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Café de La Concordia, la historia de un sorbo

Era el lugar que frecuentaban políticos, empresarios y literatos de finales del siglo XIX. El más reciente inquilino del edificio es una sucursal de la marca de ropa Zara.
Caf� Concordia 1
Caf� Concordia 1 - (Foto: Cortes�a Archivo Alain Prieto)

Los cronistas no han precisado cuándo comenzó su vida el Café de La Concordia.Es sabido que para 1868 ya era famoso y por él transitaban personajes de la literatura, el arte, la milicia, los negocios, la religión y la política de aquella época.

Ese año, Aldo Omarini, su dueño, mejoró el local para reinaugurarlo como fonda. La historiadora e investigadora Clementina Díaz y de Ovando (1916-2012) refiere en uno de sus textos que "el Café de La Concordia, al decir de la prensa, estaba a la par con los mejores de Europa en comodidades, adornos y servicio".

Ocupaba la esquina nororiente de las calles Plateros (Madero) y San José el Real (Isabel la Católica), en una casona de tres plantas. En enero de 2006, El Universal rescataba: "Hace un siglo, en enero de 1906, el cronista Luis G. Urbina salió de las oficinas de El Mundo Ilustrado, y al pasar frente al templo de La Profesa sufrió, según sus propias palabras, 'una pena callejera'. Descubrió que el Café de La Concordia había cerrado sus puertas".

Demolido para 1908, la Compañía de Seguros La Mexicana construiría en el lugar su sede de cinco niveles empleando estructura metálica. La obra, adjudicada al arquitecto Genaro Alcorta, no escapó al porfiriato: elementos neoclásicos, revestimiento almohadillado en mármol, acceso ochavado y un remate con reloj. 

En 1914, Pancho Villa rebautizó la antigua Plateros en honor al expresidente Francisco I. Madero (escoltado por esta avenida antes de su renuncia) y se dice que colgó el primer letrero justo en la fachada de Seguros La Mexicana. 

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Tomado de Flickr/ Quetzalcóatl Castillo

El más reciente inquilino del edificio es una sucursal de la marca de ropa Zara. Junto a la entrada, una maltratada placa de talavera de la extinta Dirección de Monumentos Coloniales y de la República reza:

"Aquí estuvo el Café de La Concordia...", un último homenaje físico a su memoria.

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Cortesía Archivo Alain Prieto

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