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Juárez, una arquitectura tan inestable como su mandato

Su mandato estuvo inmerso en expropiaciones inmobiliarias e inestabilidad política, lo que se vio reflejado en el freno de la construcción.
Hemiciclo a Ju�rez
Hemiciclo a Ju�rez - (Foto: Tomado de Flickr/Your Funny Uncle)

El mandato del presidente Benito Juárez, el cual duró poco más de 14 años, se distinguió por la inestabilidad, la cual se vio reflejada por un vacío en la arquitectura y la construcción de obra pública.

El legado del nacido el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao, Oaxaca, ha sido estudiado desde el punto de vista político e histórico, pero muy poco en los aspectos relativos a la arquitectura que habitó, modificó, expropió, demolió y con mucho menos frecuencia, construyó.

A continuación presentamos algunas de las obras más representativas de su periodo o desarrolladas para homenajearlo.

El botín inmobiliario
En 1859, el abogado oaxaqueño tenía un año al frente del país. En este tiempo complementó lo iniciado por su sucesor, Ignacio Comonfort, quien emitió la Ley Lerdo, por lo que retuvo las propiedades o fincas que administraba la iglesia católica y las vendió a quienes antes las rentaban.

Juárez promulgó entonces la Ley de Nacionalización de los Bienes del Clero, una polémica expropiación que ayudaría mucho a un empobrecido país y pagaría en gran medida la Guerra de Reforma (1857-1861).

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Con esto, "se especificaba que entraban a dominio de la nación aquellos bienes que se encontraban bajo la tutela del clero", escribió Carlos Betancourt Cid, investigador del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). Para 1863, los conventos religiosos fueron también expropiados y vendidos por partes a particulares. 

El ex Templo de Corpus Christi, hoy Acervo Histórico del Archivo General de Notarías, es uno de los recintos que perdió su función original, debido a las leyes juaristas. Cortesía Alain Prieto

Incluso algunos templos y capillas fueron convertidos en oficinas, archivos o almacenes de uso gubernamental.

Pero al final de la Guerra de Reforma, Juárez comenzó a construir una vía de ferrocarril de Veracruz a la capital del país, la cual no llegaría a ver concluida.

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El sueño del oaxaqueño sería inaugurado por su sucesor, Sebastián Lerdo de Tejada, quien cortaría el listón de los 470 kilómetros del Ferrocarril Mexicano (Ciudad de México-Veracruz) en 1873.

El tema es tan actual que apenas el año pasado, en Apizaco, Tlaxcala, fue vendida la Antigua Estación y los talleres del tren, inaugurados por el propio Juárez en 1869. El lugar será transformado en un centro comercial y en un hotel.

El Puente de Metlac
Concluida la Invasión francesa, en 1867, y tras un exilio de tres años, el presidente Juárez entró en la Ciudad de México, aplaudido y vitoreado por una población que reconocía su entereza. Pero poco puede realizar en infraestructura, debido a la falta de recursos, como resultado de casi 10 años de conflictos.

Sin embargo, prosigue su plan de tender vías férreas y su administración construye el Puente de Metlac, en Córdoba, Veracruz. La obra posee una ingeniería muy competitiva para aquella época, pues está integrada por vigas de hierro fundido fabricadas en Inglaterra; tiene una longitud de 165 metros y 10 apoyos que le permiten librar una profunda barranca.

El puente corrió a cargo de los ingenieros británicos Charles y Andrew Talcott, William Cross Buchanan y H.T. Douglas. En la construcción estuvo involucrado el ingeniero mexicano González Cosío y el tramo férreo en general fue responsabilidad del famoso ingeniero yucateco Santiago Méndez.

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Actualmente hay dos puentes paralelos modernos (uno de ferrocarril y otro vehicular) que cumplen el propósito de salvar esa cañada.

Puente de Metlac, Córdoba Veracruz. Imagen del Album del Ferrocarril Mexicano, publicado en 1877 por Debray Editores, obras del artista Casimiro Castro. Tomado de Mexicomaxico.org 

Convertido en monumento
Por el acta de defunción, se sabe que Juárez falleció por angina de pecho, lo que se tradujo en insuficiencia cardiaca. La madrugada del 18 julio de 1872 murió en su habitación de Palacio Nacional, donde hoy se puede visitar el museo Recinto Homenaje a Benito Juárez, que se aloja en las estancias donde vivió y trabajó. 

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Estatua de Juárez en Palacio Nacional, hecha con el metal de los cañones quitados a los franceses y a los conservadores en 1860. Cortesía Alain Prieto

Su efigie, puede verse en muchos sitios y formas, comenzando por el actual billete de 20 pesos, o su tumba, ubicada en el Panteón de Hombres Ilustres de San Fernando de la Ciudad de México, donde se unió a su esposa Margarita Maza, fallecida un año antes. 

Tumba de Benito Juárez esculpida en mármol por los hermanos Manuel y Juan Islas. Tomado de Flickr/Ecoloco

Sobre los hombros del Benemérito
La más monumental imagen jamás construida para honrar su memoria es sin duda
el Museo Cabeza de Juárez, un semibusto urbano colocado en una glorieta de Iztapalapa, al nororiente de la Ciudad de México. El proyecto de Lorenzo Carrasco, que incorporó el muralismo de Luis Arenal, fue terminado en 1976 y cuenta con 30 metros, de los cuales 13 corresponden sólo a la cabeza, que pesa 6 toneladas, de acuerdo con datos de Conaculta. 

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Cabeza de Juárez en Avenida Guelatao y Calzada Ermita Zaragoza. Tomado de Flickr/David Agren

Pero no debe olvidarse que el primero que lo conmemoró fue Porfirio Díaz, también oaxaqueño y quien en su momento peleó a Juárez la presidencia. Díaz tomó la iniciativa de reconocer a su paisano con el Hemiciclo a Juárez, hechura del arquitecto Guillermo Heredia y el escultor italiano Lanzaroni, inaugurada el 18 de septiembre de 1910.

Coronamiento en el Hemiciclo a Juárez, Alameda Central, Ciudad de México. Cortesía Alain Prieto

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