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Barragán y la recuperación de su obra en El Pedregal

OPINIÓN. Ante la necesidad de regenerar el Parque Público y la Plaza del Cigarro es necesario plantear las consideraciones y lineamientos que deben contemplarse para que la obra se mantenga fiel a los artistas involucrados.
jardines del pedregal
jardines del pedregal - (Foto: FundarqMX / Efraín Hernández / María Bustamante)

En un lugar desértico, agreste, donde no había ni una sola casa, Luis Barragán en su fascinación y osadía, visualiza este paraje de lava del volcán Xitle y flora silvestre, convertido en espléndidos y enormes jardines privados entre las rocas, con casas que satisficieran el espíritu.

Bettina Cetto

 

Ante la necesidad de regenerar el Parque Público y la Plaza del Cigarro, referentes esenciales del patrimonio arquitectónico de una obra de la magnitud y características de los Jardines del Pedregal de San Ángel, nos planteamos las consideraciones y lineamientos que deben contemplarse para que la obra se mantengan fiel a los artistas involucrados.

El proyecto estuvo encabezado por el arquitecto mexicano Luis Barragán, único Pritzker del país (1980) en asociación con el empresario José Alberto Bustamante.

También participaron el urbanista Carlos Contreras en la parte del diseño del fraccionamiento; varios arquitectos entre ellos Antonio Attolini y Max Cetto en el diseño de casas, y los artistas Mathias Goeritz y Gerardo Murillo Dr. Atl en la conceptualización y parte plástica.

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Influencias en el diseño de Jardines del Pedregal

De 1925 a 1926, Barragán viaja por Europa, en donde llaman su atención los jardines de la Alhambra y el Generalife, los jardines de las villas italianas y de la costa mediterránea.

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Es un referente notable el diseño de los jardines y algunos bocetos y acuarelas del francés Ferdinand Bac, se reflejaría clara "remansos de paz". En esta misma línea está la influencia de las pinturas de Giorgio de Chirico, así como de Piero della Francesca, emulando la desolación y la metafísica que plasma en sus cuadros.

En primer lugar no hay que abusar de las panorámicas circulares, porque si enmarcamos los paisajes con un buen entorno detrás, el efecto que se consigue tiene doble valor. Siempre prefiero los terrenos desiguales y de formas extrañas, porque en tal caso el éxito del jardín está asegurado, benditos sean los desórdenes geológicos.

Luis Barragán, en conferencia para arquitectos en California

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Estado actual del Parque Jardines de El Pedregal. Fotos: FundarqMx / Efraín Hernández /María Bustamante

En el texto de Diego Rivera, Requisitos para la organización del Pedregal (1945), alienta a diseñar proyectos como Ciudad Universitaria (1946-1952), así como los Jardines del Pedregal de San Ángel.

Rivera sugiere estudiar ciertas obras, entre ellas La casa de la cascada, de Frank Lloyd Wright, aunque Barragán asegura no conocer el texto cuando comienza sus diseños. Sin embargo hay una afinidad notable con el diseño en el Pedregal.

Por ejemplo, cada lote debía tener una extensión mínima de una hectárea y la construcción estaba limitada a no más de 16% de la superficie. Los lechos de lava debían de ser tratados con el máximo respeto, pues constituían la esencia del lugar.

Espacio público y referentes de jardines más representativos del Pedregal

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Al hablar de los Jardines del Pedregal y entender la composición del fraccionamiento de forma inductiva, tenemos conocimiento de los alcances y la logística que pueda llegar a plantearse para su mantenimiento, inferir aciertos y desaciertos a través del tiempo e identificar y sugerir los cambios que favorezcan a su preservación.

Con una extensión de 5.1 kilómetro cuadrados, la subdivisión residencial de Los Jardines del Pedregal de San Ángel se encuentra a las orillas del suroeste de la Ciudad de México, con un terreno compuesto principalmente por roca fundida producto de la erupción del Volcán Xitle en el siglo ll d.C.

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La yuxtaposición audaz e imponente de los siguientes elementos arquitectónicos los volvió de inmediato reconocibles como puntos de orientación.

Jardines de El Cabrío

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En 1944 diseña los jardines del Predio de El Cabrío, en los que el sonido del agua es un elemento fundamental, inspirándose en los jardines islámicos. A un lado de la avenida San Jerónimo, frente a la extensión de Jardines del Pedregal que llega hasta el Ajusco.

Plaza de las Fuentes

La entrada principal del desarrollo fue ubicada en la intersección de las avenidas de las Fuentes y con San Jerónimo, justo frente a los jardines del Cabrío

Esta intersección dio lugar a la monumental Plaza de las Fuentes con 700 metros cuadrados, un espacio público aparentemente de transición, pues no tenía bancas o senderos. Con 96 metros cuadrados para dar lugar a una fuente imponente, una pared de 20 metros de alto, aislada, pintada de gris claro.

Sus paredes enmarcaban vistas de volcanes y montañas, contaba con un portón enrejado y una escultura de Goeritz, El animal del Pedregal. Increíblemente, esta plaza casi ha sido destruida en gran medida, con edificios de oficinas a cada lado, solo sobrevive la escultura de Goeritz, porciones de piedra y la puerta de metal.

Glorieta y entrada de servicio

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Se integran también las intervenciones en una glorieta en la intersección del Paseo del Pedregal con la Calle del Fuego. Consistía en un espacio abierto, cercado por paredes de lava y una puerta de hierro. En el centro había un anillo metálico de baja altura (15 cm) pintado de rojo brillante en el centro del carril. La entrada de servicio al norte. Ninguno de estos espacios existe ahora.

Casas piloto para la venta

Max Cetto proyecta y desarrolla 'casas muestra' sobre Avenida de las Fuentes, 10 y 12 (actualmente son 130 y 140 respectivamente), sirviendo éstas como referencia para construcciones subsecuentes, cerca de las cuales está el acceso, que originalmente tenía una gran reja y una bellísima fuente, enmarcada de muros de piedra volcánica a diferentes alturas.

Solo sobrevive, a mano izquierda, la escultura de Goeritz, que es mitad serpiente y mitad lagartija, representando la fauna característica del lugar.

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Jardines de demostración

Con 30,000 metros cuadrados, los jardines se ubicaron en el lado norte de la calle Cascada. Fueron diseñados con el objetivo de promocionar y atraer compradores potenciales, junto con las casas piloto de Barragán y Max Cetto. Ilustran la idea de 'edificio correcto' de Barragán con esa 'armonía entre arquitectura y paisaje deseada'.

Fueron cercados por paredes de piedra volcánica y cercas de hierro, puertas de metal y madera rústica. Tienen un esquema de color particular con intenso negro de la lava, verde brillante del pasto y el café rojizo de las cortezas de árboles.

Contaban con vegetación y rocas para lograr un efecto escultural. Las grietas en la lava fueron adaptadas como senderos y en algunos puntos dieron forma a escaleras para conectar terrazas de roca conduciendo a albercas o fuentes de diversas configuraciones, o piso con marga y césped.

Aquí se encontraba la Fuente de los Patos, una cascada con una pequeña alberca de madera rústica. Originalmente había un pabellón de ventas con una torre perforada para alojar palomares, un elemento favorito y utilizado en otros edificios de Barragán para atraer el sonido y desperdicios de palomas, dando una apariencia de viejo a la escena.

En 1953, los jardines se dividieron y vendieron para acomodar residencias privadas, conteniendo algunas porciones del diseño de Barragán, actualmente no están abiertos al público.

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Parque público

Existen aún dos parques públicos. El primero se encuentra cerca de Plaza del Cigarro, delimitado por las calles de Fuentes, Agua y Cráter. El otro parque se encuentra en esquina con Cráter y Teololco. La información con que se cuenta de estos parques públicos es escasa en comparación con los jardines de demostración. El rol de Barragán en su diseño permanece incierto.

De cualquier forma nos recuerdan a los ya perdidos jardines de demostración. Son de gran relevancia, pues sobreviven como los pocos espacios que no son comerciales, sin vehículos; espacio público abierto en los Jardines del Pedregal. Con sus terrazas con césped, con sus robles y jacarandas, escaleras esculpidas de piedra; delimitados por paredes altas y puertas de hierro.

El parque más cercano a La Plaza del Cigarro, actualmente, se encuentra en medio de dinámicas recreativas así como comerciales. Ésta última se refleja y se extiende a las banquetas que le rodean, en detrimento de su calidad. Con banquetas sucias, destruidas y con espacio peatonal insuficiente, pues el espacio para circulación de coches y estacionamiento ha ido ganando terreno con el tiempo.

En el interior del parque observamos elementos que desentonan y rompen con la idea principal de armonía y silencio. Hay un edifico pequeño de Boy Scouts, bancas de concreto y acero pintadas de colores, juegos infantiles de plástico con colores brillantes.

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Plaza del Cigarro

Originalmente llamada Plaza de la Torre, fue concebida en 1956 y ocuparía el extremo sudoeste de las calles Cráter y Agua. Consistía en un largo y abierto espacio rectangular, adosado en escuadra con paredes de concreto reforzado, dominado por un elevado tanque de agua cilíndrico.

En la concepción de su diseño, Barragán plantea dos propuestas: una con un patrón de cuadrícula ortogonal en el pavimento, perpendicular a las paredes; la otra, caracterizada por una espacio oblicuo, con una traza distorsionada, de un gran dinamismo y un efecto de perspectiva exagerado.

Ese efecto era de la preferencia de Barragán y especificó tentativamente un tablero con pavimento naranja y bloques de color cemento separados por delgadas juntas de mortero con piedras pequeñas.

Barragán no especifica los colores de las paredes y la torre. La torre aún existe, la plaza hoy es un espacio comercial con un pequeño estacionamiento. Se nota una gran actividad, y con la entrada y salida constante de autos se vuelve un lugar estridente y poco seguro para los peatones. El pavimento está en malas condiciones, y no existe en los comercios una uniformidad con las características principales del Pedregal.

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Traza urbana e infraestructura

Para el trazo de calles y lotificación, los contornos existentes fueron dejados prácticamente intactos, cincelando la roca o construyendo escalones donde fueran necesarios, plantando árboles donde fueran requisito.

La traza urbana que presenta Carlos Contreras en 1946 muestra formas irregulares, subdivisión asimétrica, calles curvas, cull-de-sacs con intersecciones relativamente complicadas. Se compara esto con el suburbio de Riverside en Chicago y se infiere una influencia.

El fraccionamiento cuenta con dos vías principales, boulevares de norte a sur: Boulevard de la Luz y Paseo del Pedregal, que al sur se intersectan con camellones amplios de ocho a 25 metros, en los cuales lucen conjuntamente composiciones orgánicas de la lava y la vegetación exuberante.

Las calles lotificadas tienen nombres alusivos al sitio: Lava, Roca, Xitle, Cráter, Colorines, Agua, Cascada, Fuentes, Lluvia, Nubes, etc.

Las calles frecuentemente cuentan con pendientes que terminan con remates visuales. Hasta la fecha la infraestructura incluye sistema de luminarias en la calle, cinco cisternas capaces de dotar con 3,000 litros de agua potable por minuto, una pequeña plaza comercial, una primaria y preparatoria privadas.

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Calle-Jardín de Luis Barragán y su idea de paisaje público

"El Pedregal rompió con el sistema de la traza española-colonial; sin embargo emplea el típico enfoque mexicano de la separación de zonas privadas de las públicas".

Eggener hace una analogía con el suburbio angloamericano de Riverside, en el que sus calles arboladas, con hileras de céspedes amplios y abiertos generaban la ilusión de un parque "como un paisaje comunal, en el que cada propietario aportaba y mantenía, de tal forma que más que un edificio individual era el principal monumento".

A su vez y en contraste con esto, la mayoría de las casas y jardines de El Pedregal están detrás de altas paredes dando a la calle o a la banqueta. Paredes que desde sus inicios se construyeron de piedra volcánica extraída del sitio; otras de cemento y con puertas metálicas.

Estas calles bardeadas y con puertas dieron un elemento visual de continuidad del desarrollo, así como una relación formal entre El Pedregal y las fachadas austeras de un suburbio mexicano tradicional.

Se levantaron opiniones en contra, desde un espíritu cívico, por parte de norteamericanos, calificando el espacio público en las calles de El pedregal como "poco atractivo y decepcionante".

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Barragán defendió está característica con la idea de "jardines verticales” tratados de manera plástica, provistos de árboles, enredaderas y flores".

Barragán decía que sumado a esto, con barandillas, grupos de árboles y fuentes, uno podía crear calles-jardín, caracterizadas por sensualidad y misterio.

"El jardín no estaba a la vista, pues la casa se diseñó al frente, anulando la posibilidad de unir un jardín con otro, o abrir el jardín sobre algún espacio situado más allá. Justificando esto con fachadas al frente con un valor plástico, integrando árboles, plantas, enredaderas y flores, como jardines verticales. Hacia la calle, rejas que permitan la privacidad de jardines, árboles en esquinas y límites naturales de casas, fuentes, etc. De esto, solo sobrevive la imagen colectiva de los muros como jardín vertical; las propiedades de holgada extensión han sido cortadas en parcelas mucho menores, forzando la construcción de casas codo a codo, disminuyendo y limitando mucho sus cualidades estéticas". (1)

Lo mismo ha sucedido en otros desarrollos residenciales de Barragán, por ejemplo, en Jardines del Bosque en Guadalajara (1955) o Las Arboledas.

Eggener nos describe las formas variadas en que funcionan las paredes de El Pedregal, dando forma a las calles, sugiriendo el misterio de paisajes escondidos para los visitantes externos; proveyendo de privacidad y seguridad a sus habitantes.

Ya hemos descrito ésta característica fundamental en los jardines de Barragán: el silencio y la privacidad. Se lamentaba por el aumento de velocidad de la vida; incluso renegaba en el interior de televisores, radios y teléfonos. De esa forma defendía la idea de jardines privados, en absoluto contraste con el modelo angloamericano, "como una configuración conductiva, saludable y necesaria forma de meditación espontánea".

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Me pregunto en qué momento del día el hombre moderno que vive este tipo de vida, puede meditar y permitir a su imaginación el desarrollo de la creatividad e ideas espirituales, y también me pregunto si este tipo de vida permite a uno encontrar la paz y la serenidad que todo hombre debe tener diariamente, especialmente en estos tiempos.

Luis Barragán

También es importante mencionar como un factor determinante para el uso de paredes que amurallaban los predios de El Pedregal, la seguridad que daban, respondiendo a patrones tradicionales de diseño como la santidad de la unidad familiar.

En los inicios de los años 50, la violencia y el embargo de propiedades de la Revolució, aún seguían en la mente de muchos mexicanos. Además, la cercanía con la universidad hizo que el lugar se viera como uno con potencial de disturbios.

La seguridad y exclusividad fueron los argumentos de venta más fuertes.

A modo de resumen, la forma en que se traducen los jardines de Barragán como espacio público es la siguiente: "Sus fraccionamientos se perciben más como un conglomerado de lotes privados que como un paisaje de concepción amplia, dividido subsecuentemente en solares que lo constituyen. La idea de calle-jardín se inclina hacia una función más colectiva y después se refleja en las plazas pequeñas, elementos arquitectónicos recurrentes en sus fraccionamientos".

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Un rasgo distintivo que imprime Barragán en el diseño de jardines es la privacidad reflejada en su diseño amurallado, rechazando casi por completo la noción de paisaje público.

Planeación y paisaje de El Pedregal

Barragán colabora con el urbanista y arquitecto Carlos Contreras, y "redacta una normativa precisa de las construcciones que se vuelve operativa por decreto presidencial; en dicha norma se exige expresamente armonizar recíprocamente los edificios entre sí y con el paisaje, realizar obras de arquitectura contemporánea, evitando referencias a la moda colonial-californiana y utilizar materiales locales, prohíbe expresamente una serie de detalles menores, habitualmente dejados al cuidado (o mejor dicho, en este caso, a la negligencia) de los individuos, como cercas de red metálica, visibilidad de cisternas y tendederos y otros similares".

En la investigación hecha por Keith Eggener, se menciona que "no hay prueba de ningún acuerdo con el gobierno y describe más factible como solo una buena intención perdida en la prisa de la planeación, construcción, venta y financiamiento, o abandonada frente a poderosos propietarios y sus ideas de apropiación de la forma".

Las referencias de Barragán para la conceptualización y diseño de jardines públicos fue el de Roma, Florencia y Páztcuaro, cuyas calles estaban cercadas de jardines privados, a pesar de tener entre sus trabajos más significativos como el Parque de la Revolución en Guadalajara, las Torres de Satélite, las fuentes y plazas de Arboledas. En los jardines de El Pedregal se incluían paisaje urbano, plazas, fuentes, puertas, jardines y casas modelo, con los cuales se promocionaban y con los que ahora es más conocido el proyecto.

En FundarqMx (Fomento Universal de la Difusión Arquitectónica en México) nos parece un deber y un ejercicio sumamente enriquecedor retomar la obra del arquitecto y hacerla objeto de estudio y análisis constante, para revalorar y visibilizar el patrimonio arquitectónico y cultural que constantemente se ve amenazado por diferentes circunstancias.

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Cabe mencionar que esta obra ya ha sufrido distintas modificaciones debido a la divergencia entre los intereses económicos y culturales que existen en el país, dando lugar a la especulación de inmobiliarias (en una zona en que debido a su magnitud y características se vuelve complejo defender y preservar en su totalidad).

Nuestra presidenta, Martha María Bustamante Harfush, integrante también de la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán, manifiesta su permanente interés y hace gran énfasis en la preservación del patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad.

En esta ocasión, resalta la importancia que llevan a cabo inmuebles, monumentos y zonas artísticas y ecológicas, en una urbe que crece de forma caótica y en donde los intereses económicos se contraponen a la memoria que hace de la ciudad un lugar digno de habitar.

Nuestra misión en FundarqMx es la de mantener en la memoria de la sociedad estos temas y hacer extensiva esta filosofía y visión para cualquier ciudadano interesado en estos temas, con el objetivo de construir una red mayor de agentes que reflexionen y defiendan activamente su derecho a una ciudad más humana en correspondencia a un bien común.

 

Fuentes:

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*Efraín Hernández Rodríguez estudia en el último semestre de la carrera en Arquitectura en la FES Acatlán y realiza su servicio social en FundarqMx.

**Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México (FundarqMx) es una organización que busca contribuir al desarrollo de una cultura de recuperación, protección y conservación del patrimonio arquitectónico, ambiental y urbano, para el desarrollo y beneficio de las ciudades.

 

AGENDA FUNDARQMX MAYO 2018

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• 9 de mayo 2018, 5 a 9 pm
SEMINARIO PLANEACIÓN Y DESARROLLO URBANO
En la Casa del Arquitecto, Veracruz 24

• 11 de mayo 2018, 8 pm /
ARQUICINEMA: ELEFANTE BLANCO
En la Casa del Arquitecto, Veracruz 24

• 12 y 13 de mayo 2018, 11 am
EL PEDREGAL: HABITAR EN LA LAVA
En el Centro Cultural Pedregal (Avenida de las Fuentes 577)
-Sábado 12, conferencias sobre El Pedregal y Luis Barragán con los arquitectos Gabriel Ramírez, Arturo Rivera, María Bustamante y Rafael Sama.
-Domingo 13, Recorrido en Turibús por algunas de las casas más representativas de El Pedregal, de arquitectos como Cetto, Attolini, Barragán.
-Exposición FundarqMx: El Pedregal: habitar en la lava, hasta el 3 junio de 2018.

• 12 de mayo 2018, 6 a 9 pm
CONFERENCIA: EL CÓDIGO AMURABI
En la Casa del Arquitecto, Veracruz 24

• CURSOS DE VERANO
De dibujo a mano alzada, infantil y otros. En la Casa del Arquitecto, Veracruz 24

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