el artista urbano Motick, y Claudia García Oliveras, de The Room Service.

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