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Teodoro González se inspiró en las calles y con el contacto humano

A lo largo de su vida, disfrutó de caminar por las urbes, a las que consagró sus estudios. Su visión quedó nítidamente plasmada en su discurso de ingreso al Colegio Nacional.
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teodoro gonzalez 3 - (Foto: Cuartoscuro)

Amigo de artistas e intelectuales como Octavio Paz, Juan Soriano y Alejandro Rossi, el arquitecto Teodoro González de León recorrió con ellos el país en diversas ocasiones, viajes que, junto con sus caminatas por la Ciudad de México, le permitieron combinar en sus diseños la frialdad y la solidez del concreto con la actividad cotidiana de los usuarios de los espacios urbanos.

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Así, enfocó gran parte de su vida al estudio de las ciudades, las cuales consideró "son obra de la gente, regulada por el gobierno, modificada por el tiempo y preservada por la memoria". De esta forma, a decir del arquitecto, "las buenas ciudades resultan de un equilibrio entre esos cuatro factores".

Al ingresar al Colegio Nacional, el 28 de octubre de 1989, dedicó su discurso al tema Arquitectura y ciudad, en el que destacó que "el orden del diseño" propicia la libertad y la memoria urbana de sus habitantes, convirtiéndolas en lo que denominó Ciudades plásticas.

"Son ciudades bellas en las que la plástica urbana adquiere la naturaleza de obra de arte. Una plástica urbana, muy específica, configurada no sólo por los espacios de calles, plazas y parques, la variedad de formas y superficies de los edificios y monumentos, sino también por todos los objetos que pueblan esos espacios: postes, alambres, anuncios, vehículos. Es además una plástica dinámica, sólo apreciable en movimiento; más todavía: la forma y la facilidad del movimiento son parte de ella".

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La acción del tiempo

En el mismo discurso de ingreso, González de León consideró el impacto del tiempo en la transformación de las urbes, ya que, dijo, "si por un lado deteriora, por el otro salva y homogeniza, borra rivalidades".

De esta forma, detalló que estilos contrarios, "irreconciliables en su época", como el gótico y el renacentista en Florencia, "los vemos ahora perfectamente hermanados y formando una arquitectura urbana homogénea".

Destacó que cada generación renueva las arquitecturas existentes o acaba con ellas. "Y algunas destruyen más que otras. En México casi borramos las colonias San Rafael, Juárez y Roma".

 

Carlos Slim, presidente honorario de Grupo Carso, asistió al homenaje del arquitecto en las inmediaciones del Museo de la Ciudad de México el 15 de junio de 2016. Foto: Cuartoscuro

En este sentido, precisó que "el balance entre destrucción y renovación" tiene que ver con la memoria urbana, que descansa en los habitantes de la ciudad y que está en constante cambio.

"Una población más educada y más vieja mantiene un diálogo más vivo con el pasado, dispone de una memoria urbana más sólida, renueva más y destruye menos las arquitecturas del pasado".

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El arquitecto durante la ceremonia de colocación de primera piedra de las obras para la ampliación y remodelación del Museo Tamayo, el 16 de junio de 2011. Lo acompañan, Consuelo Sáizar, entonces presidenta del Conaculta, y Marcelo Ebrard Casaubón, jefe de Gobierno en ese año. Foto: Cuartoscuro

 

Las transformaciones de la capital

En su discurso Ciudades plásticas, González de León indicó que la ciudad de México ha pasado por diferentes momentos clave en los que las acciones colectivas integraron "una obra de arquitectura urbana total unitaria y diversa".

El primero, dijo, fue cuando en los albores del siglo XVI, la ciudad era una isla, con un "urbanismo insólito de espacios exteriores compuestos a base de juegos de plataformas definidas por escalinatas y taludes fuertemente policromados".

El arquitecto señaló que "un segundo momento de integración de la arquitectura urbana" se dio a finales de siglo XVIII y principios del XIX, "cuando la manufactura de la ciudad logró una plástica de real unidad y estilo propio".

Teodoro González al término de la presentación del sello postal con la imagen del escritor Octavio Paz el 10 de diciembre de 2010. A su lado, Consuelo Saizar, titular de Conaculta en ese año; Alonso Lujambio, el ya fallecido ex secretario de Educación Pública, y el historiador Enrique Krauze. Foto. Cuartoscuro

 

González de León indicó que se dio "un tercer momento de integración urbana en los 30 años comprendidos entre 1925 y 1955", cuando la ciudad ya contaba con asentamientos humanos importantes, servicios públicos e industria instalada, "pero su estructura seguía siendo muy clara", con un desarrollo urbano que giraba alrededor de las avenidas San Juan de Letrán, Juárez, Reforma e Insurgentes

Sin embargo, afirmó que a mediados de los años 50, "el azar se apoderó del desarrollo de la ciudad", y "el espíritu de la modernización transformó la plástica urbana de nuestra capital, según los mismos patrones de todas las ciudades del mundo moderno".

 

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