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La nueva arquitectura que surgió con la Revolución

Con el régimen de Porfirio Díaz también sucumbió la arquitectura afrancesada, para dar paso a obras como el Frontón México y el Teatro de la Ciudad.
Salubridad e Higiene
Salubridad e Higiene - (Foto: Tomado de Flcikr/ Karen Cantu)

Entre 1910 y 1920 el conflicto armado extendido por el país redujo la construcción a lo básico y a lo militar. Los combates marcaron dónde había obra y dónde no. En esta etapa prosiguieron contados proyectos, como en 1918 el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, actual Teatro de la Ciudad, proyecto de Federico E. Mariscal e Ignacio Capetillo.

Para la década de 1920 a 1930, tras el armisticio y los primeros gobiernos cuatrienales, ya no regresaron el neoclásico porfiriano, ni los exuberantes rasgos afrancesados o italianizados, que fueron desterrados junto con el dictador, aunque surgieron algunos resabios intermitentes en algunos diseños.

En esta nueva década tuvo lugar la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas de 1925, llevada a cabo en París, y considerada el nacimiento del Art Decó, estilo característico por sus macizos verticales y geométricos. No sólo influenció a la arquitectura, sino a la pintura, la moda, los autos, la tipografía, los muebles y electrodomésticos, y a casi todo lo que el mundo industrializado producía.

Elegimos cinco edificios públicos representativos de la Ciudad de México que aún de pie recuerdan lo que podría considerarse el primer despertar mexicano contemporáneo de la arquitectura.

Departamento de Salubridad e Higiene, 1925
Proyecto: Carlos Obregón Santacilia | Motivos escultóricos: Manuel Centurión, Hans Pilling | Vitrales y murales: Diego Rivera

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La Secretaría de Salud federal cumple 87 años en esta misma ubicación, cuestión que no tiene precedentes en el gobierno nacional como sede de ministerio. Aunque modificado por las necesidades en su interior, aún exhibe con la concepción original del arquitecto Carlos Obregón Santacilia (1896-1961). Emplazado en forma de ‘V’ o compás, agrupa en sus dos alas las áreas operativas. Sus fachadas de cantera exhiben una ventanería generosa que conserva todavía la herrería original.

El gris pétreo y el negro del hierro, también presente en sus portones, se imponen pero sin peso visual que agobie, dándole jerarquía, presencia y solemnidad. Su acceso en pan coupé u ochavado está hacia la calle de Lieja, mirando ahora hacia la Torre Mayor. En este frontis y en sus dos largos brazos, diferentes motivos científicos y biológicos, y la representación del hombre y la mujer, adornan los altos muros y se complementan con los vanos de las ventanas y accesos.

Es la integración de la escultura de rasgos neoindigenistas o nacionalistas lo que le da textura y sentido al inmueble, sin necesidad de agregarle un letrero o marquesina de identidad como se acostumbra actualmente. Hacia el poniente, frente al paradero de Chapultepec, un singular puente recubierto con lámina de cobre conecta secciones del edificio por sobre los pasos vehiculares.

"El día 19 de marzo de 1991 la Comisión Nacional de Zonas y Monumentos Artísticos emitió opinión favorable para declarar al edificio que ocupa la Secretaría de Salud como un monumento artístico", cita la página spps.gob.mx.

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 Tomado de Flickr/ Ferafa

Teatro Coronel Lindbergh, 1927
Proyecto: Leonardo Noriega, Víctor Suárez, Javier Stávoli, Roberto Montenegro (figuras en relieve), José María Fernández Urbina (Fuente de los cántaros)

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El fraccionamiento Hipódromo Condesa, diseñado por el arquitecto José Luis Cuevas Pietrasanta, constaba de dos parques y tres glorietas unidas por camellones. La ciudad-jardín planificada bajo los estándares ingleses prometía volverse un sitio ideal para vivir. A principios de la década de 1920, el parque central, que no tenía un nombre, ya contaba con el trazo perimetral; en su interior se plantearía un teatro al aire libre, un lago artificial, fuentes, andadores y bancas. Cuando comenzó a tomar forma, Leonardo Noriega y Javier Stávoli se decidieron por la monumentalidad.

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El Art Decó también los orillaría a una propuesta expresiva con altos elementos de concreto armado. El proyecto, ubicado en una zona con fondo lacustre, conserva sus torres desde hace 86 años, pese a varios sismos y su esbeltez, pero en contraste han sido dañadas por el graffiti y la falta de mantenimiento. Dos semicírculos apergolados convergen y encierran la explanada de amplias proporciones. Sobre el estrado, una columnata coronada por pérgolas voladas se alza. Al otro extremo, la 'Fuente de los cántaros' es el portal principal para ingresar al teatro.

El parque, aunque conocido popularmente como 'México' por la avenida que lo circunda, en realidad se llama 'General San Martín', por el libertador sudamericano. Un réplica de la espada del héroe le fue entregada en 1927 al entonces presidente de México Plutarco Elías Calles, por ello, se decretó llamar así al recién concluido pulmón verde. Algo similar ocurrió con el escenario descrito. Ese año, Calles recibió en la Ciudad de México al legendario aviador estadunidense Charles Lindbergh, y tanto él como Álvaro Obregón incluso volaron breves minutos con el joven piloto. De este encuentro se decide el bautizo al novedoso espacio como 'Teatro Coronel Lindbergh', nombre que hasta hoy lleva inscrito.

 Cortesía:Alain Prieto Soldevilla

Inspección de Policía y Bomberos del DF, 1928
Proyecto: Vicente Mendiola

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El hoy Museo de Arte Popular (MAP), inició su existencia como uno de los más atrevidos diseños Decó de finales de los 20, en la esquina norponiente de Revillagigedo e Independencia, frente al actual Teatro Metropolitan, en el Centro Histórico capitalino. Su volumetría robusta es a la vez suavizada por la armoniosa relación de sus elementos. En especial, su minarete o torrecilla en esquina resulta de gran atractivo desde su arranque con motivos prehispánicos en piedra (una representación doble de Tláloc, dios del agua y la lluvia), su escalera con oquedades y su remate final, que se ha convertido en el emblema de su actual inquilino.

Una descripción de la estructura puede encontrarse en el libro Historia de la arquitectura mexicana de Enrique X. de Anda: "es uno de los ejemplos más notables del periodo, dueño de una calidad excepcional de diseño de fachada en la que se integran los más importantes recursos estéticos propios del estilo".

Por dentro, el patio central es techado por un ligero domo traslúcido añadido en la adecuación que lo transformó en recinto cultural en 2007, a cargo de Teodoro González de León.

Esta exestación de Policía y Bomberos, que aún conserva los tres arcos por donde los carros de bombas acudían a los siniestros, aparece brevemente en la película 'El bombero atómico', protagonizada por Cantinflas, en 1950. Su artífice, el arquitecto Vicente Mendiola, es más conocido por sus diseños de la Fuente de Petróleos y de la Diana Cazadora.

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Tomado de Flickr / A30_Tsitika

Frontón México, 1929
Proyecto: Joaquín Capilla

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Homónimo del clavadista y multimedallista olímpico mexicano (quien por cierto estudió arquitectura y abandonó la carrera), el arquitecto Capilla crearía un cuerpo para el Jai alai (fiesta alegre, en lengua euskera o vascuence). El edificio, largo y de mediana altura es uno de los primeros escenarios techados para eventos deportivos del siglo XX en el país. Sus características ventanas alargadas y su color amarillo contrasta en volumen, proporción y colorido con el Monumento a la Revolución, que no existía cuando el recinto deportivo abrió. También basado en el Decó, con macizos prominentes y pocos vanos, exhibe motivos indigenistas en cantera.

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A principio de los años 90 del siglo pasado revivió y convocó a los mejores pelotaris del deporte vasco. Azules y rojos cada noche disputaban sus encuentros ante la concurrencia. Un espectáculo que nunca fue masivo y que corresponde a gustos más añejos, fue llevado incluso a un público más extenso a través de la televisión por cable. Parecía entonces que no dejaría de escucharse el eco del golpe de la pelota y que las cestas permanecerían más tiempo, pero muy poco después, en 1996, el Frontón cerró indefinidamente por conflictos laborales que derivaron en una huelga y un deterioro en su interior.

Tras diversos intentos de rescate que ya han abarcado 17 años y la intervención del gobierno capitalino, se ha dejado entrever desde abril que a fines de este 2013 se reabrirá y podrá incluir un hotel boutique entre otras adiciones.

Tomado de Flickr / A30_Tsitika

La Nacional, 1930
Proyecto: Manuel Ortiz Monasterio, Bernardo Calderón y Luis Alvarado

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Esta aseguradora se vincula a los edificios más altos del primer tercio del siglo XX en México. El proyecto alojó las nuevas oficinas de La Nacional, Compañía de Seguros sobre la Vida, S.A. (más tarde La Provincial), que había sido fundada en noviembre de 1901 "por los socios de la Casa Woodrow, señores William B. Woodrow y Luis E. Neergaard", detalla gnpseguros.blogspot.mx.

Adelantados una vez más, sólo ocho años después deciden proyectar una espectacular sede en una ubicación histórica: San Juan de Letrán (hoy Eje Central) y Av. Juárez, donde alguna vez estuvo la Fotografía Daguerre, uno de los primeros estudios fotográficos del país.

La 'primera piedra' del altísimo inmueble de concreto armado fue colocada en 1930. El Art Decó, en parte tipo neoyorquino —como se le ha calificado— 'dictó' la fisonomía de la vertical obra, donde se iniciaban los análisis de comportamiento sísmico y las cimentaciones profundas a base de pilotes. Inaugurado en 1932, es considerado el primer 'rascacielos' mexicano con poco más de 50 metros de altura.

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Cortesía: Alaín Prieto

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