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Centro Cultural Bicentenario, la 'ballena azul' de Buenos Aires

De la recuperación del Palacio de Correos argentino nace un centro cultural de vanguardia de 178 millones de dólares.
Centro Cultural Bicentenario
Centro Cultural Bicentenario - (Foto: Cortes�a Minesterio de Planificaci�n Federal de Argentina/ Carlos Arias)

El pasaje bíblico la imaginó, pero se quedó en ficción. La arquitectura, en cambio, le dio forma, peso y dimensión. Se trata de la profética ballena habitable. Ésta ve la luz, en medio de un edificio histórico, como sala de conciertos que se alza en medio del espacio central, y es el eje de la recuperación de uno de los edificios emblemáticos de Buenos Aires, que permaneció sin uso específico durante décadas: el Palacio de Correos y Telecomunicaciones argentino, que hoy aspira a ser uno de los centros culturales más espectaculares del mundo.

El edificio del que será el Centro Cultural Bicentenario fue construido originalmente en el marco del centenario de la independencia argentina. Su construcción empezó en 1889 y fue terminada en 1928, cuando se convirtió en la sede central del correo. Además, en 1946 fue sede de las oficinas de Eva Perón.

Soportado por una estructura de hierro revestida por mampostería, el viejo edificio postal está emplazado al inicio de la avenida Corrientes, cerca de los antiguos muelles de Buenos Aires, hoy convertidos en la zona turística
de Puerto Madero y a poca distancia de la Casa Rosada, sede del Ejecutivo nacional. 

El proyecto de intervención contempla respetar las cuatro fachadas originales e incluye obras de vanguardia en su interior, que fue parcialmente desmontado para dar cabida al proyecto contemporáneo.

Las obras en construcción incluyen una sala de exposiciones acristalada, llamada ‘Chandelier’, que colgará del techo y será destinada a muestras de arte moderno, y la sala de conciertos conocida como ‘Ballena azul’.

También se incluye un museo y otro auditorio de menores dimensiones en el subsuelo, diseñado para la ejecución de música de cámara, que dará cabida a 600 personas. El proyecto contempla salas de ensayos para orquesta y coros, y un espacio público en el techo, con una cúpula que funcionará como sala de espectáculos; ésta será iluminada con ledes, para convertirse en un punto de referencia nocturna.

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Cortesía Minesterio de Planificación Federal de Argentina/ Carlos Arias

Diversos proyectos en uno

Desde su concepción, el edificio está dividido en dos partes, comenta a Obras el arquitecto argentino Claudio Ferrari, quien lidera el estudio B4FS, ganador del concurso internacional para este centro cultural.

El proyectista explica que en el área noble se realiza una restauración según sus características originales, y en la industrial se desmontó el interior para abrir un espacio donde estarán el ‘Chandelier’, la ‘Ballena azul’ y una sala para música de cámara.

Se hizo un “gran agujero” de 50 x 50 m en el centro, en él se alinearon en vertical: la sala de cámara en el subsuelo, la sala sinfónica a nivel, y el ‘Chandelier’ colgado de la cubierta; y más arriba, un restaurante con vista a la ciudad y al Río de la Plata, cuenta el arquitecto Ferrari.

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Es una “obra ambiciosa; su realización ha implicado grandes desafíos a los ingenieros, pero esa es justamente la intención, realizar algo que esté al nivel de aquello que pretende representar, que son los logros del país en 200 años de vida independiente”, expresa el arquitecto.

Para Ferrari, el primer desafío es hacer una obra contemporánea en el interior del edificio centenario: “Se trabaja en una construcción que tiene 100 años de historia, catalogada como monumento histórico nacional”. 

La edificación estará cargada de simbolismo, porque será una materialización
de la contraposición entre el pasado y el presente de Argentina, a partir del contraste entre las formas orgánicas, dinámicas y de vanguardia de las nuevas obras, con las líneas rectas y clásicas del edificio original, realizado dentro del academicismo francés del siglo XIX. 

Este contraste es “totalmente intencionado” para lograr un diálogo casi metafórico, donde el centenario convive con el bicentenario, y ofrecen distintas miradas hacia la cultura, explica el arquitecto.

Cortesía Minesterio de Planificación Federal de Argentina/ Carlos Arias

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Para el año 2015

Ya fue concluida la restauración de las fachadas exteriores y la obra gruesa de la ‘Ballena azul’; ahora, los trabajos se dirigen a sus interiores. A pesar de que no está terminada, se puede comprobar su impacto visual y espacial con las curvas de la ‘ballena’ que se despliegan en el gran patio interior. 

Ya se instaló la estructura metálica de la sala de exposiciones, que pende de vigas tipo Vierendeel en el techo. Los costados del patio central funcionarán como salas de exposiciones temporales y oficinas. 

Ferrari comenta que los trabajos avanzan según lo previsto, con una inauguración planeada para el 25 de mayo de 2015, fecha patria argentina, y siete meses antes de finalizar el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Se prevé que el edificio, conocido hasta ahora como Centro Cultural Bicentenario, llevará oficialmente el nombre del expresidente Néstor Kirchner, fallecido en octubre de 2010.

Cortesía Minesterio de Planificación Federal de Argentina/ Carlos Arias

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Reusar para restaurar

El ingeniero civil Marcelo Fernando Alcaraz, jefe de obra y coordinador general del proyecto, aclara a Obras que el área industrial no fue propiamente demolida, sino “desmontada parte por parte”, para reutilizar sus materiales en la restauración del área noble.

El reto era descubrir el sistema con el que el edificio fue construido y no destruir las piezas, sino preservarlas. El espacio obtenido fue resguardado con una jaula de vigas de hierro, ahí dentro fueron construidas las piezas de la nueva obra, relata el ingeniero. 

Se trató de cuatro obras simultáneas, las tres son piezas contemporáneas y cada una está a cargo de un respectivo jefe; y el perímetro del edificio original está a cargo de la dirección y la coordinación de todas las labores, menciona Marcelo Alcaraz.

El ingeniero comenta que el primero de los desafíos de gran magnitud se originó en las características irregulares del suelo. Cuando se abre un pozo para instalar los cimientos éste se inunda y el agua sale con mucha fuerza hacia la superficie. Eso implicó cavar más abajo del agua y “desde ahí empezar a rellenar hasta llegar a la superficie”.

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Cortesía Minesterio de Planificación Federal de Argentina/ Carlos Arias

A base de costillas

Pero la hora clave para la ingeniería llegó al momento de construir la ‘Ballena azul’, sostenida sobre tres soportes independientes, y el ‘Chandelier’, que colgará de una estructura de vigas con entramados.

“La zona de la obra era una jaula de columnas de 50 x 50 m2 de superficie y 60 m de alto, no disponíamos de espacio exterior para trabajar”, aclara el ingeniero. La ‘ballena’ está apoyada sobre tres pilotes que van más abajo del manto freático. Es independiente en lo estructural, aunque está construida dentro de otro edificio.

 El edificio azul es sostenido sobre soportes de neopreno reforzado con acero, que evitan las vibraciones de las calles aledañas y lo aíslan acústicamente. “Está calculado que esos soportes deberían ser reemplazados cada 50 o 60 años”, asegura Marcelo Alcaraz.

La superficie de la ‘Ballena azul’ es totalmente curva, sin planos rectos, con patrones que no se repiten en ningún segmento, aunque es simétrica. También tiene una doble curvatura que estará expuesta, para la que cada molde fue totalmente diferente. Su construcción fue realizada “literalmente como si se tratase de una ballena, a partir de ‘costillas’ metálicas rígidas que se erigieron previamente, como soporte para el encofrado”. 

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La rigidez de esas ‘costillas’ no hace necesario apuntalar la construcción, incluso el techo no fue apuntalado, lo que fue “una innovación en el método constructivo”, presume el ingeniero.

Otro logro es la instalación de vigas Vierendeel en el techo, para sostener la estructura de la galería de arte colgante. Por su altura y por la exigencia de no tocar las paredes no era posible utilizar grúas convencionales. Por otro lado, fue necesario importar una grúa tipo torre de España, que se armó en el lugar y alcanzó una altura de 60 m en un espacio reducido. 

Cortesía Minesterio de Planificación Federal de Argentina/ Carlos Arias

Las oficinas de Evita

El área noble, que agrupa la fachada principal que conecta con la Casa Rosada, fue restaurada según la decoración y el mobiliario de entre 1928 y 1947. Ese trabajo demandó una investigación casi arqueológica que incluyó, además de los planos originales y las fotografías de diversos periodos, la perforación estratigráfica de
las paredes, para detectar el color original de los muros, el cual será reproducido. 

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Un punto de interés será el despacho de Eva Perón, en el cuarto piso. Según la versión popular, ella eligió ese lugar porque desde sus ventanas podía ver el despacho presidencial en la Casa Rosada, donde su esposo, el presidente Juan Domingo Perón, pasaba gran parte del día. 

El subsuelo de la zona noble servirá como sede para un Museo Nacional de Telecomunicaciones y los pisos superiores se destinarán a salas de exposiciones
y auditorios de cine.

Cortesía Minesterio de Planificación Federal de Argentina/ Carlos Arias

Parte de la restauración consistió en la recuperación del mobiliario de la época, los cortinados y los entelados de las paredes, los marcos, las maderas y los pisos de madera de pinotea, “incluso se recuperaron los bronces de las ventanas y las puertas”, enumera la arquitecta María Florencia Rossi, del equipo de restauración.

El edificio remata en la parte superior con una cúpula, que será habilitada como sala para la presentación de eventos artísticos. Originalmente cubierta por tejas de pizarra, que fueron retiradas y utilizadas para restaurar el resto de los techos, ahora estará revestida de paneles de vidrio, para ser un mirador de la ciudad. 

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Las obras son supervisadas por el Ministerio de Planificación Federal (equivalente a una Secretaría de Obras Públicas), y son realizadas por la empresa Esuco-Riva, a partir del proyecto de B4FS. 

Cortesía Minesterio de Planificación Federal de Argentina/ Carlos Arias


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