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La Ciudad de México, una arquitectura que se ensambla

La capital del país se hace en el tiempo, siempre sigue haciéndose, calmada, intensa, triste o bella. Sólo insertamos en lo existente con la visión de arte, no de artefacto de negocios.
Opinión de Teodoro González sobre la CDMX
Opinión de Teodoro González sobre la CDMX - (Foto: Especial)

Nota del editor: Esta Opinión se publicó originalmente en la edición 500 de la revista Obras, '500 protagonistas', correspondiente a agosto de 2013.

(CIUDAD DE MÉXICO) – El siglo XX pasa a la historia como el siglo de la expansión de las ciudades. El legado son urbes de enorme intensidad. Nueva York y la Ciudad de México son ejemplo de ello, donde el sino es que todo se vuelve arquitectura. En estos días, la ciudad moderna es arquitectura que debe atender los retos de siempre, pero con más urgencia.

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Aunque el Distrito Federal no tiene la vivacidad bárbara de Nueva York, que ahora es la ciudad peatonal más grande del mundo, siempre con personas transitando por las calles, su zona central es muy intensa, igual que los domingos en Chapultepec.

Sí, la Ciudad de México es desordenada, pero muchas urbes lo son, es parte del legado de la arquitectura moderna. La trama vial de Nueva York es ordenada, pero su volumetría no, brota por cualquier lado.

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ESPECIAL: Teodoro González de León

El orden de la trama vial de México es confuso, además la ciudad ha crecido mal, donde no debía; no sigue normas, es reacia a éstas y quiere distinguirse, pero el desorden también es una característica y ésta puede ser bella. Claro que también es resultado del cohecho y de la indiligencia de las autoridades, pero no es una gran falla de México, todas las ciudades latinoamericanas son iguales, tienen como cualidad las invasiones y las ocupaciones de tierra.

Río de Janeiro, Buenos Aires, Santiago y Bogotá eran urbes muy concentradas, la más chiquita de todas era la Ciudad de México, casi del tamaño de Bogotá.

Buenos Aires, por ejemplo, que es una gran ciudad, se expandió con el siglo XX, se desparramó y se deshizo esa concentración bella; y Río de Janeiro era una joya como ciudad, enorme y ordenada, perdió eso ya.

VIDEO: El legado de Teodoro González de León

Ese es el panorama del siglo XXI. La ciudad se hace en el tiempo, la ciudad ya está hecha, intensa, triste o bella. Nadie sabe cómo todo fue encajándose; no se puede cambiar, está ya hecha. Lo que hay que hacer es insertarse con una arquitectura que se ensamble y que también sorprenda.

En eso no hay reglas, es lo más difícil; pero sí hay elementos que no deben olvidarse.

Densificar puede funcionar en principio. Hay lugares donde no se ha hecho; por ejemplo, a los costados del Bosque de Chapultepec. Alrededor del espacio verde hay que meter alta densidad, ahí debemos tener edificios de 30, 40 o 50 pisos, para que sean coherentes con el gran espacio verde.

Nota: Arquitectura monumental, la firma de Teodoro González de León

Pero esa densificación debe ir de la mano de un desarrollo urbano conducido por un régimen fiscal y capital. Dar facilidades fiscales aquí y cobrar impuestos altos a lugares con una posición baja, que debieran tener construcción alta, son mecanismos que han funcionado en Nueva York y en ciudades europeas.

En Santa Fe se trató de un proyecto deliberado, pero se les pasó la mano; no tiene la vialidad ni las conexiones suficientes para soportar toda la carga, sobre todo hay falta de transporte colectivo, de un metro, de tres líneas de ecobuses por lo menos, de nuevas vías.

Los rascacielos son una buena opción. Una de sus grandes ventajas es la densi- dad, además ocupan poco suelo y hacen que las personas usen transporte colectivo para llegar, porque la idea es combinarlos con poco estacionamiento. En Nueva York, las nuevas torres del Columbus Circle tie- nen cinco lugares para coches en sótano.

Nota: 10 edificios con los que Teodoro González de León transformó la CDMX

El pendiente en la Ciudad de México es ofrecer transporte colectivo, para que la ley de estacionamientos baje los requerimientos de ese tipo de espacios y deje de favorecer el uso del automóvil. Es ridículo que Paseo de la Reforma no tenga un transporte colectivo subterráneo y que nadie quiera hacerlo.

En el proceso de inserción de un nuevo edificio en las ciudades tomar en cuenta el espacio público es algo que da buenos resultados. El edificio debe ser un eco del espacio público, si es que lo permite el lugar, ya sea a través de pórticos, vacíos o huecos, que son penetraciones del espacio público.

Eso no se pierde con los rascacielos, el ejemplo es Reforma 222, que es atravesado por una calle peatonal.

Nota: Teodoro González de León, el arquitecto del paisaje de la CDMX

Lo más difícil para un arquitecto es aprender cómo insertar la arquitectura propia en la ciudad. Y no hay reglas, éstas se adquieren con experiencia y siempre son cambiantes, como la vida. Las reflexiones de un arquitecto son con referencia a proyectos específicos; y si hay algo que no cambia es que la arquitectura es para un tiempo, para un cliente y para un lugar.

La esencia es que la arquitectura es una creación, y como tal necesita de artistas para hacerse. Hay quienes no se preparan como artistas o no tienen talento, o simplemente no les interesa; les interesa hacer arquitectura como un artefacto de negocios, y de esa arquitectura están llenas las ciudades de todo el mundo.

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