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Los arquitectos 'cocinan' un laboratorio de gastronomía

FOTOGALERÍA: El Centro Culinario Basque tiene una fachada en forma de platos que sugiere una metáfora que une a la gastronomía con la arquitectura.
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El despacho español Vaumm Arquitectos recibió la encomienda de diseñar el Centro Culinario Basque, proyecto que tiene el objetivo de garantizar la continuidad de la cocina como polo de innovación en el futuro.

La obra, ubicada en Donostia, San Sebastían (España), se caracteriza por tener una fachada en forma de platos que sugiere una metáfora que une a la gastronomía con la arquitectura; abarca 15,000 m2 de construcción y requirió de un presupuesto de 17 millones de euros (mde).

La estructura del proyecto, nominado al Mies Van Der Rohe Award 2013, se basa en la fachada que simula un apilado de platos diseñado por el artista Robert Therrien, cuya sugerencia es el apoyo diario de los espacios relacionados con el desarrollo tecnológico y la innovación en la gastronomía.

El plato se vuelve el apoyo de la gastronomía, y la estructura de la arquitectura funciona como apoyo a esta actividad, describe el despacho.

Vaumm Arquitectos tuvo que competir con aproximadamente 100 propuestas en una convocatoria internacional que tuvo lugar en 2009. En información solicitada por Obras, explica que decidió dividir el proyecto en tres áreas: académica, de prácticas y de investigación.

-Tiene aulas con cocinas incorporadas para manipulación de pescados y verduras de todo tipo.
-Aulas de cata para experimentar sobre gustos y sabores.
-Bodegas.
-Almacenes.
-Vestuario.
-Dos cafeterías.
-Un restaurante de alto valor gastronómico.
-Laboratorios para empresas, elaboración de alimentos y conservación de alimentos.
-Biblioteca.
-Sala de exposiciones
-Una terraza que se encuentra en la fachada de los platos en donde los alumnos pueden disfrutar de su tiempo libre.

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Javier Ubillos, socio de VAUMM architecture & urban planning, comenta que el edificio y los antetechos de hormigón tiene tres vistas diferentes:

La primera recibe a la gente, donde el edifico casi no tienen fachada y básicamente permite ver las cubiertas verdes del edificio; la siguiente está al interior del patio y está compuesta por una chapa perforada de aluminio dorada, que contrasta con el hormigón del muro que está al interior; finalmente, la fachada de los platos da al parque.

Para el despacho, construir el centro gastronómico en un plazo de año y medio representó un gran reto, pues la construcción total de un edificio de la magnitud del Basque pudo haber tomado 12 meses más.

"El proyecto iba avanzando y nosotros teníamos que ir dando respuesta al edificio y definiéndolo al mismo tiempo qué se iba construyendo. Por ejemplo, empezó a construirse la cimentación sin tener cerrado cómo iban a ser las plantas del edificio, había que hacerlo tan rápido que fue complicado en ese sentido", agrega el arquitecto de Vaumm.

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