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Un parque para el río San Antonio

FOTOGALERÍA: La restauración del ecosistema en el río San Antonio, Texas, en un entorno urbano, permitió la creación de más de 24 km de caminos para peatones y ciclistas.
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Especialistas de China e India ya buscan replicar la recuperación del ecosistema del río San Antonio, en Texas, Estados Unidos. Además de mejoras en la calidad del aire, aguas pluviales, oportunidades recreativas y culturales, la creación de este nuevo parque lineal bajo el nombre de Mission Reach ha significado el desarrollo inmobiliario de la zona.

La intervención, llevada a cabo entre los años 2008 y 2013, consistió en extender el paseo del río San Antonio, construido en 1930, e integrarlo a la ruta histórica de las misiones españolas del siglo XVIII, a través de senderos y un jardín que bordean el río San Antonio. Las misiones son la mayor colección de arquitectura colonial española que existe en Norteamérica.

Antes de la reciente intervención, el espacio era una zanja de drenaje que se utilizaba para canalizar el agua del río San Antonio, que fue creada en 1954 debido
a las inundaciones que azotaron a la ciudad. El espacio estaba cubierto por hierba no nativa y carecía de hábitat acuático significativo. 

La desarrolladora del diseño fue Jacobs, una empresa internacional de ingeniería que se ha encargado, entre otros trabajos, de la construcción de la Terminal A del Aeropuerto de Dallas Fort Worth y la cuarta fase del parque histórico de Atlanta. Jacobs trabajó de la mano del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE).

Las compañías encargadas de la construcción fueron Laughlin-Thyssen y Zachry Construction; la primera realizó excavaciones, rellenos e instalaciones hidráulicas; el resto corrió por cuenta de Zachry.

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Además de USACE, la supervisión de las obras fue hecha por el Comité de Supervisión del Río San Antonio (SAROC), y la Autoridad Fluvial del Río (SARA, por sus siglas en inglés).

Creando la naturaleza

Lee Marlowe, jefe del Departamento de Operaciones de Cuencas y Parques del Río San Antonio, relata que las especies nativas que antes vivían en el río fueron removidas por las grandes inundaciones que ocurrieron en la década de los sesenta.

La recuperación del ecosistema demandó realizar estudios de geomorfología fluvial para controlar las inundaciones y reducir la erosión, reintroducir la vegetación nativa y crear un entorno más adecuado para la recreación de la vida silvestre. Esto implicó usar los modelos hidráulicos diseñados por Jacobs para identificar en qué partes del río se debería de plantar los árboles y garantizar un suministro adecuado del agua.

Los estudios también permitieron la remodelación del río mediante la excavación de 3.5 millones de metros cúbicos de tierra y la realización de seis tipos diferentes de técnicas de estabilización para proteger el proyecto. Como el cuerpo de agua se formó, para imitar un mejor flujo se utilizaron diferentes tipos de técnicas como la vegetación en geomallas o la roca de Riprap.

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El jefe del Departamento de Operaciones de Cuencas y Parques del Río San Antonio precisa: “Instalamos más de 100 especies de plantas nativas y ya han aparecido naturalmente 100 más. Muchas de ellas son fácilmente reconocidas, como las margaritas, los girasoles, las espiguillas y la flor estatal de Texas (Bluebonnet)”.

Marlowe explica que para llevar a cabo la plantación utilizaron una combinación de semillas, plantas y césped, y métodos adaptativos, “en algunas zonas usamos el reemplazo de siembra común por procesos más efectivos donde la tierra fue especialmente nutrida. En otras, instalamos plantas con todo y raíz, y en muchos otros casos las colocamos en contenedores”.

Explica que “todas las especies fueron elegidas por ser originarias del área del río San Antonio y por su habilidad de adaptarse a las condiciones climáticas que nos aseguran una mayor probabilidad de longevidad de las plantas”.

Agrega: “Hoy una gran cantidad de flora y fauna nativa (ranas, sapos, salamandras, lagartos y serpientes) ha regresado al río. La mayoría de estas plantas todavía están en su etapa prematura, así que el proyecto continuará evolucionando por décadas hasta que todas maduren”.

El corredor del río San Antonio es vital para las aves, está dentro de la Ruta Migratoria Central, ubicada en Estados Unidos y Canadá, donde muchas especies de aves viajan hacia el océano Ártico y la Patagonia.

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“Las aves comunes que se pueden observar abarcan desde la garza azul o la paloma aliblanca hasta el buitre de Turquía, incluso se pueden encontrar águilas calvas o gansos. Pero no sólo las aves están regresando, también la diversidad de peces, como la carpa roja, la lobina y el bagre, entre otros. De hecho, más de 30 especies diferentes se encuentran en la cuenca del río”, agrega Lee Marlowe.

En tanto, Mark Sorenson, director de ingeniería, explica que para todo el proyecto utilizaron 3.5 millones de metros cúbicos de tierra de la región.

 “Este proyecto es único. Hemos recibido visitas de oficiales que vienen de India o China, interesados en aprender acerca de éste y cómo pueden replicarlo en sus países”, explica.

Argumenta su singularidad: “Hasta donde sabemos es uno de los más grandes, si no el más grande. Es un proyecto de restauración del ecosistema fluvial en un entorno urbano. Creemos que servirá como modelo nacional e internacional para la restauración de otros ecosistemas”.

Algunas piedras en el camino

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Uno de los desafíos de este proyecto fue integrar lo que la comunidad pedía, enfocado sobre todo a espacios recreativo. 

La restauración del hábitat de Mission Reach incluye la creación de más de 24 km de senderos para bicicleta, seis puentes peatonales, estructuras de sombra, mesas de pícnic y miradores.

En términos de construcción, “lo más difícil fue trabajar sobre un río mientras llovía, ya que nos tocaron muchos eventos de este tipo y teníamos que controlar las inundaciones”, cuenta Dam Safety, Gestor de Recursos Naturales de USACE.

Explica que debieron reparar daños por las lluvias y “corregir aspectos no contemplados”, lo que requirió de financiamiento y de la adquisición de créditos federales, todo esto durante la desaceleración económica de 2008, lo que “provocó que el gobierno federal recortara presupuestos, pero SARA trabajó para que el gobierno local avanzara en el financiamiento federal”.

El secreto

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A cargo del mantenimiento está la Autoridad fluvial del río. Para realizar esta tarea, el gobierno de la ciudad destinará más de 65% del presupuesto total que se tiene planeado para Mission Reach cada año.

FOTO: Cortesía San Antonio River Authority

Del cuidado del agua, Rebecca Reeves, vocera del Departamento de Ciencias Ambientales del río San Antonio, dice que el proyecto posee estructuras que ayudan a mejorar la calidad del agua. Las “plantas nativas reducen la cantidad de agua pluvial que entra directamente a la tierra, al disminuir la velocidad del flujo del agua pluvial contaminada con sedimento, metales, pesticidas y herbicidas”.

Cuenta que “utilizaron varios tipos de sistemas de riego, pero sólo temporalmente. Hoy hay un sistema de reciclaje que riega las áreas verdes, así como un sistema que purifica el agua pluvial y que también se utiliza para el riego”.

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Mejoras en el entorno

Steven Schauer, director del Departamento de Relaciones Intergubernamentales y Comunitarias del Río San Antonio, menciona que la inversión total del proyecto fue de 358.3 millones de dólares (mdd).

Mission Reach está financiado por el Condado Bexar, la ciudad de San Antonio y por donaciones privadas recaudadas por la Fundación del Río, así como por la compañía de agua San Antonio Water System y SARA. El principal objetivo del proyecto es devolverle a los habitantes el ecosistema perdido.

Pero el impacto económico de Mission Reach se manifiesta de diversas maneras. La inyección del gasto en construcción para el proyecto significó un nuevo uso de estas tierras. Desde edificar viviendas u oficinas, hasta hoteles y espacios de entretenimiento que se desarrollarán para servir a los residentes y a los turistas.

“Se creará una demanda sustancial de nuevos inmuebles y comercios. De hecho, la promoción de este tipo de desarrollos no sólo maximizará el valor de las propiedades subyacentes, sino que atraerá a más desarrollos de este tipo y generará mano de obra considerada fundamental para mantener una economía competitiva. Estimamos que el desarrollo de la región llegue a 10 mdd anuales”, asegura Schauer.

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“Con Mission Reach, el Paseo del río San Antonio tiene un nuevo pulmón, hemos revivido a la ciudad y somos reconocidos como sede del proyecto de restauración más grande del ecosistema urbano en Estados Unidos”, dice.

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