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La evolución de la construcción y sus materiales

OPINIÓN: Al parecer nada detiene la evolución de nuevos materiales pero, ¿estaremos ya a la altura de las necesidades y de las técnicas?
Columna Antonio Toca (NUEVO)
Columna Antonio Toca (NUEVO) - (Foto: Archivo Obras)

La industria de la construcción es, en todos los países, un indicador del desarrollo económico y la prueba evidente de su evolución. La capacidad de construir representa tanto realizar lo nuevo, como reutilizar el potencial de lo ya construido.

El desarrollo de la construcción ha estado siempre ligado a la disponibilidad de los materiales y de las técnicas que han determinado sus características y escala. De hecho, puede analizarse su evolución considerando sólo cómo y con qué se han construido los edificios.

La labor de construcción se realizó durante miles de años con dos materiales: la piedra y los ladrillos de barro cocido. La gran pirámide de Giza (2560 a.C.) fue durante siglos la estructura más alta en el mundo, y en ella podemos ver una de las contribuciones más importantes para el diseño de cualquier edificio: la modulación; porque las piedras se cortaron en medidas que permitieron su transporte y colocación. Por esa razón, actualmente los materiales de construcción están modulados para facilitar su montaje y evitar desperdicios.

En la antigua Mesopotamia se trabajó con otro material: el ladrillo, con el que se construyeron las primeras ciudades. Además, al aplicar esmaltes al ladrillo, se tuvo uno de los primeros ejemplos de integración plástica. En Mesoamérica la evidencia de las pirámides revela una obsesión por lograr una representación de su universo simbólico en tres dimensiones, utilizando piedra y ladrillos de barro.

En Roma se logró un adelanto impresionante con otro material que parece casi milagroso; polvo mezclado con agua que se convierte en piedra: la puzolana.

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Ese material permitió la construcción de los principales edificios y obras públicas de los romanos, especialmente del Panteón (125 d.C.), con una bóveda que aún asombra a los que lo visitan. Los límites de la piedra y del ladrillo como materiales constructivos se concretaron en las catedrales del gótico.  

El paso siguiente fue la incorporación del hierro en la construcción, con una obra -el Palacio de Cristal (1851)- que logró resultados impresionantes; la modulación de los materiales; el primer proceso de prefabricación; un ensamblado en tiempo récord; y el vidrio como material de construcción para envolver al edificio.

Con ese antecedente aparecieron materiales nuevos: el acero y el concreto armado. Con el acero se realizaron los primeros edificios verticales con estructura independiente de los muros, que sigue siendo una manera rápida y eficiente de construir.

El concreto armado también ha permitido llevar al material a su límite, tanto en resistencia como en las posibilidades de cobertura; un ejemplo mundial son las extraordinarias obras de Félix Candela. La siguiente etapa la estamos viviendo, y al parecer nada detiene la evolución de nuevos materiales pero, ¿estaremos ya a la altura de las necesidades y de las técnicas?
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*Arquitecto e investigador de temas de urbanismo.

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