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Pensar en la dimensión de espacios en obras, básico para ser accesible

Las expectativas de vida crecen cada día pero el entorno que garantice la movilidad de las personas de la tercera edad no, alerta la arquitecta Taide Buenfil.

Pensar en espacios accesibles a todo tipo de personas suma cualidades a las obras, tantas que actualmente un gran números de arquitectos tienen bajo el brazo los lineamientos del diseño universal. Pero la arquitecta Taide Buenfil Garza, especialista en el tema, alerta que más que cumplir con las normas se debe pensar en dar soluciones a los recorridos de los espacios.

Buenfil Garza explicó a Obras que si bien la Norma Mexicana 050 (NMX-R-050-SCFI) dicta de qué dimensiones debe ser un pasillo, un baño, etc., y los reglamentos de construcciones del Distrito Federal y de los estados tienen especificaciones técnicas al respecto, "ocurre que el sanitario es accesible al interior del edificio, pero no hay forma de llegar".

Insiste en que las soluciones deben enfocarse al recorrido y ejemplifica: "La intención de ir al teatro es llegar, como peatón o en vehículo, ingresar, pasar a la dulcería, tener opciones de diferentes precios de boleto y poder ir acompañada de otra persona que no tenga discapacidad".

Se trata de "revisar el uso del espacio, y tratar de sumar a la mayoría de personas, con toda la diversidad que esto implica; y me refiero a niños, personas de las tercera edad, padres solteros con sus hijas pequeñas". 

La también coordinadora de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac Norte menciona que además hay un costo económico "cuando llegas a tus 80 y no puedes salir de tu casa porque estás en un segundo piso y tienes que esperar a que venga toda la familia el domingo, eso si tienes familia".

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Lo anterior impacta porque "no puedes ir a ningún lado y no tienes cómo movilizarte, cuando todavía puedes ser una persona independiente si el entorno te lo permitiera".

Buenfil Garza recuerda que ahora el promedio de edad es de 76 años, "los avances técnicos y médicos nos dan cada vez mayores expectativas de vida, y el entorno nos está dando menor calidad de vida".

Diseñar espacios accesibles implica que los arquitectos revisen "los requerimientos de diversidad, cómo funciona lo que estoy dando, y cómo empiezo a dar soluciones para que la mayoría de las personas puedan usar los espacios".

De acuerdo con la arquitecta, sus colegas "deben voltear a ver la diversidad, porque de pronto se nos olvida el usuario, se nos olvida que tenemos papás mayores, que hay embarazadas, que hay niños y que alguna vez se rompieron la pierna. La creatividad del arquitecto puede dar las soluciones a estas necesidades".

 

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